¿Cómo conseguir buenas decisiones?

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Proverbios 3:5-8

“Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;
Porque será medicina a tu cuerpo,
Y refrigerio para tus huesos.”

Todos tenemos la capacidad de razonar y de hacer evaluaciones apropiadas basadas en la experiencia o en el conocimiento de algún hecho en particular que nos ayudan a mirar todos los elementos presentes antes de tomar esa decisión, pero, aunque podamos conocer muchas cosas previas a la decisión, aún tenemos la incertidumbre del futuro y de todo lo que puede venir para ese tiempo.

Más, no solo están las circunstancias normales de la vida como la salud, la economía, las situaciones políticas, el clima y tantos otros elementos que cambian constantemente los escenarios en los que nos desarrollamos y que pueden afectar el resultado de las decisiones; también está la naturaleza pecaminosa que nos afecta a nosotros internamente, mientras que afecta las respuestas de otros sobre nuestras decisiones también. Estamos en una incertidumbre real, en donde no podemos asegurar que nuestras decisiones tendrán el resultado esperado basado solo en nuestro entendimiento.

Pero ya pensando en nuestra propia vida, y si somos sinceros con nosotros mismos, nuestra naturaleza pecaminosa siempre está trabajando para influenciar sobre nuestras acciones o intenciones. El egocentrismo, la falta de perdón, la ambición, la codicia, la soberbia, entre muchos otros pecados, están afectando nuestras decisiones, es por ello que debemos ser muy cautos en lo que pensamos y deseamos hacer.


Proverbios nos dice que mejor es [confiar] en Jehová de todo… corazón, y no [apoyarnos en nuestra] propia prudencia” (v. 5). Dios es el Único que conoce muy bien nuestro corazón y las intenciones detrás de nuestras acciones; además, Él conoce el futuro perfectamente y sabe si la dirección que consideramos tomar es la correcta o la mejor, y si no habrá contratiempos en los días por venir.

Nadie que apunta a tomar decisiones las hace pensando que en lo que va a hacer será malo o traerá perjuicio, al contrario, en nuestro análisis (limitado, por cierto), vemos las opciones y creemos que esa decisión en la mejor, y por eso la tomamos y creemos que no vendrán malas consecuencias de ellas, pero muchas veces sí sucede.

Por eso la Biblia nos alienta, antes de sufrir una mala consecuencia, a que reconozcamos a Dios en todas nuestras decisiones, es decir, que busquemos Su guía antes de actuar, porque si es necesario, Él hará las correcciones a nuestros planes y nos “mostrará cuál camino tomar” (v. 6 NTV). No es sabio creer ser “sabio en [nuestra] propia opinión”, creyendo que lo sabemos todo; antes debemos reconocer a Dios y su guía, y si es necesario, apartarnos “del mal” o de la mala decisión que vayamos a tomar (v. 7).

Cuando se toma una mala decisión, las consecuencias pueden afectar nuestra salud espiritual, mental, y física; a más de lo que vayamos a sufrir como pérdida material o relaciones con otros. Es por esto que este pasaje nos recuerda que en vez de ir en pos del mal, busquemos a Dios, honremos su guía, y “esto infundirá salud a [nuestro] cuerpo y fortalecerá [nuestro] ser” (v. 8 NVI).

— Señor, por en mí un corazón que te busque a Ti fervientemente en todas mis decisiones —


«Sabio no es creer que lo sabemos todo y tomar decisiones basado en nuestro conocimiento; sabio es temer a Dios, buscar Su guía, y seguirle a Él en nuestras decisiones»

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¿Cómo conseguir renombre?

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Proverbios 3:3-4

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad;
Atalas a tu cuello,
Escríbelas en la tabla de tu corazón;
Y hallarás gracia y buena opinión
Ante los ojos de Dios y de los hombres
.”

La búsqueda de reconocimiento por parte de otros es algo que los hombres han tratado de lograrlo desde la antigüedad. Muchos tratan de sobresalir por medio de logros personales, mientras que otros por medio de logros en favor de la sociedad, de alguna manera cada uno quiere encontrar el alago de los demás.

