El urgente proceso del perdón

Muchos piensan que el perdón es un sentimiento que debe nacer en la persona ofendida, cuando no es así. En la ofensa los sentimientos que nacen con el hecho son el dolor, el odio, el rencor, la venganza, etc. Así que un deseo bueno nunca vendrá después de la ofensa. Es por ello por lo que la Biblia nos enseña que el perdón es un acto que debe venir de la voluntad propia de la persona ofendida de no tomar acciones negativas y restituir la relación a pesar de la ofensa. Pablo nos menciona en estos versículos que es un deber de obediencia.

Renovando hacia lo eterno

Sería inmensa la lista de cosas que podríamos anhelar. Tanto en lo emocional, lo físico, lo material, lo económico, en la salud, etc. Muchas pueden ser las áreas que pueden y deben ser cambiadas, pero sin duda ninguna tendría más importancia que el área espiritual.

Es tiempo de nuestra dedicación

En un mundo caído, donde nuestro ego y el mundo nos dicen que debemos hacerlo todo para nosotros mismos, el encuentro con nuestra carne nos llevará a negar nuestra entrega a Dios. Pero cuando hacemos un reconocimiento de la mano buena del Señor en nuestro favor, es cuando nuestro agradecimiento debe terminar en nuestra dedicación entera de todo lo que soy a Él.

Una mayordomía correcta

Muchos cristianos hoy, tristemente, solamente dan a uno u a otro, pero no somos fieles a los dos. Al dar a Dios en primer lugar manifestamos nuestra adoración a Él; y el dar a las autoridades terrenales también es una manifestación de adoración al Señor al obedecer Su voluntad, y al mismo tiempo es testimonio al mundo que somos verdaderos hijos de Dios.

El peligro del rechazo

El rechazo a Jesús fue el medio que Dios permitiría para que nuestro Salvador llegue a la cruz. Si hubieran aceptado al Mesías, Su muerte no se hubiera dado. Dios había enviado a Jesús en el momento más frívolo de la vida espiritual de Israel para brindar salvación a todos nosotros.

Reconociendo Su autoridad

El hombre que rechaza la autoridad de Dios en su vida siempre cuestionará Su voluntad. Le cuesta al hombre rebelde aceptar lo que Dios hace o dice en Su Palabra. Por nuestra naturaleza pecaminosa, muchos tenemos una actitud rebelde ante Dios.

¡También hay que perdonar!

Podemos concluir que la oración no solo debe estar formada con un corazón creyente, sino, con uno santo también. Como diría un comentarista: «El acto de perdonar es una decisión que viene como el deseo de cumplir la voluntad de Dios»

Propósito de corazón

El dar es algo que nace de una comprensión de la responsabilidad, que es transformada en una decisión firme, y que debe ser mantenida en forma constante; es una actividad que llega a transformarse en un hábito piadoso y saludable para el creyente.