Cuando miramos hacia el sacrificio de la cruz, podemos encontrarnos con esta misma premisa. Dios, en su inmenso amor con que nos amaba, motivado por Su profundo deseo de rescatarnos, tuvo que realizar un acto que demandaba una acción incomparablemente grande, tenía que dar “a su Hijo unigénito” (v. 16).
Archivo de etiqueta: Sacrificio
Impulsado por Su amor
Muchos viven para sí mismos, entregados a sus propios valores y deseos egocentristas. Otros en cambio, viven para otros, para complacer a alguien a o alguna corriente del mundo. Pero pocos, y solamente los que conocen del amor de Dios en Jesús, saben que no hay nada más significativo que vivir para nuestro Redentor.
Las manifestaciones del amor
En el mundo se ha confundido el concepto y la manifestación del amor. Por un lado, el amor es comparado con las relaciones sexuales, y, por otro lado, el amor se ha considerado como algo que se puede extinguir. Además, “el amor”, como dicen, está condicionado a los beneficios que la persona que ama recibe de aquel(la) a quien “ama”, como si fuera una transacción financiera de trueque.
Recordando dignamente Su sacrificio
Todo creyente que ha sido bautizado puede participar de esta ordenanza, misma que debe ser recibida dignamente, porque con ella recordamos lo que el Hijo de Dios hizo por nosotros para salvarnos. Digno de juicio y de muerte es todo aquel que lo llega hacer indignamente sin discernir de lo que está participando. (v. 27-31)
No más pagos
La palabra “perfectos” no habla de impecabilidad nuestra o de una perfección terrenal de quienes aceptan la salvación por fe en Jesús, esa palabra habla de una posición de justicia imputada o suministrada por la obra de Jesús (Ro 3:22; Gá 2:16; Fil 3:8, 9). Cristo, al pagar por nuestros pecados ha pagado toda deuda, entonces, ya no hay más pago, pues la obra del Señor fue completa cuando Él fue sacrificado en la cruz y su sangre derramada por nuestros pecados (He 10:5-14).
Perdonado
Recordemos que no perdonar tiene un costo que se paga en nuestra relación con Dios, no en tu salvación, pero si en Su trato contigo, porque la falta de perdón pone un obstáculo entre Su gracia y tú.
Hablemos de amor…
Debemos preocuparnos porque nuestro amor más profundo sea para Dios, porque sí es así, continuamente estaremos motivados a obedecerle y agradarle, el Apóstol Pablo sentía ese amor y por eso dice que el amor de Dios lo hacia sentir obligado, movido, apremiado, constreñido a hacer Su voluntad…
El Rey entre los inicuos
1. Camino al Gólgota fue ayudado a llevar su pesada cruz porque ya había perdido fuerzas por todo lo que había sufrido. Desde el momento que oró para pedir la ayuda de Dios, el desvelo de un juicio muy largo e injusto, los maltratos y vejámenes aquí y allá, a más de los azotes; todo esto había debilitado a Jesús.