El renombre es la celebridad que se adquiere por hechos significativos que se han hecho. Y mientras muchos lo alcanzan por cosas buenas en sus vidas o en favor de los demás, hay otros que adquieren un reconocimiento por cosas inapropiadas o vanas. Pero si queremos alcanzar un justo y provechoso reconocimiento, entonces debemos ver que la “misericordia” y la “verdad” son necesarias.

Salomón está alentando a que su hijo alcance varias cosas en este capítulo (Pr. 3), y en estos dos versículos le da la clave para hallar “gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres” (v. 4), y es por medio de “la misericordia y la verdad” (v. 3).


Tener “misericordia” es actuar con bondad, paciencia, amor y un espíritu perdonador con los demás. Es manifestar buena voluntad para obrar en favor del prójimo. Es reflejar el carácter de Dios (Sal. 99:8; 103:9-10; Jer. 3:12-13; Lam. 3:22-24) con el deseo de actuar de la misma manera que Él obra en nuestro favor (Mt. 5:7).

En el A.T. los líderes religiosos, y el pueblo en general, eran faltos en misericordia. Lamentablemente ellos estaban llenos de muchas normas religiosas que los llevaba a actuar sin misericordia en favor de los demás, se habían vuelto religiosos implacables, lo que les alejaba del carácter de Dios, por lo que Él les llamaba al cambio (Os. 6:6). En el N.T. vemos a Jesús haciendo nuevamente ese llamado (Mt. 9:13; 12:7).

La “verdad” es la concordancia entre una afirmación y el hecho referido, y es definida o atribuida en varias formas en la Biblia. Se usa para hablar del carácter de Dios (Dt. 32:4; Ro. 3:4), en otras se utiliza para hablar Su Palabra (Jn. 17:17); y en otras para hablar del carácter de una persona (Pr. 20:6; 28:20).

Una persona que vive en la verdad es alguien que es honesto, que en su lengua no hay engaño (Sal. 32:2), es una característica, como lo describe la Biblia, muy pocas veces hallado en el hombre (Nm. 23:19; Ro. 3:4). Es alguien, quien, a pesar de las consecuencias, habla solo cosas veraces y que no miente, por lo tanto, no sacará provecho de la mentira, porque lo considera pecado, y que perjudica al prójimo.

Una persona que vive haciendo “misericordia” y actuando con “verdad” refleja el mismo carácter de Dios: “Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad…” (Sal. 25:10; 40:11; 57:3).

Entonces, podemos ver porqué estas dos características juntas en el creyente son de renombre, reflejan a Dios en Su comportamiento, y en ello, el Señor se regocija, al ver que sus hijos viven reflejando Su carácter ante los demás. Así como cuando una persona adquiere un buen renombre, y sus hijos continúan llevando ese legado en sus vidas, Dios se deleita al ver que nosotros vivimos reflejando Su carácter, y lo que los demás ven en nosotros, es el comportamiento de Dios en favor de todos nosotros los hombres.


 «Tener misericordia y verdad es actuar como Dios es»

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Tu identidad

Serie: Cápsulas de esperanza


En cualquier etapa de nuestra vida ya seas hombre o mujer, el mundo nos lanza voces, nos lanza características, críticas, o ¿de qué forma debemos ser?, ¿cómo debemos vestirnos para llegar a cubrir estándares? para llegar a tener un puesto alto dentro de nuestra sociedad; ya sea en el ámbito económico, físico, de estándares de belleza, etc.

De una u otra forma el mundo nos lleva a escuchar estas voces y nos cuestionamos cada vez más el cómo debo verme, el cómo debo actuar, o el cómo debo ser para otras personas, y una vez mas nuestra identidad se ve afectada, cambiando totalmente lo que realmente somos.

Leamos lo que la palabra de dios nos dice al respecto en 1 Pedro 2:9-10

La Biblia claramente nos dice que si nosotros hemos aceptado a cristo en nuestro corazón para nuestro Señor nosotros somos un pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa; somos tan valiosos, tan amados, escogidos, somos de Dios, hijos e hijas de Dios.

