Gloriosa esperanza | VIDA CRISTIANA

Marcos 16.6

Marcos 10:32-34

“Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, LES COMENZÓ A DECIR LAS COSAS QUE LE HABÍAN DE ACONTECER: He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; MAS AL TERCER DÍA RESUCITARÁ.”

 

Los discípulos no comprendían la determinación que tenía Jesucristo de ir a Jerusalén sabiendo que tenía que ser entregado y que enfrentaba una muy fuerte oposición por parte de los líderes religiosos. Estos timoratos discípulos no entendían aún todos los propósitos de la venida de Cristo; no comprendían el por qué tenía que morir, y tampoco entendieron hasta después de verlo resucitado que su muerte precedería a la grandiosa resurrección.

Yendo de camino a Jerusalén ellos se asombraron al ver a Jesús dispuesto a enfrentar la muerte. Pedro, en un momento de preocupación por la integridad de su Maestro le pide que deje a un lado esos planes de morir (Mateo 16:21-23). Cristo debió haber generado tan gran impresión cuando se dirigían a Jerusalén que sus discípulos le seguían con miedo. Lucas registra que el momento que emprendieron el viaje el rostro del Señor expresó tal determinación (Lucas 9:51). Y cómo no esperarse esa reacción de los discípulos, pues el Señor hablaba de sufrimiento, azotes, escarnio, y muerte.

Lo que no entendieron los discípulos es que Cristo sabía y les decía que resucitaría. Ellos no llegaron a comprender esta grandiosa verdad hasta después de la misma resurrección. Ni aún cuando las mujeres volvieron de la tumba a decirles que el cuerpo de su Señor no estaba ahí creyeron. Despreciando lo dicho corrieron a investigar lo que había pasado, querían saber que había acontecido con el cuerpo “muerto” de Jesús. Para sorpresa se encontraron con la tumba vacía.

Había sido profetizado que Cristo resucitaría (Salmos 16:9-10). La resurrección de Jesús sería un testimonio de su Deidad (Romanos 1:4). Hasta el día de hoy existen muchos que dudan de la resurrección de Cristo.

También hay una resurrección para el cuerpo del hombre. El alma del hombre es eterna, mientras que el cuerpo mortal; pero al final de los días todos los cuerpos serán resucitados; unos para condenación eterna y otros para una gloriosa eternidad junto al Señor (Daniel 12:2).

Para que una persona pueda estar seguro de esta gloriosa esperanza de la resurrección debe haber depositado su confianza en Cristo como su Salvador personal, y por medio de una oración de fe confesar sus pecados, pedir perdón, sabiendo que Cristo murió para salvarle y que resucitó de entre los muertos. Es una confesión de corazón hecha a manera de oración para pedir salvación. Al igual que David, todos podemos tener esta confianza de resurrección (Salmos 49.15).

 

«Señor Jesucristo: Tu muerte fue por mi pecado, Tu resurrección por mi esperanza»

 

Romanos 10:9-10

QUE SI CONFESARES CON TU BOCA que Jesús es el Señor, Y CREYERES EN TU CORAZÓN que Dios le levantó de los muertos, SERÁS SALVO. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

El “Espectáculo” de la Cruz | VIDA CRISTIANA

Lucas 23.48

Lucas 23:44-48

“Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad. Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. Y toda LA MULTITUD DE LOS QUE ESTABAN PRESENTES EN ESTE ESPECTÁCULO, viendo lo que había acontecido, SE VOLVÍAN GOLPEÁNDOSE EL PECHO.”

El teatro (theátron: θέατρον o ‘lugar para contemplar’) es una de las artes escénicas relacionadas con la actuación en el cual se representan historias, sean estas ficticias o reales, mismas que son presentadas frente a espectadores para entretener a los amantes a este tipo de arte.

La palabra “Espectáculo” viene de la palabra griega theoria (θεωρία, G2335) que está relacionado con contemplar o mirar. Esta misma palabra tiene su raíz similar a la palabra griega teatro.

Las personas que vivían en Jerusalén habían asistido al Gólgota a contemplar la obra teatral en vivo: “La Crucifixión de Cristo”. Ellos estaban participando de un espectáculo magistral, y nunca antes visto, la más dolorosa e impactante de toda la historia. Fue la representación en vivo del castigo del pecado del hombre y la paga cruenta e inmerecida por parte del Dios Hijo.

