Advertencia en contra de los maestros

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Marcos 12:38-40

“Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación.”

  1. La franqueza y claridad de este tiempo de enseñanza por parte del Maestro nos deja ver la seriedad del pecado y la falta de testimonio que tenían los maestros de Israel.
  2. Tenían problema de humildad y prudencia, porque anhelaban sobresalir con sus ropas elegantes y llamar la atención en las plazas para incrementar su ego.
  3. Les gustaba tomar ventaja de su posición para aprovecharse de las finanzas de las viudas y buscar privilegios en las reuniones al sentarse en los primeros lugares.
  4. Sus oraciones eran largas para aparentar supuesta piedad.
  5. En Mateo 23 leemos que les gustaba también ser reconocidos en las plazas y que los llamen maestros. (Mt 23:7-10)
  6. Pero sobre todas las cosas, lo que más afectaba a estos “doctos” de la ley era su legalismo y rechazo a la verdad en cuanto a la salvación. (Mt. 23:13-36)

La falsa vida espiritual que llevaban los líderes religiosos se reflejaba en la vida espiritual del pueblo también; ya que, si los maestros estaban ajenos a la verdad de la Palabra de Dios, estando ciegos, querían guiar al pueblo. (Mt. 23:16)

El riesgo que tiene el conocer la Biblia está en que puede envanecer a la persona cuando se cree superior a otros que la desconocen. El ego, que está presente en nuestras vidas, puede jugarnos una mala acción, llevándonos a la vanidad y la soberbia.

Además, si conocemos la Biblia, pero no la obedecemos y la aplicamos debidamente, este conocimiento no nos transforma, haciendo que nos engañemos a nosotros mismos (Stg. 1:22).

La enseñanza de la Palabra de Dios es un privilegio que pocos tienen, pero tiene una responsabilidad muy grande. El uso inapropiado del conocimiento de la verdad puede traer juicio delante de Dios (Mr. 12:40; Stg. 3:1).



«El conocimiento de la verdad de la Biblia trae consigo la responsabilidad de aplicarla y enseñarla correctamente»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast

La pregunta que retumbó en el templo

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Marcos 12:35-37

“Enseñando Jesús en el templo, decía: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es su hijo? Y gran multitud del pueblo le oía de buena gana.”

  1. Ante tanto fallido intento de todos los enemigos de Jesús, ahora era tiempo del Señor para terminar de desenmascararlos ante el pueblo.
  2. Todo había iniciado desde la pregunta que le hicieron versículos atrás: “¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas?”. (Mr 11.28)
  3. Como un buen estratega, les puso en jaque mate cuando les hizo esta pregunta, puesto que no supieron cómo responder.
  4. Jesús estaba respondiendo todo con una pregunta para que reflexionen: ¿Si David llamó al Mesías: “Señor”, cómo es que, siendo su hijo, lo llama Adonai, que es la palabra hebrea usada en ese pasaje?

El pasaje al que hizo referencia Jesucristo se encuentra en el Salmos 110:1, donde se utiliza 2 palabras hebreas distintas. La primera palabra es Jehová o Yhwh, que es el nombre usado por Dios cuando se refiere al pacto con Abraham, y que en la Biblia en español se la traduce como “Jehová”, “Yahweh” o “Señor”. La segunda palabra es Adonai, que también se traduce “Señor”, y que es otro título o nombre dado a Dios. En este pasaje vemos a David haciendo a referencia a Dios y al Mesías: “Dijo Jehová al Adonai mío”.

Entonces, después de varias preguntas de todos los enemigos de Jesús, el Señor lanza una pregunta que debió sacudir la mente del oyente: ¿Por qué David, haciendo referencia al Mesías, si es hijo de él, éste le llama Señor? (parafraseando Mr. 12:37).

El Mesías esperado tenía el reconocimiento de los escribas que era el Señor. Y David, al hacer este reconocimiento inspirado por el Espíritu Santo, daba a conocer que el Mesías, aunque era su hijo, era Dios al mismo tiempo.

