Nuestra necesidad de salvación

Jesucristo vino a SERVIR esa inmensa necesidad del hombre (Mr 10:45). Él vino a buscar lo que se había perdido (Lc 19:10); vino a pagar con Su sangre lo que el hombre había hecho con su pecado (1 Co 6:19, 20); vino a ofrecernos perdón (Mt 26:28); vino a regalarnos vida eterna (Jn 10:28).

Alabanza por la liberación divina – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XI)

Todos con seguridad nos hemos enfrentado momentos donde la esperanza no está, dónde la oscuridad de la angustia cubre nuestra vida y la luz de la confianza desaparece. Ahí, en ese instante oscuro, el dolor y/o la aflicción nos consume, y aparentemente la salvación no vendrá a tiempo. Sí, todos podemos recordar al menos una ocasión donde ya creímos haberlo perdido todo, aún hasta nuestra vida, aunque sea por un instante; y yo, más de una.

Jesús nos redimiría de nuestros pecados

Mirar hacia el pesebre en Belén es mirar el plan de redención de Dios, encarnado en Jesús, y cumplido posteriormente por Su muerte en la cruz. El Hijo de Dios emprendió Su viaje de dolor, su motivación era más fuerte que el tormento que sufriría, esa motivación era Su inmenso amor por el pecador. Por ello el salmista lleno de confianza alentaba a Israel a esperar en Jehová, porque en Él “hay misericordia” y “abundante redención”, el Mesías venía a redimir a Israel “de todos sus pecados” (Sal 130:7, 8).

Gran Amigo

Gran Amigo.   Proverbios 18:24 “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.”   «De los hornos de la guerra brotan muchas historias reales de amistad hasta el sacrificio. Uno de esos relatos cuenta de dos amigos en la Primera Guerra Mundial, que eran inseparables. SeSigue leyendo “Gran Amigo”