Amor, definido en acciones (Parte VI) | MATRIMONIO y HOGAR

1 Corintios 13.5b

1 Corintios 13:4-5

EL AMOR es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, NO SE IRRITA, NO GUARDA RENCOR.”

 

El amor NO SE IRRITA:

La palabra paroxuno (παροξύνω, G3947) se puede traducir como irritar o enardecer. En el Nuevo Testamento esta palabra griega aparece únicamente en dos pasajes (Hechos 17:16; 1 Corintios 13:5). Curiosamente en ambos casos tiene una connotación contraria. Mientras que en Corintios nos dice que el amor “no se irrita”, en el pasaje de Hechos nos dice que Pablo “enardecía” en espíritu “viendo la ciudad entregada a la idolatría”.

Entonces, ¿a qué se refiere el pasaje? ¿Podemos o no irritarnos? Los dos pasajes en referencia nos enseñan lo que en la Biblia es una enseñanza constante.

La Biblia nos dice que, en cuanto a la ira, ésta es permitida, pero que debemos cuidarnos de ella (Efesios 4:26). Dios se aíra, y su ira es santa (Josué 23:16). A diferencia de nuestra ira, la de Dios no está encaminada al hombre, sino contra el pecado. Dios se aíra en contra de los hechos del hombre y es en contra de estos actos que actúa. Dios ama al hombre, y Su amor lo lleva actuar con compasión y misericordia. Cuando el hombre actúa pecaminosamente Dios tiene que obrar para detener el pecado, y en su acción tendrá que obrar en contra del hombre para que no siga pecando.

Pablo “enardeció” por el pecado de idolatría de los atenienses, pero su amor hacia ellos seguía inquebrantable. Podemos enojarnos, pero no voy a actuar en contra de la persona, sino en contra del acto que hace.

Si mi hijo o mi pareja actúan indebidamente, me está permitido enojarme, pero mi enojo no debe ir dirigido a la persona que amo, sino a lo que hace. Si me falta de respeto, si desobedece, si me engaña, etc., mi enojo debe ser hacia el acto pecaminoso. Recordemos que cada uno de nosotros estamos afectados por el pecado que mora en nuestro interior, y es esta condición la que nos afecta y nos hace pecar.

Cuando el miembro de mi familia hace algo malo puedo actuar con acciones que vayan a detener el acto o evitar que se repitan, pero no voy a enojarme para “destruir” a la persona. No debo dejar que el enojo me lleve a pecar. “Airaos, pero no pequéis…” (Efesios 4:26).

El amor NO GUARDA RENCOR:

Esta acción de “no guardar rencor” va juntamente de la mano con la anterior, “no irritarse”. Si entiendo que los actos inapropiados de mis seres queridos están afectados por su naturaleza pecaminosa, mi amor no debe dar lugar al rencor. La frase “no guardar rencor” tiene la idea en el griego de “no llevar cuenta de las cosas malas”. Es decir, no ser “histórico”.

El verdadero amor deja a un lado los hechos malos, no los vuelve a mencionar o traerlos a la “mesa de negociaciones”, ni menos hace uso incorrecto de ellos para obrar negativamente. Para evitar guardar rencor tengo que perdonar. Al igual que el amor, el perdón es una decisión y un mandamiento (Mateo 18:21-22). Si mi ser amado ha hecho algo malo debo perdonar, solamente así aprenderé a no guardar rencor.

Para amar a alguien que nos haya hecho daño debemos mirar a su pecado y no a la persona, perdonarlos sinceramente y no guardar rencor, y sólo ahí podemos decir que amamos.

 

1 Timoteo 2:8

“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, SIN IRA NI CONTIENDA.”

Y la Luz vino al mundo | VIDA CRISTIANA

Juan 1.9

Juan 1:4-9

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.  Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.  Éste vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.  AQUELLA LUZ VERDADERA, que alumbra a todo hombre, VENÍA A ESTE MUNDO.”

 

Cuando vivía en una finca trabajando en ella, una de las cosas que más apreciábamos era la luz. Al inicio, cuando visité por primera vez esa propiedad, no tenía servicio de electricidad pública. Todo lo que se hacía por las noches dependía únicamente de la luz de velas o de una lámpara para acampar que funcionaba a gas.