Para los asistentes a esta obra, el escenario fue apropiadamente adecuado: Las nubes oscurecieron el escenario por cerca de tres horas; el suelo tembló dando drama a lo que acontecía. Por un lado, los actores principales que estaban en contra del llamado así “Protagonista” lo injuriaban y vejaban con sus palabras. Los acompañantes que estaban a los costados del Protagonista vivían en carne propia, pero no del todo, la agonía que nuestro Protagonista estaba sufriendo. De lejos, otros espectadores, y a la vez participantes, lloraban entristecidos al ver cómo su hijo y amigo era presentado en este acto público desgarrador. Actores secundarios estaban cuidando que nadie se acercara a la escena; menospreciando al Actor, pero magnificando la representación, tomaron su vestido y lo sortearon. Al final de esta escena, nuestro Protagonista muere, trayendo dolor y aflicción a muchos de lo que contemplaron tan horrendo acto.

Al salir del escenario, volviendo a sus casas, quienes contemplaron tan magistral obra del Hijo de Dios volvían sumamente afligidos por tan cruenta escena. Golpeándose el pecho expresan su compunción y angustia ante lo sucedido, pero muy pocos llegaron a ser transformados por tan cruenta escena. Estos asistentes no llegaron a comprender lo que Jesús había hecho por ellos. No lo vieron como Salvador, no lo vieron como su Señor. Solamente unos pocos asistentes: Su madre, sus seguidores, el centurión, y uno de los malhechores; llegaron a comprender el real significado de la obra que acababan de vislumbrar.

Muchos de nosotros celebramos de igual manera la Semana Santa, únicamente nos acercamos a “recordar” livianamente lo que Cristo hizo por nosotros, y luego que volvemos a nuestras vidas cotidianas, regresamos “golpeándonos el pecho” en señal de aflicción, pero no llegamos a ser transformados por tan maravillosa Obra de Cristo.

Cristo murió pagando por nuestro pecado. Pero este pago, al igual que en el caso de los espectadores transformados, debería cambiar radicalmente nuestra vida. ¿La obra de Cristo en la Cruz ha transformado eternamente su vida o somos unos espectadores más que se suman a la lista de aquellos que volvieron a Jerusalén solamente “golpeándose” el pecho? 

«Cristo ofrece cambiar las vidas de aquellos que lo miran a Él como su Señor y su Salvador, y solo a ellos les otorga el perdón y vida eterna»

 2 Corintios 5:14-15, 17

“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, PARA QUE LOS QUE VIVEN, YA NO VIVAN PARA SÍ, SINO PARA AQUEL QUE MURIÓ Y RESUCITÓ POR ELLOS… De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

No hubo tiempo para más | VIDA CRISTIANA

Lucas 23.42-43 (2)

Lucas 23:39-43

“Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: ACUÉRDATE DE MÍ CUANDO VENGAS EN TU REINO. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que HOY ESTARÁS CONMIGO en el paraíso.”

No hubo tiempo de ir a la Iglesia; no tuvo tiempo de ser bautizado y discipulado; tampoco pudo asistir a una escuela de preparación bíblica académica; no se había acercado al pastor a preguntarle en que área de la iglesia podría él servir; no pudo hablar a su familia y amigos de Cristo; y menos pudo ayudar al prójimo o cumplir con alguna buena obra; pero a pesar de que no hubo tiempo para nada más, Jesucristo le ofreció que estaría ese mismo día con Él por toda la eternidad.

Muchas religiones y pensamientos humanos podrán decir qué para que una persona pueda “pasar a una mejor vida” debe, por medio de actos buenos y piadosos, construir su propio camino al cielo. Pero la salvación, como bíblicamente se conoce a la única oportunidad de librarse de la condenación eterna, NO se puede conseguir POR MEDIO DE LAS OBRAS que podamos hacer (Gálatas 2:16; Gálatas 3:10; Efesios 2:9; Tito 3:5).

La salvación solamente se la puede obtener por medio de la FE, creyendo que es un regalo que viene por GRACIA, que Dios lo otorga cuando uno lo PIDE. La salvación debe ser basada en la obra que Cristo ya hizo por nosotros, y NO POR OBRAS que nosotros podamos hacer.