El Mesías, al ser hijo de David manifestaba su Humanidad; pero al ser Adonai manifestaba su Deidad. Jesucristo es Dios y Hombre, nacido de una virgen, pero que existió desde la eternidad, y esto le daba el derecho a hacer y enseñar lo que deseaba en el templo, porque tenía completa autoridad. Con esta pregunta lanzada, Jesús les estaba dando la razón del porqué había hecho todo eso.

Uno de los misterios más grandes para el hombre es llegar a entender y a aceptar la plena Deidad y Humanidad de Jesucristo. Su deidad hizo posible que pudiera hacerse hombre para venir al mundo, y Su humanidad hizo posible que el mundo sea salvo por Él.

David, haciendo ese reconocimiento, dijo en el salmo que el Señor tenía que esperar hasta que Dios disponga todo antes de Su venida, y así manifestarse en Su plena gloria. Ese pasaje hace referencia a Su Segunda Venida.

¿Y usted ya reconoció a Jesús como Dios y Hombre? ¿Y si ya lo reconoció, lo honra como tal?



«El Dios y Hombre, Jesucristo el Mesías, vino una vez, y vendrá por segunda vez. Esperemos Su pronta venida honrándolo con todo nuestro ser»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast

Lo más importante

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Marcos 12:28-34

“Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.”

  1. Jesús tenía otra pregunta frente a Él: “¿Cuál es el primer mandamiento de todo?”.
  2. La respuesta tiene tres partes que consta de reconocer a Dios, amarlo a Él y amar al prójimo.
  3. Todo inicia con reconocer que hay un solo Dios, y este es Señor de todo.
  4. Al reconocer a Dios entendemos que hay que amarlo, y ese amor debe ser pleno, entregado.
  5. Cuando aprendemos a reconocer y amar a Dios, entonces podemos amar a nuestro prójimo como Dios espera, sabiendo que lo hacemos como resultado de nuestro amor al Señor.
  6. Todo esto es más importante que cualquier otra cosa que podamos hacer para agradarle.

La mejor manera de medir una correcta obediencia está en el deseo que se debe tener en agradar a Dios por medio del cumplimiento. Muchos creemos que obedecer es cumplir una orden nada más, pero en la Biblia este concepto implica el deseo de agradar también.

El amar bíblico requiere de una entrega absoluta de la persona que ama hacia el ser a quien amamos. Yo doy todo de mi para beneficiar a aquel a quien amamos. Cuando le preguntaron a Jesús cuál era el mandamiento más importante, Él les recordó que debe ser el reconocer a Dios, amarlo entregadamente, y es así como se puede cumplir ese primer mandamiento.

Todo encaja en función de este principio. Si realmente amo a Dios, entonces el obedecer en todo lo demás fluirá como resultado de mi amor y reverencia. El amor al prójimo vendrá como resultado de agradarlo a Él también.

Dios es digno de nuestro amor, pues Él nos manifestó lo que significa amar al enviar a Su Hijo a morir por nosotros. Él dio todo por beneficiarnos, y es ahí donde conocimos el significado del amor, y todo lo que hace Dios en favor nuestro viene como resultado de Su amor.

¿Ha conocido el amor de Dios? ¿Sabe cuánto le ama Dios a usted? ¿Entonces, qué haremos nosotros para expresarle nuestro amor bíblico a Él y a los demás?



«Lo más importante para el hombre es: Reconocer Quién es Dios, amarlo a Él, y amar al prójimo como es debido»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast

El Dios de vivos

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Marcos 12:18-27

“Entonces vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo: Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de alguno muriere y dejare esposa, pero no dejare hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano. Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia. Y el segundo se casó con ella, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera. Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer? Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos. Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.”