Antes estábamos perdidos nos dice el versículo, antes estábamos fuera de Él, pero ahora somos hijos ahora hemos alcanzado misericordia y eso es lo que somos ante los ojos de Dios. eso es lo que debemos recordar cada vez que escuchemos estas voces, cada vez que el mundo quiera opacar nuestra identidad debemos recordar estos versículos.

Somos hijos de Dios, somos escogidos, que nuestra identidad florezca y se deje ver en su exterior para comunicar que somos hijos de Dios y para andar siempre en la Verdad, escuchando la verdad, la Palabra de Dios.


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¿Cómo conseguir una buena vida?

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Proverbios 3:1, 2

“Hijo mío, no te olvides de mi ley,
Y tu corazón guarde mis mandamientos;
Porque largura de días y años de vida
Y paz te aumentarán.

Proverbios 3:21-26

“Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos;
Guarda la ley y el consejo,

Y serán vida a tu alma,
Y gracia a tu cuello.
Entonces andarás por tu camino confiadamente,
Y tu pie no tropezará.
Cuando te acuestes, no tendrás temor,
Sino que te acostarás, y tu sueño será grato.
No tendrás temor de pavor repentino,
Ni de la ruina de los impíos cuando viniere,
Porque Jehová será tu confianza,
Y él preservará tu pie de quedar preso.”

Todos queremos una buena vida, una vida tranquila, llena de paz y armonía, donde la congoja del mal no nos aflija, ni la tristeza del castigo nos alcance. Este tipo de vida no es una utopía, como muchos lo creen, al contrario, si la Biblia no nos alentara a alcanzarla, entonces sí podríamos decir que no es posible.

Desde el inicio de la relación de Dios con el hombre vemos que el Señor siempre nos ha alentado a buscar una vida buena, una vida grata ante Sus ojos que sea de bendición para nosotros mismos y para los demás, y esta vida sólo se la puede alcanzar mediante la obediencia (v. 1, 21).


Dios siempre ha prometido prosperidad a quienes le siguen, y esta verdad se fundamenta en Su carácter. Dios es bueno, por lo que nunca nos guiará a cosas desagradables; Dios es santo, por lo que nunca nos guiará a cosas pecaminosas o malas; Dios es justo, todo lo que hace es recto, por lo que nunca nos guiará hacia la injusticia; Dios es poderoso, por lo que nunca nos guiará a algo que Él no pueda cumplir; Dios es sabio, por lo que Su guía siempre será la mejor y Sus caminos siempre perfectos; Dios es fiel, por lo que nunca nos dejará cuando nos guie en algo. Y así podríamos seguir explicando porqué siempre habrá prosperidad para quienes le siguen.

Y aunque en la vida sí llegaremos a recibir momentos de dolor o aflicción por alguna enfermedad o el fallecimiento de alguien, o encontremos dificultades en las pruebas que vengan a nosotros, estas contrariedades en la vida no serán consecuencia de nuestra desobediencia, sino adversidades que llegan por el hecho de vivir en un mundo caído que afectó todo lo bueno que Dios tenía para el hombre a causa del pecado del mismo hombre. Pero aún así podemos realmente disfrutar de una gran vida.

“Largura de días y años de vida” hacen referencia a una vida larga y provechosa, una vida donde la “paz” nos acompañará a cada momento (v. 2). Una vida abundante, floreciente y llena de buen significado, digna de vivirla. En la obediencia no habrá tropiezo, sino que andaremos en el “camino confiadamente” (v. 23). Hallaremos tranquilidad para nuestra “alma” porque sabremos que estaremos haciendo lo correcto, y eso traerá “gracia” en nuestro favor (v. 22). Por esa paz del alma, podremos dormir tranquilos (v. 24) sabiendo que, aunque venga alguna adversidad (v. 25), podremos estar confiados que “Jehová” estará a nuestro lado y no nos desamparará (v. 26).

Si esta es la clase de vida que desea para usted y su familia, entonces siga a Dios en obediencia y la conseguirá.


