¡Créelo!

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Marcos 11:20-24

“Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.”

  1. El día anterior Jesús había pasado por ese mismo lugar, y cuando encontró la higuera infructífera, la maldijo para que ya no produzca más, y la planta se secó. (Mr. 11:12-14)
  2. Pedro se sorprendió por el hecho que se secó la planta, más que haya sido tan rápido.
  3. Jesús le responde con una aparente sencilla respuesta, pero muy profunda: “Tened fe en Dios.” (Mr. 11:22)
  4. El Señor nos recuera que lo que decimos debe ser creído para que se pueda lograr. La duda puede acompañar a lo que realmente decimos.

Antes de avanzar en la enseñanza, hay que aclarar algo muy importante, este pasaje habla principalmente de la fe más que la afirmación absoluta de que Dios hace todo lo que nosotros pedimos. Dios es soberano, y nada que lo que haga será bajo voluntad nuestra, sino de Él, y conforme a Sus atributos.

Ahora, Pedro estaba sorprendido por el hecho y la rapidez de cómo la higuera se había secado. Solamente había pasado un día y ya estaba seca la planta. Fue la sorpresa de Pedro lo que le llevó a llamar la atención del discípulo.

Jesús observó en esta expresión la incredulidad de Pedro, por eso el Señor le dice que debe tener fe. Por esto el Señor le dice que debe creer cuando pide algo, confiando en que Dios tiene el poder para hacerlo todo, ese sí es una verdad. El Señor tiene el poder de cambiar todo en un instante.

No olvidemos que todos los discípulos habían sido testigos de muchos milagros que el Señor había hecho en estos tres años, pero era evidente que todavía tenían dudas en cuanto al poder de Dios, aún les faltaba fe.

¿Y usted tiene alguna duda del poder de Dios? ¿Cree que Él puede hacer aquello que tal vez está usted queriendo pedir, pero tiene dudas?



«La fe es un elemento fundamental para poder caminar en obediencia y confianza»

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Limpiemos Su “casa”

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Marcos 11:15-19

“Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.”

  1. El Templo de Jerusalén era el lugar más sagrado de toda la tierra, en él debía reposar la gloria de Dios desde los tiempos de Salomón cuando lo edificó y lo dedicó (1 R. 8:12 – 9:9), pero las múltiples desobediencias de Israel hicieron que la presencia de Dios no estuviera ahí.
  2. Los sacerdotes y escribas habían permitido que la gente comercialice animales en el atrio de los gentiles a costa de la necesidad de adquirir animales para los sacrificios.
  3. Ellos estaban permitiendo que los vendedores se aprovechen para hacer ganancia deshonesta en el comercio de los animales, hasta con engaños, mismos actos corruptos en que los sacerdotes también participaban en el fondo. (Comp. Jer. 7:11)
  4. La indignación de Jesús era correcta y su acto apropiado, no era posible que ellos hallan irrespetado la casa de Dios, que debía ser lugar de oración y comunión con el Dios Santo y Todopoderoso (Is. 56:7).
  5. La molestia injusta y pecaminosa de los sacerdotes los llevo a desear matar a Jesús (Mr. 11:18). Tenían un corazón rebelde que los impulsaba a odiar al Señor, en vez de arrepentirse.

El valor que el Templo de Jerusalén tuvo en el A.T. ya no es tan relevante actualmente, Dios ahora mora en cada creyente por medio de la presencia del Espíritu Santo (1 Co. 3:16, 17; 1 Co. 6:19). Cada persona, desde el momento mismo de la salvación, se convierte en morada el Espíritu de Dios, por tanto, es nuestra vida la que debe santificarse para honrar a Dios (Ro. 8:9, 11).

Nuestra vida debe ser santa, ahora que tenemos la capacidad de agradar a Dios por medio del poder que nos da por medio del Espíritu y la obediencia a Su Palabra. Todos tenemos ahora la capacidad de vivir agradando a Dios, todos los creyentes sin excepción. Si eso no está sucediendo, es porque no queremos hacerlo o porque no creemos que es posible.

¿Si Jesús se manifestara este momento en nuestra vida qué cosas cree usted que estaría “volcando y expulsando” de cada uno nosotros? No debemos vivir más sin limpiar nuestra vida espiritual sabiendo que posiblemente tenemos algo completamente desagradable ante el Señor, es tiempo de tomar acciones radicales para hacer de nuestro ser una morada digna de Aquel que merece nuestra absoluta y única adoración.



«No esperemos agradar a Dios si no hacemos una limpieza correcta a nuestra vida espiritual»

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La infructuosa religiosidad

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Marcos 11:12-14

“Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.”