  1. La pregunta de los saduceos, como la de los otros enemigos del Señor, no tenía un propósito sincero de encontrar una respuesta a una real inquietud, sino que usando un ejemplo extremo y ridículo trataron de conocer el punto de vista teológico de Cristo en cuanto a la resurrección.
  2. Jesús les responde con reprensión, porque ellos por partidismo no aceptaban lo que las Escrituras decía en cuanto a la resurrección, como lo enfatiza el versículo 18.
  3. El Señor nos recuerda que el propósito inicial del matrimonio en la tierra ya no tendrá sentido en el cielo, ya que allá ya no habrá necesidad de la reproducción. Ahí, con un cuerpo glorificado, estaremos adorando y sirviendo al Señor con otras metas y propósitos diferentes a las de nuestra vida en la tierra.
  4. El Maestro, usando el pasaje de Éxodo 3:6, les recuerda que el Señor se manifestó como el Dios (en tiempo presente) de Abraham, Isaac y Jacobo; quienes no son mencionados en tiempo pasado, sino presente también; dando a entender que ellos están vivos en su alma, aunque sus cuerpos muertos, esperando resurrección.
  5. Termina Su respuesta Jesús, recordándoles que Dios tiene el poder para dar vida, porque Él es e; “Dios de vivos”… no de muertos.

Jesús utiliza el pasaje de Éxodo para hablarles a los saduceos de la resurrección porque ellos solo aceptaban la validez del Pentateuco, los libros escritos por Moisés. Pero en otros pasajes como en Daniel 12:2, podemos leer que hay una resurrección “para vida eterna” y otra “para vergüenza y confusión”, haciendo referencia a que existe una resurrección para los salvos que pasarán la eternidad en el cielo, mientras que los otros resucitaran para enfrentar la condenación.

Job también hace una exclamación de fe preciosa (Job 19:25, 26); mientras que en Isaías y Ezequiel los profetas nos revelan más de estos eventos relacionados con el pueblo de Israel (Is. 26:19; Ez. 37:1-14).

La resurrección es una realidad que también se halla escrita en varios pasajes del Nuevo Testamento. Jesús mencionó que había resurrección para vida y otra para condenación (Jn 5:29); y Él mismo, al resucitar, manifestó Su majestad y deidad (Hch. 2:29-35; Ro. 1:1-4).

Esta esperanza llena de gozo y paz para aquellos que, siendo salvos, esperamos el día de la resurrección. Pero no así el no creyente, ya que ellos resucitaran, pero para ver juicio y condenación.



«La resurrección de entre los muertos es la esperanza gloriosa para el creyente que ha puesto su fe en el Salvador»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast

Una mayordomía correcta

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Marcos 12:13-17

“Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra. Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que no te cuidas de nadie; porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos? Mas él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea. Ellos se la trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César. Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.

  1. Hasta el último momento los enemigos de Jesús trataban de hallar algún error o falta para acusarlo frente al pueblo, y esta vez eran los fariseos junto a un grupo de seguidores políticos de Herodes Antipas (herodianos) quienes estaban provocando al Señor.
  2. Interesantemente ellos utilizan un juego de palabras para alabar a Jesucristo para hablar de su rectitud. Eran palabras que venían de un alago hipócrita, porque no creían eso del Señor ni lo aceptaban, ya que odiaban al Señor, pero esas palabras estaban llenas de plena verdad. (Mr. 12:14a).
  3. La inquietud de ellos tenía la intención de acusarlo de rebelión ante Roma, y para provocarlo le preguntan si era bueno pagar los impuestos al Imperio Romano. Teniendo a los herodianos presentes, quienes eran partidarios de Roma, encontrarían algún pretexto para acusar a Jesús.
  4. La respuesta de Jesús fue clara y absoluta: Dar al gobierno humano lo que se debe pagar y dar a Dios lo que se debe pagar, sin excepción.

Hoy en día esta misma pregunta se observa en muchos creyentes: ¿Tenemos que pagar impuestos al hombre y sus gobiernos o tenemos que dar a Dios los diezmos? ¿Y si doy al uno, está bien no dar al otro?

La responsabilidad de nuestra mayordomía ante Dios debe ser reflejada en todos nuestros deberes y obligaciones. La Biblia nos enseña que nuestra responsabilidad es dar a Dios lo que debemos dar. Somos llamados a dar los diezmos y ofrendas a Dios, y no solo por obligación, aunque si lo es, sino como medio de adoración, sobre todo. Tenemos que dar al Señor lo que a Él corresponde (Lv. 27:30-33).