«Las bendiciones de una vida próspera y llena de tranquilidad aguardan a quienes desean caminar en obediencia a Dios»

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La sabiduría puede ser alcanzada

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Proverbios 2:1-12

“Hijo mío, si recibieres mis palabras,
Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,
Si clamares a la inteligencia,
Y a la prudencia dieres tu voz;
Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,
Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.
Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.

El provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo a los que caminan rectamente.
Es el que guarda las veredas del juicio,
Y preserva el camino de sus santos.
Entonces entenderás justicia, juicio
Y equidad, y todo buen camino.
Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,
Y la ciencia fuere grata a tu alma,
La discreción te guardará;
Te preservará la inteligencia,
Para librarte del mal camino,
De los hombres que hablan perversidades.”

De acuerdo con la intensidad de un anhelo está el grado de esfuerzo que ponemos para alcanzar dicha meta. Entre mayor es mi deseo mi motivación será más intensa, y mi esfuerzo también, lo que me dará mayores posibilidades de obtenerlo, es verdad; y cuando ese anhelo está dentro de la voluntad de Dios, entonces es seguro que lo conseguiremos.

El autor de Proverbios nos llama a desear la sabiduría con gran intensidad, con todo nuestro ser. Así como el buscador de tesoros no descansa hasta llegar a encontrar recompensa, nosotros debemos, con esa intensidad, buscar el tesoro del conocimiento y la inteligencia.


Lo primero que debemos hacer es prestar atención a lo que escuchamos, al poner “oído a la sabiduría” le estaremos dando importancia a este tesoro tan valioso. Debemos inclinar nuestro “corazón a la prudencia”, porque si nuestra voluntad no está en pos del conocimiento no vamos a esforzarnos hasta alcanzarlo (v. 2). Pero también debemos pedirlo con urgencia (v. 3), Salomón lo dice con certeza, porque en sus primeros años de reinado eso fue lo que le pidió a Dios, y Él se lo concedió (1 R. 3:3-15).

Quien realmente busca alcanzar la sabiduría llegará realmente a comprender lo que significa el “temor de Jehová” (vv. 4-5). Cuando el corazón de la persona está perfectamente alineado con Dios, y desea realmente ser sabio, llegará a entender lo beneficioso y prudente que es temer de Dios, y en ese instante comenzará el descubrimiento de todos los tesoros que trae consigo la sabiduría, prudencia que inicia con la reverencia y el conocimiento de Dios.

Toda sabiduría, conocimiento, inteligencia se encuentra en Dios, y es Él quien otorga este tesoro invaluable a quienes realmente desean alcanzarlo (vv. 6-8). Mediante el conocimiento de Dios y de Su sabiduría y voluntad expresadas en Su Palabra, el Señor va a ir renovando nuestro entendimiento, y así nuestro comportamiento va siendo transformado mientras alcanzamos más sabiduría (Comp. Ro. 12:2).

El propósito de esta renovación, como lo dice en los siguientes versículos de este pasaje (vv. 7-12), es ayudarnos a vivir en “las veredas de juicio” y a cuidarnos del mal en nuestro diario caminar.

Todos podemos alcanzar la sabiduría que traerá gran beneficio a nuestra vida. El descubrimiento de este tesoro inicia con nuestra motivación para alcanzarlo, nuestro clamor a Dios para que nos ayude, y Él nos favorecerá con Su conocimiento e inteligencia. ¡Vamos en pos de esa sabiduría, la de Dios!


«Todos podemos alcanzar la sabiduría que solamente viene de Dios; la clave está en inclinar nuestro corazón hacia Él, y nos la dará»

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¿Hasta cuándo rechazas la sabiduría?

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Proverbios 1:20-25, 29-33

“La sabiduría clama en las calles,
Alza su voz en las plazas;
Clama en los principales lugares de reunión;
En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.
¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,
Y los burladores desearán el burlar,
Y los insensatos aborrecerán la ciencia?