FE en lo que Cristo hizo por nosotros: “la justicia de Dios POR MEDIO DE LA FE EN JESUCRISTO, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia” (Romanos 3:22)

GRACIA es el carácter de Dios por el que nos da lo que no merecemos: “Dios los salvó POR SU GRACIA cuando creyeron. USTEDES NO TIENEN NINGÚN MÉRITO en eso; ES UN REGALO DE DIOS.” (Efesios 2:8 NTV)

PEDIR con fe por medio de Cristo, sabiendo que Dios quiere y puede salvarnos: “porque todo aquel que INVOCARE EL NOMBRE DEL SEÑOR, SERÁ SALVO.” (Romanos 10:13)

El malhechor arrepentido mira su condición, sabiendo que no tenía más tiempo para enmendar su vida, y mirando con fe a Cristo le pide: “ACUÉRDATE DE MÍ CUANDO VENGAS EN TU REINO”. El Señor Jesucristo, en ese mismo momento vio la fe de este hombre que miraba en Él como su única esperanza. Jesús estaba ahí en la Cruz por él también, pagando por sus pecados, y los míos. Con confianza y autoridad, el Hijo de Dios le promete lo que le fue pedido, y con amor y profunda compasión le otorga como regalo inmerecido la salvación: “De cierto te digo que HOY ESTARÁS CONMIGO en el paraíso”.

La religión y una vida llena de buenas obras no pueden salvar al hombre. Así como el malhechor, todos nosotros necesitamos tener fe, sabiendo que Dios nos otorga algo que no merecemos cuando creemos en lo que Cristo hizo en la Cruz. Uno pide con fe, y Dios con autoridad y gracia nos otorga libremente la salvación. ¿Ya ha pedido a Jesús que lo salve de la condenación?

«Jesucristo, por Tu gracia y por mi fe en Ti, es que obtengo salvación»

Hechos 16:31

“… Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…”

¿Consiente de su pecado? | VIDA CRISTIANA

Lucas 23.33-34

Lucas 23:33-37

“Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y JESÚS DECÍA: PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.”

Jesucristo sabía el por qué debía morir en la Cruz; llevaba consigo el pecado de todos los hombres para ser pagados (2 Corintios 5:21). Aceptó este encargo del Padre desde el mismo inicio de la planificación de la creación (2 Timoteo 1:9-10; 1 Pedro 1:18-20). Dios, antes de haber creado todo lo que existe a nuestro alrededor, sabía que el hombre después de ser creado pecaría.

Cuando los escribas, los fariseos, los soldados, y más personas del pueblo vieron a Jesucristo actuaron faltos de una comprensión profunda de sus actos. Llevados por el irrespeto, la falta de un corazón sumiso y anhelante de Dios, clavaron en la Cruz a Quién había llegado a pagar por sus pecados y así brindarles una oportunidad de hallar perdón y salvación. Ellos no miraban la gravedad de su falta, oscurecidos en su entendimiento, y faltos de conciencia, pecaban injuriando y crucificando al mismo Hijo de Dios.

Jesucristo en medio de su dolor físico causado por las heridas de los azotes y del estar colgado en la cruz mira al hombre que lo ofende en Su misma presencia. En su inmensa misericordia, y con una compasión de difícil comprensión humana, clama por el hombre y dice: PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN” (Lucas 23:34). El hombre no sabía lo que realmente estaba haciendo, no estaba consciente de la gravedad de su pecado; pero Cristo si, y por eso intercede clamando perdón.

Nosotros igualmente no estamos conscientes de todos los pecados que hemos y seguimos cometiendo, y de la gravedad de ellos ante Dios. Todos son ofensa directa que van en contra de Su santidad y de Su justicia. La falta de entendimiento pleno del pecado no nos quita de nuestra responsabilidad.

Jesús murió en la Cruz sabiendo que no seríamos conscientes de todos nuestros pecados, aunque si responsables de cada uno de ellos. El Señor ya clamó por el perdón, y el Padre nos ofrece ese perdón por medio de la fe en Su Hijo y su sacrificio en la Cruz. ¿Ya está consciente de su culpa? ¿Ya está consciente de la necesidad del perdón?