Y esta misma mayordomía debe ser reflejada al cumplir nuestras responsabilidades tributarias ante los gobiernos humanos. La Biblia también nos enseña que debemos pagar los impuestos y obligaciones a las autoridades terrenales, pues ellas están para nuestro bien (Ro. 13:1-7; 1 P. 2:13-17), al no hacer esto estamos actuando mal ante Dios.

Cuando Jesús fue preguntado sobre si hay que pagar o no a Roma, o sólo se debe dar a Dios, la respuesta del Señor nos pone ante la responsabilidad completa de dar a los dos.

Muchos cristianos hoy, tristemente, solamente dan a uno u a otro, pero no somos fieles a los dos. Al dar a Dios en primer lugar manifestamos nuestra adoración a Él; y el dar a las autoridades terrenales también es una manifestación de adoración al Señor al obedecer Su voluntad, y al mismo tiempo es testimonio al mundo que somos verdaderos hijos de Dios.



«Una correcta mayordomía es dar a Dios fielmente mientras damos nuestras obligaciones tributarias en la tierra fielmente»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast

El peligro del rechazo

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Marcos 12:1-12

“Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña. Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado. Volvió a enviar otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros. Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros. ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo; El Señor ha hecho esto, es cosa maravillosa a nuestros ojos? Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.”

  1. En la continuación del dialogó con los líderes del templo (Mr. 11:27-33), Jesús va a ilustrarles por medio de esta parábola la mala actitud que los sacerdotes tuvieron al no cuidar de la viña.
  2. Los siervos enviados representaban los profetas que fueron rechazados por el pueblo, porque no querían escuchar a Dios.
  3. Después, haciendo referencia al hijo del dueño, Jesús menciona el rechazo que Él estaba teniendo, pero también profetiza su muerte en frente de los mismos sacerdotes. (Mr. 12:7, 8)
  4. La piedra desechada, siendo Él mismo, llegó a ser el pilar donde se construiría la salvación del hombre, pero también sería el pilar para la edificación de la Iglesia, el nuevo grupo de personas (los otros) que serían ahora usados para los planes de Dios.

Israel había caído en manos de un grupo de labradores que nunca quisieron al Señor de la viña. Su malicia era tal que siempre habían rechazado a Dios y a Sus mensajeros, y ahora estaban por dar muerte a Su Hijo.

El rechazo a Jesús fue el medio que Dios permitiría para que nuestro Salvador llegue a la cruz. Si hubieran aceptado al Mesías, Su muerte no se hubiera dado. Dios había enviado a Jesús en el momento más frívolo de la vida espiritual de Israel para brindar salvación a todos nosotros.

Ese rechazo trajo juicio a Jerusalén en el año 70, el abandono temporal de Dios en la vida espiritual de Israel, y el cambio de instrumento de Su obra hacia a los gentiles para continuar con Sus propósitos de darse a conocer al mundo.

Actualmente la Iglesia del Señor es el instrumento por el cual Dios quiere dar a conocer de Su amor y deseo de reconciliación. Tenemos que cumplir este privilegio con honor y responsabilidad.



«El rechazo a Jesucristo siempre ha traído consecuencias temporales, pero sobre todo eternas»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast

Reconociendo Su autoridad

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Marcos 11:27-33

“Volvieron entonces a Jerusalén; y andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas? Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme. Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? ¿Y si decimos, de los hombres…? Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta. Así que, respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.”