Recuerdo que una noche, a media noche, me desperté con sed y deseaba beber un poco de agua, sin una vela o una linterna en mis manos, pretendí ir a buscar a la cocina un poco de agua. Tan oscura fue esa noche que me tomó cerca de 10 minutos llegar a la cocina y encontrar, sin poder ver nada, un vaso y poder beber agua. Todo ese trayecto, desde la cama hasta la cocina, lo hice por medio del sentido del tacto, porque literalmente no podía ver ni siquiera lo que estaba en mis manos.

Un día, después varios meses de espera, y gracias al esfuerzo de la comunidad y la empresa suministradora de electricidad se pudo obtener el fluido eléctrico. Cómo cambio el panorama nocturno con la llegada de este servicio tan valioso.

Durante el tiempo de navidad recordamos la llegada de otra Luz al mundo. Esta Luz venía a iluminar al hombre que se encontraba inmerso en la oscuridad, no de la noche, sino de su propio pecado. Jesús, la Luz del mundo (Juan 8:12), venía para habitar en medio del hombre, y así iluminar espiritualmente el alma del hombre. Esta Luz también era necesaria para que el hombre pudiera encontrar esa fuente de agua que su alma requiere. Jesús, fuente de Agua viva (Juan 7:37-38), está al alcance de todos para saciar la sed espiritual en la que nos encontramos.

Dios, sabiendo la necesidad del hombre proveyó por medio de Jesucristo la luz que necesitaba para encontrar el camino al cielo; y por medio del mismo Jesús proveyó del agua que saciaría el alma sedienta. Navidad es el recordatorio de que un día la Luz vino al mundo y habitó entre nosotros para que podamos así ver nuestra necesidad y encontrar el Camino al Padre. Jesucristo es el único camino al Padre (Juan 14:6).

Así como esa noche oscura en la finca, donde mi cuerpo necesitaba de luz para encontrar el camino para hallar un vaso de agua y saciar mi sed; el hombre necesita de la Luz del mundo que nos ilumine el Camino al cielo y así saciarnos del Agua viva para no volver a tener más sed.

Si está a oscuras, no sabe a donde ir y tiene sed, es porque necesita de Cristo. Él quiere entrar en su vida y cubrir todas esas necesidades. En esta navidad Dios quiere darle el regalo de vida eterna y saciar todas sus necesidades. Acepte a Jesús hoy.

 

«Señor Jesús, entra en mi ser e ilumina mi vida; entra en mi alma y sacia mi sed; se Tú mi camino para llegar al Padre»

 

Juan 8:12

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: YO SOY LA LUZ DEL MUNDO; el que me sigue, no andará en tinieblas, SINO QUE TENDRÁ LA LUZ DE LA VIDA.”

Sabiduría divina aún en lo común | Un rayo de SABIDURÍA

Isaías 28.26-29

Isaías 28:23-29

“Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho. El que ara para sembrar, ¿arará todo el día? ¿Romperá y quebrará los terrones de la tierra? Cuando ha igualado su superficie, ¿no derrama el eneldo, siembra el comino, pone el trigo en hileras, y la cebada en el lugar señalado, y la avena en su borde apropiado? PORQUE SU DIOS LE INSTRUYE, Y LE ENSEÑA LO RECTO; que el eneldo no se trilla con trillo, ni sobre el comino se pasa rueda de carreta; sino que con un palo se sacude el eneldo, y el comino con una vara. El grano se trilla; pero no lo trillará para siempre, ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni lo quebranta con los dientes de su trillo. TAMBIÉN ESTO SALIÓ DE JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS, para hacer maravilloso el consejo Y ENGRANDECER LA SABIDURÍA.”

 

En el caminar diario de la vida nos encontramos con cientos de miles de interacciones cotidianas. Una persona caminando por la vereda dispuesta a trabajar se puede encontrar con alguien vendiendo en la calle, otra persona dirigiendo el tránsito; volteamos a ver y la señora de la esquina está comprando pan hecho de madrugada para desayunar en casa. Los choferes de los buses y taxis llevando a las personas a la escuela, el trabajo o algún otro lugar.