Volveos a mi reprensión;
He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros,
Y os haré saber mis palabras.
Por cuanto llamé, y no quisisteis oír,
Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese,
Sino que desechasteis todo consejo mío
Y mi reprensión no quisisteis, […]
Por cuanto aborrecieron la sabiduría,
Y no escogieron el temor de Jehová,
Ni quisieron mi consejo,
Y menospreciaron toda reprensión mía,
Comerán del fruto de su camino,
Y serán hastiados de sus propios consejos.
Porque el desvío de los ignorantes los matará,
Y la prosperidad de los necios los echará a perder;
Mas el que me oyere, habitará confiadamente
Y vivirá tranquilo, sin temor del mal
.”

Como ya hemos visto, la sabiduría es un recurso incomparable, más que cualquier riqueza del mundo; pero, aunque es tan valioso, pocos realmente lo buscan, y menos la alcanzan.

En el Libro de Proverbios la sabiduría es personificada, y aunque representa a la sabiduría de Dios, ella no es apreciada debidamente. En los versículos 20 y 21, la sabiduría es hallada en las calles del mundo clamando para que muchos la busquen y lleguen a saciarse de ella. La sabiduría puede ser encontrada a cada paso que uno va, si en verdad queremos aprender.

En la vida podemos observar ejemplos de personas que viven sabiamente y otros que no. Al mirar la vida podemos ver también las ventajas de hacer un uso apropiado de ella para nuestro beneficio o el perjuicio que acarreamos si no lo hacemos. Basta ver la vida de otros para conocer el valor que ella tiene, y, por lo tanto, ella está clamando para que la obtengamos, pero muchos la rechazan.


Los “simples” son aquellos que no les importa vivir en la ignorancia, cuyo pensamiento no se molesta o inquieta por estar ajenos a la sabiduría, por lo tanto, no se preocupan por buscarla. Los “burladores” son aquellos que miran a la sabiduría, pero la desprecian con insolencia, aquellos que sí llegan a escuchar la enseñanza sabia, pero se mofan de ella, considerándola basura. Los “insensatos” o necios son aquellos que se oponen ferozmente a la sabiduría, aquellos quienes no ponen reparo en mirar a la sabiduría con odio, permaneciendo en su propia opinión, pensando con soberbia que lo demás no tiene validez alguna (v. 22).

Dios está llamando al arrepentimiento para que lleguen a conocer de Su sabiduría, nos promete saciarnos de Su conocimiento si nos volvemos a Él (v. 23), pero también advierte que, si no lo hacemos, entonces las calamidades vendrán porque desechamos Su consejo, y Él permitirá que suframos las consecuencias de nuestra falta de sabiduría, por no escoger “el temor de Jehová” (vv. 24-32).

Si queremos vivir “confiadamente… tranquilo, y sin temor del mal” (v. 33), entonces debemos rechazar ser simples, burladores o necios, y buscar a Dios para que nos imparta de Su sabiduría dispersa por toda Su Palabra. Comenzando con el temor reverente a Él, y alimentándonos todo el tiempo de la Biblia, podemos recibir conocimiento sabio que transformará nuestra vida y nos llevará a la verdadera prosperidad. ¡Escuchemos hoy su voz, la sabiduría nos está llamando!


«El simple, el burlón y el necio desprecian la sabiduría, y comen pan de su propia ignorancia. El sabio teme a Dios y busca Su consejo»

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Conoce a Dios de cerca

Serie: Cápsulas de esperanza


Alguna vez te has preguntado “¿Soy feliz?”, ya sea en tu familia, trabajo, estudios, en cualquier ámbito de tu vida ¿eres feliz? ¿Estás viviendo una vida que da gusto vivir? ¿Estas viviendo una vida disfrutable? o ¿solo vives porque el aire es gratis?

Fuera e Dios no vas a encontrar una vida que vale la pena vivir, nunca vas a disfrutar la vida que tienes; para disfrutar de esta vida no necesitas de un carro, una casa, una pareja, bienes materiales, dinero, amigos, lujos, etc. Lo único que necesitas es vivir plenamente en Dios.