– Cristo ya pagó por nuestro pecado, ahora a través de la fe en Él nos ofrece el perdón y salvación –

 

«Dios, sé que soy pecador, y por fe en Jesús te pido perdón. Jesús, Tú moriste por mí en la Cruz, y por fe te pido salvación»

Hechos 26:18

“… PARA QUE RECIBAN, POR LA FE QUE ES EN MÍ, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” <Jesús>

Más que mil palabras | MATRIMONIO y HOGAR

Colosenses 3.18-19

1 Pedro 3:1-2, 7

ASIMISMO VOSOTRAS, MUJERES, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, SEAN GANADOS SIN PALABRA POR LA CONDUCTA de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa… VOSOTROS, MARIDOS, IGUALMENTE, VIVID CON ELLAS SABIAMENTE, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”

El comportamiento es el conjunto de actividades y reacciones adaptivas a los estímulos que provienen del exterior. Es la manera como reaccionamos ante las circunstancias y que pueden producir un beneficio o no. Esta manera de reaccionar o desempeñarnos puede influenciar el rumbo de las directrices de una circunstancia. La Biblia llama a este comportamiento el carácter o el testimonio de un creyente.

En la vida matrimonial y familiar el carácter o testimonio del creyente va a ser fundamental en la manera como el resto del hogar va a reaccionar, favoreciendo o no, las relaciones mutuas. Un creyente puede ser pilar para edificar una fuerte relación emocional familiar, al mismo tiempo que espiritual de las personas a su alrededor; o caso contrario, podrá ser el martillo y el cincel que va a mermar la fortaleza del pilar. Y en una pareja esto es fundamental.

Nuestro comportamiento puede construir una relación fuerte y segura con la pareja, o puede socavar la misma relación desquebrajando esa unión que debe existir.

Pedro, en su pasaje nos anima, tanto a la mujer como al marido, a vivir sabiamente. Nuestras acciones pueden causar más efecto que mil palabras. Este efecto podrá ser positivo cuando actuamos apropiadamente, puesto que fomentará el acercamiento y la manera como la otra persona actúe. Al contrario, cuando no actuamos debidamente, nuestras acciones mermarán la relación y lo que podamos decir.

Nuestras palabras tendrán menos efecto si nuestros actos no son los apropiados; pero si nuestra vida está llevada con un carácter piadoso, apacible, respetuoso y prudente; lo que digamos tendrá gran poder. Muchas veces nuestras palabras serían hasta innecesarias.

El amor que el esposo debe tener a la esposa, el cuidado con el que debe tratarla mejorará inmensamente la profundidad del respeto y el sometimiento de la mujer. En tanto que la mujer, al actuar con decoro, respeto y sujeción conseguirá de su esposo mucho más que su amor, favorecerá la manera de cómo la trata. Y aunque ambos, tanto el marido como la mujer, deben actuar como Dios pide, sin esperar nada de la pareja; siempre será un motivador mayor el ver que él o ella se conducen bíblicamente. Nuestro deber siempre será hacer nuestra parte: Sea esposo o esposa. Cuando mi testimonio sea bueno mis pocas palabras pueden valer más que un gran discurso.

Este principio dado por Pedro favorece tanto la vida espiritual como emocional de la pareja, y por qué no, aplicar este principio en la vida plena de la familia: Entre padres e hijos. Este principio de amor y buen trato mutuo debe ser como “conviene en el Señor” (Colosenses 3:18).

«Señor, que mis acciones hablen más que mil palabras»

Colosenses 3:18-19

CASADAS, ESTAD SUJETAS a vuestros maridos, COMO CONVIENE EN EL SEÑOR. MARIDOS, AMAD a vuestras mujeres, Y NO SEÁIS ÁSPEROS con ellas.”

A pesar de la irreverencia | VIDA CRISTIANA

Mateo 27.41-42

Mateo 27:27-31, 35-44

“Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, LE ESCARNECÍAN, DICIENDO: ¡SALVE, REY DE LOS JUDÍOS! Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, Y LE LLEVARON PARA CRUCIFICARLECUANDO LE HUBIERON CRUCIFICADO, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y sentados le guardaban allí. Y PUSIERON SOBRE SU CABEZA SU CAUSA ESCRITA: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda. Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. De esta manera también los principales sacerdotes, ESCARNECIÉNDOLE con los escribas y los fariseos y los ancianos, DECÍAN: A OTROS SALVÓ, A SÍ MISMO NO SE PUEDE SALVAR; SI ES REY DE ISRAEL, DESCIENDA AHORA DE LA CRUZ, Y CREEREMOS EN ÉL. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.”