Vamos al campo y vemos a personas labrar la tierra, otros lidiando con los animales de la granja para obtener los alimentos que nos servimos diariamente. En las industrias se fabrican millones de artículos que van destinados a otros millones de actividades de nuestro diario vivir. En fin, millones de cosas para millones de actividades. Pero, ¿de dónde viene todo este movimiento? ¿Cómo el hombre ha inventado tantas cosas para su beneficio? ¿Tanto conocimiento, de dónde proviene?

Isaías, hablando al pueblo de Israel, le explica durante los capítulos 28-31 los juicios que Dios ha establecido y la manera de cómo va a obrar para castigar, corregir e instruir en justicia a su rebelde pueblo. Mientras da esta explicación, utiliza una parábola en los versículos 23-29 del capítulo 28 para ilustrar la manera de cómo Dios obra con cada uno de los pueblos y personas. Menciona al labrador, quien por instrucción de Dios (v. 26 y 29), trabaja en forma distinta con cada uno de los granos: la avena, el eneldo, el comino, el trigo, y la cebada. El terreno es preparado de manera especial para cada grano, y cada grano es sembrado distintamente (v. 24-25). Al momento de la cosecha, cada grano es cosechado distintamente para que se aproveche al máximo su producción (v. 27-28).

En verdad que todo lo que el hombre hace en su diario vivir han sido instrucciones dadas por Dios. Desde el mismo momento de la creación, Dios ha instruido al hombre en todas sus actividades diarias (Génesis 1:28). Aun, aunque el hombre no lo reconozca como tal, todo lo que el hombre sabe y ha creado, ha sido un conocimiento otorgado por Dios.

Cuando camine por la vida, y ponga atención a los sencillo y común, aún en ello hay sabiduría de Dios. Y si Dios obra de esta manera instruyendo al hombre, pues no nos sorprendamos en la manera en la que obra en cada uno de nosotros de diferentes formas. Así como la parábola del labrador es un ejemplo pintoresco para Israel; así en nuestra vida, Dios está “labrando” con sabiduría lo que debemos ser.

 

Salmos 92:5

“¡CUÁN GRANDES SON TUS OBRAS, OH JEHOVÁ! Muy profundos son tus pensamientos.”

Amor, definido en acciones (Parte V) | MATRIMONIO y HOGAR

1 Corintios 13.5a

1 Corintios 13:4-5

EL AMOR es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; NO HACE NADA INDEBIDO, NO BUSCA LO SUYO, no se irrita, no guarda rencor.”

 El pasaje que describe al amor continúa en el versículo 5 mencionando cuatro acciones más que el amor ágape produciría en la persona. Las primeras dos acciones están descritas como actos que la persona que ama evitaría hacer debido al amor que tiene y que lo impulsarían a mirar por el bienestar de quien ama, es objetivo. Las otras dos acciones van relacionadas con el carácter de la persona que ama y que modifica su accionar en beneficio de quien ama, es subjetivo.

El amor NO HACE NADA INDEBIDO:

La palabra indebido puede ser traducida como inapropiado, indecoroso, o comportarse indecentemente. Esta palabra en el griego original aparece únicamente 1 vez más en el Nuevo Testamento y hace referencia a lo que un padre evitaría hacer en beneficio de su hija: “pero si alguno piensa que es impropio para su hija…” (1 Corintios 7:36).

Es claro, entonces, que el amor llevaría a actuar constantemente buscando no agraviar o afectar a quien decimos amar.

Mi amor a mi esposa o esposo, y mi amor a mis hijos y demás miembros de mi familia debe ser actos acompañados con decoro y con decencia. Amar con propiedad, debidamente, con pudor.

Mis actos deben ser prudentes, adornados con buenas obras. Eso quiere decir cosas que agraden, mas no desagradables. Las palabras que uso deben ser tiernas, las acciones sutiles y bellas; no usar palabras toscas o inapropiadas, y menos acompañarlas con acciones bruscas.

En un mundo donde la burla, el desprecio, o el uso inapropiado de lenguaje vulgar parecería que son la tónica frecuente y común de obrar, esta forma bíblica de amar, con propiedad y decoro, es más necesaria.