  1. Era lunes, y el Señor estaba yendo a Jerusalén y se encuentra en el camino con una higuera sin frutos, aunque tenía hojas.
  2. Por la frase “no era tiempo de higos” (v. 13) reconocemos que esta época era inusual para obtener frutos, pero también era inusual que tenga hojas, porque el tiempo de producción era en julio, y estamos en mediados de marzo o principios de abril.
  3. La razón de la atención que da Jesús a la falta de frutos es que normalmente una planta de higos en Israel tenía frutos y hojas al mismo tiempo, y al solamente tener hojas sí manifestó su infructuosa apariencia.

La referencia que daba Jesús a la falta de frutos de la higuera estaba relacionada con Israel. El pueblo estaba viviendo una vida sin frutos al ir tras una religión que había dejado por completo el seguirle a Él. Por medio de tradiciones humanas sin fundamento bíblico y sin un corazón sincero de adoración a Dios, ellos habían forjado una religión sin sentido espiritual verdadero.

Jesús utilizó la higuera para dejarnos una enseñanza personal importante. Hay muchas religiones en el mundo, muchas creencias vacías y sin fruto espiritual. Y aunque muchas de ellas proclamen que están siguiendo y sirviendo a un dios real, lo único que están haciendo es envolviendo a las personas a una vida espiritual que no tiene transformación verdadera ante Dios.

Los muchos ritos religiosos no van a cambiar espiritualmente a una persona hasta que esa persona no cambie su “relación” con el verdadero Dios. La Biblia nos dice que todo hombre nace espiritualmente muerto y sin relación personal con Dios (Ef. 2:1-3). La necesidad de un nacimiento espiritual no se obtiene bajo las condiciones de una religiosidad, solamente bajo el cambio a una relación con Dios por medio de la fe en Jesús.

Nacer de nuevo, como lo dijo Jesús a Nicodemo (Juan 3:1-12), es el cambio espiritual que solo Dios puede hacer por medio del Espíritu Santo cuando una persona pone su fe en Jesús. El pecado nos ha traído la muerte espiritual, y el momento que una persona pone su fe en Cristo, ese momento nace a una vida espiritual donde su relación con Dios pasa de hijo de ira a hijo de Dios; de ajenos a la ciudadanía del cielo a ciudadanos del cielo; de condenados a salvos; de muertos a vivos espirituales.

La religiosidad no salva al hombre, como muchos lo creen y enseñan, es la relación con Cristo lo que salva al hombre, y es ahí donde puede manifestarse los frutos de la nueva naturaleza, la espiritual.

Jesús condenaba a Israel porque vivían en una religión vacía mientras lo rechazaban a Él como Dios y Mesías, y ello los condenaba.

¿Y usted, sigue a Dios por medio de Cristo o sigue a Dios por medio de una religión? Aún dentro del cristianismo hay personas que nunca han nacido de nuevo, y aún ellos están todavía condenados a una vida sin una relación con el Eterno Dios.



«No es la religión, sino una relación lo que cambia la vida espiritual de una persona»

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Un clamor de salvación

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Marcos 11:4-11

“Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.”

  1. Los dos discípulos siguieron las instrucciones del Señor y hallaron al pollino que nunca había sido montado (Mr. 11:2), esto era importante porque los judíos lo consideraban adecuado para propósitos sagrados (Comp. Nm. 19:2; Dt. 21:3).
  2. Los mantos que se ponían delante de Jesús en la medida que ingresaban daban entendimiento que ellos lo reconocían como un «Rey”, el “Hijo de David” esperado. (Jn. 12:13; Mt. 21:9)
  3. La entrada tuvo un gran impacto en ese día porque las ramas simbolizaban alegría mientras que se clamaba “¡Hosanna!” que quiere decir ‘sálvanos hoy’, es un clamor de salvación que después representó un clamor de júbilo. (Sal. 118:24-29)
  4. Todo esto aconteció para cumplimiento de la profecía de Zacarías, quién indicó que el Mesías llegaría a visitar Jerusalén montado en un pollino (Zac. 9:9).

El pueblo se regocijó al verlo entrar, habían pasado más de tres años desde que inició Su ministerio con el bautismo y sus primeros milagros. Muchos habían sido testigos de Sus increíbles obras y enseñanzas. Lo clamaban como el Rey que podía liberarlos, pero talvez esperaban una liberación de la opresión romana, antes que una restauración espiritual.

La entrada del Rey Jesús fue en términos de paz y no que guerra. La liberación que traía no era militar ni política, sino espiritual. Su propósito era de derrotar a la muerte y al pecado y no al gobierno tirano de Roma. Su bienvenida jubilosa terminaría con el rechazo y el oprobio que recibiría unos días posteriores. Todo esto fue profetizado y se estaba dando cumplimiento a lo dicho por el Señor. Él si traía salvación, pero era la salvación de la condenación.