Para vivir plenamente en Dios necesitas conocerle de cerca, en Job 42: 5

Job no llegó a disfrutar su vida sino hasta que conoció a Dios cara a cara por medio del sufrimiento, y es asi con nosotros, no podemos vivir una vida feliz fuera de Dios; necesitamos conocer cara a cara a Dios, saber quién es Él. No vamos a lograr conocer a Dios si perdemos el tiempo y desviamos nuestra mirada en cualquier cosa de este mundo. Vas a poder conocer a Dios cuando pases tiempo en su Palabra, la Biblia.

Job conoció de cerca a Dios por medio de la tribulación aprendiendo que debía vivir feliz y ser agradecido en cada situación.

Necesitas conocer a Dios para vivir una vida feliz, acércate a Él, búscalo, no desperdicies tu tiempo, porque el tiempo que nos queda es corto. Aprovecha lo que ahora tienes para vivir la vida abundante que Dios e quiere ofrecer.

Dios te bendiga.


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No consientas tener parte en la codicia

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Proverbios 1:10-19

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,
No consientas
.
Si dijeren: Ven con nosotros;
Pongamos asechanzas para derramar sangre,
Acechemos sin motivo al inocente;
Los tragaremos vivos como el Seol,
Y enteros, como los que caen en un abismo;
Hallaremos riquezas de toda clase,
Llenaremos nuestras casas de despojos;
Echa tu suerte entre nosotros;
Tengamos todos una bolsa.
Hijo mío, no andes en camino con ellos.
Aparta tu pie de sus veredas,
Porque sus pies corren hacia el mal,
Y van presurosos a derramar sangre.
Porque en vano se tenderá la red
Ante los ojos de toda ave;
Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas,
Y a sus almas tienden lazo.
Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia,
La cual quita la vida de sus poseedores.”

Roboam, hijo de Salomón, fue el sucesor al trono en Israel. Tomó su cargo a temprana edad, pero aún a pesar de los consejos de su padre (Prov. 1:10-19), él decidió seguir el camino de los perversos. Cuando recién había tomado posesión del trono, el pueblo vino a él para solicitarle que redujeran los impuestos que habían sido puestos por su padre, y en vez de escuchar el consejo de los ancianos, aceptó lo que sus jóvenes consejeros le indicaron, esto provocó el malestar del pueblo, lo que llevó a la separación permanente entre las tribus del norte con las del sur, separando al Israel en dos naciones para siempre (1 R. 12:1-24).

Roboam había escuchado el consejo que decía que no tenía que consentir el consejo de aquellos que quisieran hacer mal, antes, debía apartarse del consejo de ellos, pero decidió seguirles, y trajo gran desgracia por no escuchar el consejo bueno.


Muchos hay que constantemente tratan de conseguir riquezas o bienes por medio de actos indebidos, incorrectos. La codicia es tal que sin medir las consecuencias que esto atrae, o sin importar que esos actos estén perjudicando a alguien, se dejan gobernar por la codicia quien controla sus comportamientos llevándolos al pecado y produciendo daños a otros.

Desde tiempos antiguos vemos que siempre hay “consejeros malignos” que tratan de animarnos a tomar una decisión injusta para que consigamos un beneficio. Este pasaje nos advierte que no debemos escucharlos (v. 15).

El hacedor de maldad va en pos de su pecado, y aunque en su momento crea que puede conseguir lo que busca, no se da cuenta que está poniendo “lazo” para sí mismo (v. 18). Tarde o temprano esa persona va a pagar por la maldad hecha. Miremos solamente cuantas personas terminan en la cárcel a causa de un acto de delincuencia, y algunos han muerto en el intento o después porque alguien en un acto de ira los asesinó.

Aunque tal vez lo que uno quisiera hacer no sea digno de cárcel o muerte, siempre el pecado nos lleva a pagar las consecuencias ante los hombres, sobre todo, ante Dios. Sabio es escuchar el consejo de Dios y de apartarnos de aquellos que promueven el mal. La Biblia llama “bienaventurado” aquel que se aparta de aquellos que hacen pecado (Sal. 1:1), y bien haríamos nosotros de hacer lo mismo.


«La codicia ata nuestra vida al mal, llevándonos a pagar muchas veces las consecuencias de nuestra pecaminosidad»

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