Cuando vaya a manifestar su amor, que sean actos embellecidos con palabras y acciones dignas del amor. Si va a dar un beso “adórnelo con una flor”, por decirlo así.

El amor NO BUSCA LO SUYO:

Es obvio pensar que, si amo, mi amor va en función de quién amo, buscando su bien completo y no buscando mi propio bienestar. El amor debe ser desinteresado, dando todo sin esperar nada a cambio. Es una entrega completa buscando únicamente beneficiar a quien he decido amar.

Nuestra condición pecaminosa nos lleva a buscar retribución de los actos. Si doy una moneda, espero por lo menos recibir “cambio” por mi transacción. Debemos luchar constantemente contra tal sentimiento egocentrista.

Si yo amo a mi familia o a mi pareja, mi amor debe ser altruista, como una “organización sin fines de lucro”. Ese amor es el sentido pleno del amor ágape que Dios tiene por nosotros; Su amor no busca retribución, Su amor busca beneficiar en un solo sentido: “que todo vaya en beneficio de quien ama”.

Este amor también va a evitar nuestro egoísmo cuando de seleccionar se trata. No mis preferencias, no mis gustos, no lo mío. Pone a un lado al “yo” y pone a la otra persona primero. Lo que él, ella o ellos desean: “El amor… no busca lo suyo”.

¿Quiere amar apropiadamente? Tenga actos tiernos, adórnelos con palabras y actos sutiles, evite tosquedad en lo que hace; no busque recibir retribución de su amor y ponga a los demás antes que usted y su hogar sabrá que tiene en usted alguien que realmente los ama.

Mientras pasa la tormenta | VIDA CRISTIANA

Salmos 57.1

Romanos 12:12

GOZOSOS en la esperanza; SUFRIDOS en la tribulación; CONSTANTES EN la ORACIÓN.”

Varias son las características que debe poseer un creyente, y el Libro de Romanos menciona algunas de ellas en su capítulo 12: El compromiso del creyente a seguir al Señor (v. 1-2); la humildad (v. 3-5); algunos dones espirituales y su manera de usarlos (v. 6-8); el amor sincero y puro que debe existir en cada uno (v. 9-10); nuestro servicio al Señor (v. 11), y la comunión entre los creyentes (v. 13-21). Curiosamente las divisiones dadas por la numeración de los versículos (y que por cierto no son de inspiración divina, sino hecha por el hombre años atrás para facilitar la lectura) enmarcan en el versículo 12 tres características buenas del creyente: El gozo, la voluntad a sufrir, y la vida de oración.

Este pasaje no nos está enseñando sobre las pruebas, pero estas tres características del creyente son vitales, y podrían ser puestas en un cuadro que diga: «Mientras pasa la tormenta le aconsejamos: “Viva con gozo, sufra pacientemente, y permanezca en oración”»

El gozo es la capacidad de enfrentar con positivismo y buena actitud una circunstancia negativa. Difiere de la felicidad o la alegría porque no depende de las circunstancias para que esté presente. El gozo viene de la confianza en Dios. El conocimiento y la seguridad de que Dios está en control de cualquier circunstancia a nuestro alrededor nos llena de este sentimiento. El gozo no es una emoción que sale de la nada, es producto que se obtiene por fe en la existencia de Dios, Su Soberanía y Providencia en nuestra vida. Nos dice el versículo que debemos estar “gozosos en la esperanza”, ya que nuestra esperanza descansa en Dios, y solamente en Él. Dios sabe los tiempos, los medios, y las razones de cada prueba.

La palabra sufrido significa quedarse debajo algo sin abandonarlo a pesar de la presión; perseverar. Obviamente el querer salir pronto de una prueba es el común denominador del ser humano, el deseo de hallar la forma de terminar con el dolor es su anhelo. Debemos aprender a esperar con paciencia mientras la tribulación afecta nuestra vida. El propósito de una prueba es desarrollar paciencia (Santiago 1:3). Entre más perseveramos, más paciente somos. Las pruebas moldean nuestro carácter a la imagen de Cristo. Además, las pruebas fortalecen o “purifican” nuestra fe (1 Pedro 1:6-7).

