Hasta el más osado enmudece

Nuestra obediencia permite que Dios se manifieste a través de nosotros y por nosotros. Dios se especializa por glorificarse en Su obrar cuando nosotros le seguimos con fe. Para nosotros este ejemplo bíblico de Josué nos alienta a considerar seriamente el valor que tiene nuestra obediencia en fe.

Levanta un “hito” espiritual

En nuestra vida espiritual todos vamos a encontrarnos con momentos significativos en nuestro caminar con Dios: El día que aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, el día de nuestra consagración, algún milagro hecho en nuestro favor o de alguien más, alguna batalla espiritual ganada, alguna promesa de Dios cumplida en nuestras vidas, etc.

Su “gracia” es todo lo que necesitamos

Comprender que Dios sabe lo que pasa, que Él está en el control de todo, que siempre hay un propósito detrás de ello para nuestra vida, y que, si es necesario, Él mismo nos proveería de Su poder para seguir adelante es importantísimo para enfrentar los problemas con gozo y seguir sin desanimarnos.

Confianza que fortalece

Como Pablo, podemos mirar que el poder del evangelio no se detiene, y nosotros tenemos el privilegio de sufrir todo ello en nuestra fragilidad por la causa de Cristo. Dios, por medio del poder con el que Él actúa en nosotros, nos fortalece y capacita para seguir cumpliendo la tarea de llevar el evangelio a todos. Tenemos el privilegio de hablar del amor de Dios a pesar de tanto odio, de hablar de perdón en Cristo a pesar de tanta rebeldía, de hablar de vida eterna a pesar de que nos exponemos a la muerte.

No es para que lo lleve solo

La invitación de Cristo es para que traigamos nuestra tarea de enfrentar al pecado y nos pongamos a manera de “yugo” con Él para que podamos trabajar juntos.

Carta escrita por Dios

El Señor ha hecho uso sabio y poderoso de siervos que, con fidelidad, le han servido. Demos gloria y gracias a Dios por aquellos siervos fieles.

Salvos por la “locura”

Pero esta “locura” tiene el mensaje de justicia que otorga el Justo Dios. Es producto de Su inmenso amor. Vino con la sencillez de un humilde Siervo que se entregó en obediencia. Tiene el propósito de otorgar perdón y vida eterna. Y, sobre todo, no requiere más que la simple confianza de aquel que lo quiere recibir.

La huella de la obra de Dios

El Señor nos ayudará a conseguir restablecer todo en nuestras vidas si confiamos en Él y lo buscamos. Cuando Él obre ayudándonos, Él será glorificado, nosotros estaremos agradecidos, y nuestros enemigos serán humillados y derrotados. ¡Del Señor será la victoria!