Muchos hoy en día reflejamos el mismo comportamiento que el pueblo judío tuvo al ver a Jesús entrar. Queremos la liberación de nuestras opresiones temporales, pero no de nuestra alma; muchos lo claman como Rey, pero en su corazón rechazan Su autoridad; muchos decimos que creemos en Él, pero en verdad no lo reconocen debidamente.

¿Y usted, cómo lo mira? ¿Ya lo conoce como su Salvador y lo adora como su Rey?

Jesús quiere entrar en la vida de cada uno para darnos paz por medio de la reconciliación que ofrece al depositar nuestra fe en Su obra de redención (Ro. 5:1; Col. 1:19-23), Jesús quiere darnos perdón y vida eterna si ponemos nuestra fe en Él ¿Por qué no clama “Hosanna” hoy?



«Jesús es digno de ser reconocido como Salvador, y de ser adorado como Rey también»

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Arreglo divino

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Marcos 11:1-6

“Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.

  1. Estamos por iniciar la semana más importante del ministerio de Jesús, y comenzamos viendo la previsión divina del Señor.
  2. Los detalles previos a este hecho no se los tiene registrado en la Biblia, pero es evidente que Jesús sabía exactamente todos los pormenores de cómo se hallaría todo: El dónde, el qué, el cómo, y los quiénes del acontecimiento estaban bajo la autoridad de Jesús.
  3. Los discípulos siguieron las instrucciones dadas por Jesús y eso los llevó a cumplir Su voluntad.
  4. Todo se dio como Jesús lo había arreglado, mostrándonos que Él tiene el control y la autoridad sobre lo que va a hacer, aún en los detalles mínimos.

En todos los últimos meses del ministerio de Jesús, Él había estado comunicando a Sus discípulos lo que estaba por suceder durante Su viaje a Jerusalén. Marcos nos relata que por tres veces les había dicho lo que vendría a continuación. Lo que no se relata antes a este momento son todos estos detalles sobre este evento del pollino, pero se puede ver en el pasaje que todo estaba bajo Su conocimiento.

Jesús les explica con cuidado cada uno de los pasos a seguir, y los discípulos siguieron todo lo que se les había sido instruido. El Señor estaba durante todo ese tiempo en control de todo, y aún más por lo que estaba por venir, nada estaba fuera de Sus manos.

En nuestra vida, todos debemos mirar la soberanía de Dios y confiar en Su voluntad y obedecer. Dios tiene todo divinamente arreglado para cumplir con Sus planes, y si nosotros seguimos con fe sus directrices, podemos confiar en que todo saldrá tal cual Él lo ha previsto.



«El reconocimiento de la soberanía, omnisciencia, poder y buena voluntad de Dios nos ayudará a confiar en Sus planes divinos y a obedecerlos con agrado; todo está bajo Su control»

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Mendigando misericordia

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Marcos 10:46-52

“Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.”

  1. Como muchos imposibilitados de una vida buena, este hombre mendigaba en el camino.
  2. Reconocía que necesitaba un acto de misericordia.
  3. No calló hasta que Dios lo escuchó.
  4. Jesús se volteó, lo mando a llamar, y con temor o incertidumbre se acerca pidiendo la intervención divina.
  5. Fue su fe en Jesús que le dio vista y salvación.

Todos nosotros podemos identificarnos con Bartimeo, todos estamos imposibilitados de una vida agradable a Dios, y mendigamos en la vida ayuda para vivir una vida santa.

Bartimeo no se detuvo hasta que hubo alguien quien lo ayude. Nosotros no debemos dejar de pedir a Dios hasta que nos ayude a vivir libres de ataduras espirituales que nos impiden seguir y adorarlo como Él merece.

Al igual que este hombre, todos estamos ciegos espiritualmente a la verdad de Dios, Su Palabra, y sin posibilidad de tener vida eterna; y el Señor es el Único que puede limpiarnos del pecado, restaurar nuestra vida espiritual, y sobre todo, salvarnos de la condenación.

Todo esto es un acto misericordioso de Dios, Quien ahora nos llama a cada uno a acercarnos a Él, para que podamos estar limpios del pecado y salvos del infierno.