Por último, la oración es el medio por el cual llevamos nuestro dolor a los pies de Cristo. Nuestro sufrimiento, nuestra aflicción, nuestra angustia son cargas pesadas en nuestras vidas, y a través de la oración, tomamos esta carga y la entregamos a Dios, para que Él nos llene de Su paz (Filipenses 4:7), tome nuestra carga (Mateo 11:28), y nos consuele por medio del Espíritu Santo (Juan 14:26-27).

Si está enfrentando alguna prueba, mantenga el gozo confiando en Dios, persevere hasta el final a pesar del dolor, y pida a Dios en oración para que Él lo ayude con consuelo y paz en medio de la tormenta.

Salmos 57:1

“Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque EN TI HA CONFIADO MI ALMA, y en la sombra de tus alas ME AMPARARÉ HASTA QUE PASEN LOS QUEBRANTOS.”

Inutilizado por la distracción | Una mirada a las MISIONES

Marcos 16.15

Hechos 1:6-8

“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: SEÑOR, ¿RESTAURARÁS EL REINO A ISRAEL EN ESTE TIEMPO? Y LES DIJO: NO OS TOCA A VOSOTROS SABER LOS TIEMPOS o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; PERO RECIBIRÉIS PODER, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, Y ME SERÉIS TESTIGOS EN Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

 Los discípulos del Señor habían estado reunidos con Jesucristo unas semanas antes de la ascensión; el mismo Señor les había dado una orden: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). En esa ocasión les dice que había recibido toda la potestad para enviarlos a cumplir con la Gran Comisión (Mateo 28:16-20).Y ya, cuando estaba por subir al cielo, semanas después, sus discípulos le preguntan si ya va a venir a reestablecer el Reino de Israel. No había ni siquiera iniciado el programa evangelístico y ya estaban esperando la Venida del Señor. No habían ganado ni un alma para Cristo localmente, menos regionalmente, y se distrajeron con otro evento.

La Segunda Venida de Cristo es un evento que esperamos, que está dentro del calendario de actividades de Dios para reestablecer el Reino del Señor Jesucristo. El deseo evidente de los discípulos era bueno, pues es parte de la voluntad de Dios; pero el problema que se presentaba en esta espera era que se descuidaban de algo necesario. La Evangelización Global (La proclamación del evangelio en todo el mundo).

Jesucristo había dicho en Mateo 24:14 que el fin del presente siglo, eso quiere decir, el fin de la Tribulación y el establecimiento del Milenio, vendría con la predicación del “evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio de las naciones, y entonces”, y solo entonces, “vendrá el fin”, eso quiere decir, vendrá el Reino Milenial.

Es obvio que los discípulos se preocuparon por algo realmente importante, pero descuidaron algo esencial… La Evangelización del mundo.

Los creyentes y las iglesias locales muchas veces nos distraemos mucho con tantos programas y actividades “importantes”, que dejamos a un lado el cumplimiento esencial de la Gran Comisión, misma que nos fue dada por Cristo hace casi 2000 años.

La tarea de la Evangelización Global dada en Hechos 1:8 nos lleva a un reto. Cada creyente y cada iglesia debe ser participante activo de este programa, y la limitación física hace imposible que un mismo individuo o un grupo de creyentes estén predicando el evangelio “en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” al mismo tiempo. NO existe tal posibilidad. Es ahí donde las misiones son necesarias.

Es a través del Programa Misionero que un creyente o una iglesia pueda participar “al mismo tiempo” en diferentes espacios cumpliendo esta tarea global. Yo no puedo estar predicando el evangelio al mismo tiempo en China, en Somalia, en Bélgica, en la ciudad vecina de donde vivo, y alrededor de mí país, mientras que estoy evangelizando a mis amigos, en mi barrio y en mi ciudad. NO puedo.

Gracias al Programa Misionero yo puedo estar aquí y allá participando de esta esencial tarea. Con mis oraciones, con mi participación activa en donde vivo, y con mi apoyo económico y moral a los misioneros puedo llevar esta tarea a cabo. Yo no puedo estar en todo lado, pero mi participación en las misiones es posible.