Después que Pilato decidió entregar a Jesucristo en manos de los acusadores, soltando a Barrabás, y antes de llevarlo a la Cruz; el Señor tuvo que enfrentar la afrenta por parte de los soldados. Ellos le llevaron al patio interno, y en frente de toda la compañía le quitaron la ropa ensangrentada de los azotes (Mateo 27:26) y le colocaron una manta escarlata, símbolo de realeza; le pusieron una corona hecha de espinos y le dieron una caña imitando un bastón de mando. Puestos de rodillas lo “vitoreaban” como a rey burlándose de Él.

En la Cruz las cosas no cambiaron; se esperaría que la gente al pasar frente a los que estaban crucificados guardaran respeto, pero no se daría así. Las personas que eran llevadas a la condena en la cruz de madera, eran personas que habían sido juzgadas y castigadas por sus horrendos crímenes. El que lleguen a la cruz y que sean presentadas públicamente era parte del castigo, para que la gente que pase en frente de ellos pueda saber la causa de su condena. Sobre Su Cruz pusieron la sentencia de su muerte, lo acusaron de declararse Rey (“Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.” Mateo 27:37), y Él si es Rey. Le recriminaron burlescamente de que no podía salvarse, y que, si tanto decía que era Dios, entonces ¿por qué no se salvaba a Sí mismo y a los que estaban con Él? Pero no lo haría, pues tenía que morir, para con su muerte ofrecer salvación.

Si Jesucristo, en medio de tanta burla, hubiera decidido dejar a un lado todo el esfuerzo y lleno de coraje se hubiera descolgado del madero para mostrar que si era el Hijo de Dios entonces no se hubiera cumplido el plan de Dios. Al quedarse en la Cruz mostró su amor, paciencia, humildad, compasión, dominio propio y sometimiento a la voluntad del Padre. Cristo en la Cruz nos mostró, que más allá de todo lo malo que podamos hacer, su inmenso amor por el hombre lo llevó a sufrir en contra de nuestra irreverencia para que podamos tener oportunidad de arrepentirnos, pedir perdón y aceptarlo como nuestro Salvador.

«Señor Jesús, gracias por Tu incomparable amor por mí»

Isaías 53:3, 7

“Despreciado y desechado entre los hombres, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos… Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”

Tomó mi lugar | VIDA CRISTIANA

Romanos 5.8

Juan 18:38-40

“Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: YO NO HALLO EN ÉL NINGÚN DELITO… ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y BARRABÁS ERA LADRÓN.”

Jesucristo, Quien no había hecho ningún mal estaba frente a su juez terrenal, éste trataba de indagar las razones del por qué sus acusadores demandaban su muerte, pero ningún mal hallaba.

Era tradición en el tiempo de la Pascua que “el gobernador acostumbraba soltar un preso que la gente escogiera. Tenían un preso famoso llamado Barrabás. Así que cuando se reunió la multitud, Pilato, que sabía que le habían entregado a Jesús por envidia, les preguntó:
—¿A quién quieren que les suelte: a Barrabás o a Jesús, al que llaman Cristo?
M
ientras Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le envió el siguiente recado: «No te metas con ese justo, pues por causa de él, hoy he sufrido mucho en un sueño.» Pero los jefes de los sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud a que le pidiera a Pilato soltar a Barrabás y ejecutar a Jesús.
—¿A cuál de los dos quieren que les suelte? —preguntó el gobernador.
—A Barrabás.
—¿Y qué voy a hacer con Jesús, al que llaman Cristo?
—¡Crucifícalo! —respondieron todos.
—¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?
Pero ellos gritaban aún más fuerte:
—¡Crucifícalo!
Cuando Pilato vio que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, pidió agua y se lavó las manos delante de la gente.
—Soy inocente de la sangre de este hombre —dijo—. ¡Allá ustedes!
—¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! —contestó todo el pueblo.
Entonces les soltó a Barrabás; pero a Jesús lo mandó azotar, y lo entregó para que lo crucificaran.” (Mateo 27:15-26 NVI).

Ningún mal había cometido, pero por nuestros pecados fue entregado. El “Santo Ser” (Lucas 1:35) sería llevado a la Cruz a morir por nosotros.

El “canje de reos” era más que un intercambio planeado por hombres que no temían a Dios, este cambio era necesario y había sido planificado por Dios para que nuestros pecados sean pagados por Alguien. Entonces había la necesidad de la muerte de un “Reemplazo” (Romanos 5:8), y era demandado por parte de Dios que sea necesario el derramamiento de sangre para pagar por los pecados (Hebreos 9:22); y Jesucristo voluntariamente aceptó tomar nuestro lugar en la Cruz.

