Dos verdades para vencer el temor

Seguramente en este último mes o año ha habido muchas situaciones que te han producido temor y hasta te han hecho sentirte ansioso y angustiado. En mi caso esta semana mi mascota me hizo pasar un susto. El problema no es sentir temor, esta es una emoción natural en el ser humano luego de la caída de Adán y Eva, el verdadero problema es que el temor gobierne tu mente, decisiones, acciones y relaciones, y en lugar de vivir la vida abundante que Cristo te puede dar, estés sometido por el temor.

Es hora de hacer compromiso

Cuando reconocemos sinceramente nuestro error, y cuando nos arrepentimos de corazón, es cuando nuestro compromiso al Señor va a darse como un profundo deseo de cambio completo. En ese instante un compromiso debe hacerse para no fallarle. Este acto es una manifestación real de arrepentimiento.

Una retrospección saludable

Busquemos en estos días un tiempo sano, prudente, para poder mirar hacia atrás, al pasado de nuestras vidas, y podremos mirar en todas las cosas que hemos hecho mal, y nos sorprenderemos las veces en que Dios obró de muchas formas. Cuando mire hacia el pasado verá la mano de Dios en todo el tiempo, y se fijará como este examen le dará como resultado un corazón que adora a Dios en agradecimiento por Su fidelidad y misericordia.

Los frutos del convencimiento

Si usted ha pecado, y ha reconocido ante Dios su error pidiendo perdón, no deje que ese sentimiento de culpa lo mantenga oprimido, sin que pueda celebrar el gozo del perdón del Señor. Dios es “bueno y perdonador, y grande en misericordia” (Sal. 86:5); si Él ya lo ha perdonado, pues vaya con confianza a Su presencia y continúe edificando su relación con nuestro Padre Celestial, Él está presto, como el padre del hijo prodigo a restituir su vida sin reparos.

Actuando con responsabilidad (Parte “II”)

Para lograr una vida santa debemos tomar decisiones radicales. El coquetear con aquellas puertas al pecado debilita nuestro caminar con el Señor, ya que nuestra “carne es débil” (Mt. 26:41). Antes, deberíamos huir de ello (1 Ti. 6:11; 2 Ti. 2:22).

El débil poder moral de la conciencia

La conciencia del hombre es una capacidad recibida por Dios para poder juzgar entre el bien y el mal, pero al ser influenciada por la naturaleza pecaminosa, la conciencia no tiene un poder pleno para obrar y ayudar al hombre a actuar correctamente ante Dios; es una capacidad limitada (Ro. 2:13-15).

¿Moda “terrenal”?

La Biblia nos exhorta a revestirnos del “nuevo” hombre, “el cual conforme a la imagen del que lo creó” se debe ir renovando constantemente hasta que lleguemos a estar en la presencia de Dios (v. 10). Por otro lado, también nos manda a que debemos despojarnos de las costumbres pecaminosas del “viejo hombre” (v. 9).

Insensatez y maldad de los hombres – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XVIII)

¿Dónde se encuentra hoy su corazón? ¿Vive pecando como si Dios no existiera en su vida? Es el momento de parar, arrepentirse, pedir perdón a Dios, y dejar esa vida de necedad… antes que sea tarde.