Como creyentes y como iglesias bíblicas, no podemos dejar a un lado el participar activamente en esta tarea dada por Cristo. Anhelamos la Venida de nuestro Salvador, pero nos olvidamos que mientras Él venga, tenemos una tarea que hacer. SÍ, son necesarias las diferentes actividades en las que participamos dentro de la iglesia, pero no podemos descuidar nuestra Gran Comisión. El nombre lo dice todo: “Gran Comisión”.

Participemos en ella, no de palabra nada más. Participemos activamente. Vayamos a evangelizar y enviemos misioneros. Apoyemos a las misiones, no solo locales, sino mundiales. Nuestra tarea aún sigue sumamente grande, y si no nos involucramos, estamos distrayéndonos en cosas buenas, pero que nos atrapan y nos alejan de nuestra gran meta.

¿Quiere que Cristo venga ya? Pues escuche lo que Él dijo a sus discípulos: “NO OS TOCA A VOSOTROS SABER LOS TIEMPOS O LAS SAZONES… PERO RECIBIRÉIS PODERY ME SERÉIS TESTIGOS(v. 7-8).

 

¿Usted y su iglesia están participando en la Evangelización Global? Si es así, ¡gloria a Dios!

 

«Señor, anhelamos Tu Venida, pero necesitamos llevar las buenas nuevas a todo el mundo; ayúdanos a comprometeros y participar fielmente en tan esencial tarea»

Necio por decisión | Un rayo de SABIDURÍA

Proverbios 3.7

Proverbios 3:5-8

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
NO SEAS SABIO EN TU PROPIA OPINIÓN; TEME A JEHOVÁ, Y APÁRTATE DEL MAL;
Porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.”

Debo de reconocer que mientras iba creciendo hice travesuras. Mi niñez y juventud, cómo la de muchos, estaba llena de cosas indebidas. La desobediencia en casa, en la escuela, a los mayores, y a las autoridades era algo que se daba constantemente.

El problema no era solamente la desobediencia, que por sí era mala, sino las consecuencias de esas malas acciones. Los castigos, las disciplinas, y los problemas que causaba era algo que acompañaba a mis faltas. Esos pecados tuvieron consecuencias que me hicieron llorar y sufrir, y que, en algunos casos, ocasionó problemas a otros también.

En la actualidad la idea de ser “tu propio dios” es muy común. La sociedad y las personas que nos rodean nos motivan hacer cosas que están mal, pero que bajo la bandera de lo “permisible”, nos motivan a pecar. «Mientras eso te guste está bien» «Si eso no hace daño a nadie, puedes hacerlo» «Creo que hacer lo que a uno le guste está bien, puesto que Dios va a querer que seas “feliz”» ¿Le suenan familiares estas frases?

La Biblia nos dice que para que tengamos una vida alejada de las consecuencias de nuestros pecados debemos poner atención a Dios y a Su Palabra.

Fiarse en Dios es confiar (v. 5). Debemos confiar que Dios sabe lo que hace, lo que dice, y porqué lo dice. Si Dios nos dice que no hagamos algo, es porque es bien para nosotros. Debemos confiar en lo que Dios nos diga, en sus estándares de vida, en su Palabra; y debemos hacerlo en obediencia plena. Debemos confiar en el Señor con todo nuestro corazón. Si lo que usted o el mundo piensa va en contra de los estándares de Dios, pues no es bueno; así de simple.

Reconocerlo en todos nuestros caminos habla de todo (v. 6). Ha visto en algún diccionario en donde la palabra todo significa “a medias” o “en lo que quieras”, o mucho menos “en lo que te convenga”. Si dice todo, debe ser en todo. Todas las decisiones deben ser puestas ante Dios y dejar que Él nos ayude a hacer de lo que debemos. No es bueno decirle: “Dios, esto decidí, así que ayúdame”. Cuando pase tiempo en la Biblia y orando para tomar una decisión, Dios le mostrará lo que debe hacer, Él “enderezará tus veredas”.

Recuerde, no crea saberlo todo (v. 7). Puede ser que lo que esté pensando esté contaminado con la maldad del pecado. Si usted se cree sabio por sí mismo, es orgullo, y eso también es pecado, se llama soberbia. Si realmente quiere ser sabio, nos dice el versículo que temamos a Dios con reverencia, y que, si vemos algo malo, nos apartemos.