Jesús recibió nuestro castigo para librarnos de la condenación eterna, y solo así nosotros ser declarados libres de culpa (justificados) y ser rescatados de un castigo más horrendo que la Cruz, el mismo infierno. Para ser libres del infierno no es necesario únicamente saber que Él fue crucificado, debemos entenderlo y creerlo. No aceptó el cambio únicamente para dar una oportunidad a Barrabás, este sacrificio lo hizo “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

«Señor Jesucristo, gracias por ocupar mi lugar en la Cruz del Calvario»

 

“Sobre una cruz, mi buen Señor su sangre derramó
Por este pobre pecador, a quien así salvó.
En la cruz, en la cruz, do primero vi la luz,
Y las manchas de mi alma yo lavé,
Fue allí por fe do vi a Jesús,
Y siempre feliz con Él sere”

2 Corintios 5:21

AL QUE NO CONOCIÓ PECADO, POR NOSOTROS LO HIZO PECADO, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios EN ÉL.”

No es la cantidad, sino el origen | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 15.6

Proverbios 15:6

EN LA CASA DEL JUSTO HAY GRAN PROVISIÓN; pero turbación en las ganancias del impío.”

ROBIN HOOD

«Robin Hood fue un arquetípico héroe y forajido del folclore inglés medieval. Inspirado por Ghino di Tacco, según la leyenda Robin Hood era un hombre llamado Robin Longstride o Robin de Locksley, quien era de gran corazón y vivía fuera de la ley, escondido en el Bosque de Sherwood y de Barnsdale, cerca de la ciudad de Nottingham. El mejor arquero, defensor de los pobres y oprimidos, luchaba contra el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan sin Tierra, que utilizaban la fuerza pública para acaparar ilegítimamente las riquezas de los nobles que se les oponían. En la Inglaterra medieval, todo individuo que se oponía a los edictos reales era forajido.» (Wikipedia)

Esta leyenda medieval de Inglaterra nos da un ejemplo perfecto de lo que NO se debería hacer. Para muchos Robin Hood fue el “héroe” típico de la época medieval que nos puede alentar a hacer lo incorrecto para conseguir un resultado benevolente. Este personaje robaba a las personas pudientes de la época para alimentar a un pueblo oprimido y maltratado por una tiranía egoísta.

Lo cierto es que ambos bandos de esta historia romántica, tanto la monarquía como nuestro afamado “héroe” y sus forajidos, actuaban inapropiadamente ante la honestidad y lo correcto.

En la actualidad la corrupción en nuestras sociedades ha socavado la honestidad y el trabajo arduo de personas que trabajan honradamente día a día para llevar un alimento a la mesa de sus hogares. Todos buscan obtener de alguna manera un “beneficio” extra por medios que obviamente van contra los principios bíblicos.

La mentira, el soborno, la estafa, el robo, la usura, la piratería; en fin, todos estos medios de corrupción están infectando nuestra sociedad conduciendo a los individuos a actuar inapropiadamente para conseguir, lo que llaman, el resultado necesario para beneficiar sus negocios y vidas.

Cualquiera de estos medios de corrupción son pecados condenados por el Señor. Con la excusa de que el fin justifica los medios, el mundo de los negocios y los trabajos se han dejado influenciar por un principio que no le agrada a Dios.

La palabra “PROVISIÓN” en toda la Biblia está relacionada con Dios. Abraham es el primero en llamar a Dios: “El Dios Proveedor” o “Jehová-Jireh” en hebreo (Génesis 22:14). Y la verdadera provisión solamente llegará como bendición de Dios, sea esta grande o pequeña ante nuestros ojos.

La provisión de la que habla el versículo de hoy no hace referencia a la cantidad de riquezas que existen en la casa “del justo”, sino del origen de ella. Recordemos que todo lo que tengamos en nuestra mesa, sea mucho o poco, es “grande” porque Dios los ha provisto.

Las riquezas mal habidas siempre nos traerán inquietud, primero porque no son honestas, y por lo tanto sujetas al castigo de la ley del hombre; y segundo, porque no vienen con bendición, y por tanto sujetas al castigo de la Ley de Dios.

«Padre, gracias por todo lo que me das, sea mucho o poco, pues son gran bendición»

Proverbios 20:10

“Pesa falsa y medida falsa, ambas cosas SON ABOMINACIÓN A JEHOVÁ.”