  1. En los pasajes paralelos de Mateo y Lucas podemos observar que Jesucristo estaba enseñando al pueblo en el templo y en ese momento los sacerdotes y escribas se acercan a preguntarle sobre su autoridad. (Mt. 21:23; Lc. 20:1)
  2. Además, el día anterior Jesús había volteado la mesa de los cambistas, y ellos todavía estaban impactados y molestos por lo que estaba sucediendo. (Mr. 11:15-19)
  3. Antes de responder la pregunta, Jesús hace otra pregunta para ponerlos a ellos en actitud defensiva y no ofensiva.
  4. La pregunta tenía el propósito de revelar si realmente ellos reconocían la autoridad de Dios a través de los hechos de Juan el Bautista, a lo que ellos no quisieron dar respuesta por miedo a la reacción del pueblo.
  5. Jesús expuso el verdadero corazón de estos falsos maestros ante todo el pueblo, ellos no querían reconocer a Dios ni a Sus mensajeros en sus vidas.

El hombre que rechaza la autoridad de Dios en su vida siempre cuestionará Su voluntad. Le cuesta al hombre rebelde aceptar lo que Dios hace o dice en Su Palabra. Por nuestra naturaleza pecaminosa, muchos tenemos una actitud rebelde ante Dios.

Desde la caída del hombre, todos tenemos esta actitud de rechazo ante Aquel que por derecho tiene toda autoridad. Ese rechazo se observa en la manera como aceptamos Su Palabra también. Muchos no quieren aceptar la autoridad de la Biblia, queriendo argumentar que es algo inventado por el mismo hombre rechazan la inspiración divina de las Escrituras. Muchos otros sobreponen sobre la enseñanza de la Biblia los preceptos creados por el mismo hombre, dando mayor autoridad a lo que ellos piensan antes que a lo dicho por Dios.

Reconocer la autoridad de Dios es aceptar Su Palabra como máxima autoridad en nuestras vidas, y también implica que aceptamos lo que Él desee hacer como lo justo y necesario para nosotros. Esto es tener temor de Dios, y esto es prudente y bueno.

¡Creer realmente en Dios es reconocer Su autoridad sobre todo!



«Dios sabe muy bien lo que hace en nuestras vidas y lo dice a través de Su Palabra, bien haríamos en reconocer Su autoridad por derecho y vivir en sometimiento a ello»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast

¡También hay que perdonar!

Haga clic en la imagen de arriba para que pueda mirar la lección en video

Marcos 11:24-26

“Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.”

  1. Mientras el Señor enseñaba sobre la necesidad de tener fe en la oración (Mr. 11:22-24), Él les recuerda a los discípulos que también hay que perdonar.
  2. Para que la oración llegue a Dios, debe existir en nosotros una actitud santa en la manera como vivimos.
  3. La falta de obediencia al orar por no perdonar genera un conflicto en nuestra relación con Dios y en la eficacia de nuestras oraciones.

Muchos consideran que el perdonar es un acto que debe nacer en el corazón del hombre, y por eso, muchos deciden no perdonar porque no brota de su ser ese deseo. Este hecho real no va a ayudar al ofendido, ya que hay muchas cosas que nuestra pecaminosidad no nos va a dejar hacer porque no son propias de la conducta carnal, y el rencor es uno de ello.

Nosotros debemos decidir alinearnos a la voluntad de Dios con el propósito de ceder a Su voluntad y ceder a la obra del Espíritu Santo.

La palabra “perdonad” que se traduce en este pasaje tiene el concepto o la idea de dejar, enviar fuera, despedir o abandonar. Una persona debe “dejar” de mantener el rencor o de “despedir” el recuerdo de la deuda de alguien tiene en contra. Con este concepto, lo que debemos hacer es sacar de nosotros esa actitud negativa que está en contra de alguien, o de “abandonar” el deseo de buscar restitución.

Además, este verbo se encuentra conjugado en forma imperativa, haciéndolo un mandamiento a obedecer. Nuestra decisión debe ser seguir las directrices divinas para nuestro bienestar.

Podemos concluir que la oración no solo debe estar formada con un corazón creyente, sino, con uno santo también. Como diría un comentarista: «El acto de perdonar es una decisión que viene como el deseo de cumplir la voluntad de Dios»



«El acto de perdonar es una decisión que viene con el deseo de cumplir la voluntad de Dios»

Ministerio UMCD

Siga nuestros Podcast