Si lo hacemos, nos irá bien (v. 8). No habrá mal que nos afecte, será algo que nos bendiga y que traerá paz a nuestra alma y a nuestro espíritu. Mis pecados trajeron dolor y sufrimiento, y esto es lo que el pasaje nos dice que evitaríamos si hiciéramos lo que es correcto ante Dios y con Su guía.

Proverbios 14:8 (PDT)

EL INTELIGENTE ES SABIO PORQUE PIENSA MUY BIEN LO QUE HACE, pero el bruto es tonto porque se engaña a sí mismo.”

Amor, definido en acciones (Parte IV) | MATRIMONIO y HOGAR

1 Corintios 13.4c

1 Corintios 13:4

EL AMOR es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor NO ES JACTANCIOSO, NO SE ENVANECE.”

 El amor NO ES JACTANCIOSO:

«Un joven predicador se puso de pie en una conferencia en Tennessee y dijo: “Yo quiero que sepan que yo NO soy un ministro entrenado. Yo soy un ministro ignorante, y estoy orgulloso de ello”. El obispo le contestó: “Yo puedo ver que tiene mucho por qué estar orgulloso, y, joven, es muy peligroso jactarse aún de la ignorancia.”»J.V. McGee (Comentario Bíblico)

La palabra jactancioso viene de la palabra griega “perpereuomai” (περπερεύομαι, G4068) que significa jactarse o fanfarronear. Quiere decir que una persona que se jacta es alguien que dice o presume tener cierta cualidad, aunque a veces ni siquiera la tenga.

Amar con jactancia es hacer alarde de sus actos para conseguir reconocimiento de su amor. Su conducta está marcada de egoísmo, y que lo único que busca con sus “manifestaciones de amor” es el reconocimiento de aquellos a quienes dice amar y de aquellos que están a su alrededor. Kistemaker nos dice que esta clase de amor es carente de un genuino “amor a Dios y al prójimo, siendo un pecado grosero.” Un verdadero amor no hace propaganda de ese amor, no busca colocarlo en las vallas publicitarias de las calles para que la gente lo sepa, pues esto sería un acto egocentrista.

Se debe amar sin buscar reconocimiento público. Si bien la gente puede apreciar dicho amor, este reconocimiento no debe ser buscado por quienes dicen amar, sino que debe venir de quienes pueden verlo sin ser “publicitado”. Si cree que ama, no debe fanfarronear de que ama.

El amor NO SE ENVANECE:

Envanecerse, de la palabra griega “fusioo” (φυσιόω, G5448), significa hinchado, inflado, vacío o lleno de nada.

Envanecerse es un sentimiento de orgullo. No se puede amar con orgullo, son dos características opuestas. El amor busca el bien del otro, mientras que el orgullo busca el bien propio. El amor bíblico es una muestra de humildad.

Tanto el envanecerse como el jactarse tienen relación; y el amor, al ser un acto acompañado con humildad, no puede ser dado por alguien que busca en sí mismo cierto reconocimiento o beneficio, y menos vejando o menospreciando a la persona que dice ama. El amor, al ir acompañado de humildad, es un amor que no va a permitir egocentrismo, pues esto haría que la persona no pueda amar, ya que estaría vacía de aprecio a los demás, sino que se inflaría de si mismo.

Si desea amar a su familia sin jactancia ni vanidad, considere a cada uno de ellos como alguien superior a usted, personas a quienes tiene el privilegio de amar, quienes son dignas de ser amadas. Su amor no debe ir con actos de “propaganda personal” para buscar el favor o el reconocimiento, sino que sea un acto humilde, que anhela pasar por desapercibido, y que es entregado con el sólo propósito de beneficiar a quien decimos amar.

«Para amar, delo todo por ellos sin esperar nada a cambio, aún menos, «reconocimiento».»

Filipenses 2:3-4

NADA HAGÁIS por contienda o POR VANAGLORIA; ANTES BIEN CON HUMILDAD, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; NO MIRANDO CADA UNO POR LO SUYO propio, SINO cada cual también POR LO DE LOS OTROS.”