«Señor, gracias por Tu misericordia, el medio por el cual Tú canalizas nuestras bendiciones»

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El engrandecimiento por el servicio

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Marcos 10:35-45

“Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

  1. La naturaleza egocentrista del hombre se refleja en el deseo sobresalir para poder “gobernar” sobre otros.
  2. El deseo era muy profundo, tanto que la madre de Juan y Jacobo se postra ante Jesús. (Mt. 20:20)
  3. Los discípulos también se indignaron, no con justicia, sino con celos, porque ellos también querían lo mismo. (Mr. 10:41; 9:33, 34)
  4. Jesús les recuerda que esa actitud de ejerce autoridad sobre los demás es propio del mundo, pero no en Su reino.
  5. La grandeza está en servir, esa es la paradoja en el reino, para poder realmente sobresalir ante los demás, debemos servir, no ser servidos.
  6. Jesús modeló ese principio de grandeza al morir por nosotros.

La idea que tenemos en el mundo es querer ocupar puestos de eminencia para poder tener autoridad, esa ha sido la tendencia desde el inicio. El lograr algún cargo de autoridad otorga poder, lo que alimenta nuestro ego.

Todos los discípulos, no solo Jacobo y Juan, había deseado lo mismo, pero los otros se indignaron porque los hermanos se adelantaron a la petición, manifestando celo. Nosotros también podemos sentir celo cuando alguien llega a tener una posición relevante en nuestro trabajo o comunidad, posición que tal vez era anhelada por nosotros, llevándonos a la molestia y resentimiento.

La grandeza del servicio está en la capacidad que tiene el que brinda una obra de amor en favor de aquel que lo necesita. Es grande porque, quien sirve tiene capacidad de hacer algo que el otro necesita, y que muchas veces no tiene cómo cubrir esa necesidad. Por ejemplo, si hay alguien con hambre porque no tiene recursos para adquirir alimento, al poder proveerle de alimento la persona que sirve le está brindando algo que si tiene, dando al necesitado; en esa capacidad de servir y ayudar está la verdadera grandeza.

Jesucristo les recuerda que Su grandeza estaba en poder dar Su vida para rescate de muchos. Su sacrificio otorga la posibilidad que el hombre sea perdonado por medio de la fe en Él.



«Jesús nos recuerda que la grandeza está en ser un siervo que cubre una necesidad que el otro no puede suplir; muriendo por nosotros nos dio lo que nunca hubiéramos podido obtener»

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Abrumados por Su determinación

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Marcos 10:32-34

“Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.”

  1. Es la tercera vez que se menciona en este Evangelio que Jesucristo les habla sobre su muerte, sepultura y resurrección. (Mr. 8:31; 9:31)
  2. En este pasaje describe más la humillación que sufriría: Escarnecimiento, azotes, vejado, y dado muerte. (Mr. 10:34)
  3. Lo que más llama su atención es ver que los discípulos se asombraron por la determinación que tenía de cumplir la voluntad de Dios a pesar de lo que sucedería.
  4. Tal fue la determinación que produjo miedo por la seguridad que manifestaba.

En uno de los pasajes de Lucas, leemos que el Señor Jesucristo “afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (Lc 9:51), dándonos más detalles de la evidente convicción que tenía de ir a Jerusalén para cumplir con la tarea que Su Padre le había encomendado.

Ahora, piense usted, ¿cómo reaccionaría si escuchara de parte de un amigo que pronto estaría llegando su tiempo de morir, y que no quería huir de la oportunidad de llegar a la cruz? Creo que todos nosotros nos quedaríamos abrumados con ese comentario, y al ver esa determinación y valor nos causaría desconcierto, porque creeríamos que algo estaba mal en la mente de nuestro amigo, ya que nos son pensamientos que un ser humano en su cabal tendría.

Pero recordemos que Jesús tenía claro todo lo que estaba por suceder, pero también sabía cual sería el final de este sacrificio, sería de victoria y gloria.

Jesús, como nos dice el pasaje en Hebreos, “por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (He. 12:2). Él entendía que este sufrimiento tenía un propósito, por eso acepto gozosamente el sufrimiento. Su sacrificio nos brinda ahora la posibilidad de salvación.

Esto nos lleva a reflexionar en nuestras propias vidas: ¿Con qué determinación nosotros nos comprometemos para hacer la voluntad de Dios a pesar del costo? ¿Cómo ven otros nuestra obediencia al Señor?

Este pasaje nos deja dos enseñanzas importantes: 1) Debemos dar gracias al Señor por esa determinación que tuvo de llegar a la cruz. 2) Aprendamos de ese impactante ejemplo para comprometernos a cumplir la voluntad de Dios de nuestras vidas con determinación.



«El valor que Jesús tuvo para llegar a la cruz nos deja un ejemplo de determinación de hacer la voluntad del Padre, y también nos brinda la única esperanza de vida eterna por lo que debemos vivir agradecidos»

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