Dignos de reconocimiento

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1 Corintios 16:15-18

“Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia. Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.”

  1. Pablo les escribe acerca de un grupo de hermanos que habían destacado por su amor y servicio en la obra. Estéfanas era uno de los primeros salvos en la provincia de Acaya, y, por tanto, muy conocido por Pablo, quien había sido bautizado junto a su familia por el apóstol (1 Co. 1:16), y ahora todos ellos estaban comprometidos con la obra (v. 15).
  2. Junto a Estéfanas, Fortunato y Acaico habían viajado a Éfeso para visitar a Pablo, y ellos ministraron al apóstol con su presencia. Seguramente su presencia trajo una oportunidad para hablar de la iglesia en Corinto y de esa manera pudieron alentar al siervo de Dios, mientras que él los recordaba (v. 17).
  3. Pablo exhorta a todos en Corinto para que los reconozcan por su esfuerzo en la obra, y que, por su madurez y servicio, sean además escuchados y que se sujeten a su autoridad (v. 16, 18).


En cada congregación nos encontramos con creyentes fieles a la obra, aquellos que, sin ser pastores o ministros reconocidos en la iglesia, dan de sus vidas en el servicio a los demás. Su esfuerzo y dedicación es entregado en relación al Señor y a la iglesia. Ellos deben ser igualmente reconocidos, apreciados y respetados.

Cada persona que se compromete con su vida, poniendo en servicio sus recursos y sus dones, son creyentes que por amor dan mucho de sí mismos. La motivación sincera y de corazón hace que ellos velen por los intereses de la congregación.

Su sincero amor viene de un corazón que reconoce a cada miembro de la congregación como un hermano en la fe, quienes son dignos de ser ministrados, y que, requieren de su servicio para ser edificados. En otras palabras, viven en función del reino de Dios y todo lo que hacen, lo hacen pensado en honrar al Señor y a su obra.

Quienes somos receptores de este servicio debemos reconocer en gran manera el esfuerzo que cada uno de ellos da. Es su dedicación la que nos permite seguir adelante en la obra, mientras ellos nos ayudan a todos en nuestro crecimiento. Lo que podemos hacer es vivir agradecidos con Dios por sus vidas, y a ellos por su amor por la iglesia y nosotros.

La próxima vez que se encuentre con un hermano dedicado y servicial, déjele saber cuan agradecido está por todo lo que hace en favor de usted, la iglesia y el reino del Señor.



«Todos aquellos que sirven con pasión y amor en la iglesia deben ser dignamente reconocidos por la bendición que ellos son para nosotros y el reino de Dios»

–Ministerio UMCD–
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Cinco pilares del carácter

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1 Corintios 16:13-14

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.”

  1. Pablo estaba por terminar su carta, y en las últimas instrucciones incluye cinco características que un creyente puede añadir a su lista de atributos: Estar en vigilancia espiritual, conservar fidelidad a las enseñanzas de la fe, ser creyentes maduros y valerosos, mantenerse en constante esfuerzo, y manifestar amor en todo lo que hace.
  2. El escritor de la carta deseaba recordar a los hermanos en Corinto que un creyente debe estar en con constante crecimiento y/o transformación de su carácter cristiano. Éstas no son las únicas características que debe considerar, pero si son valiosas en ser analizadas.
  3. Debemos mantener presente que cada creyente debe seguir creciendo a la imagen del Señor, y siempre una exhortación con ese propósito viene bien (2 Ti. 4:2).


“Velad” es la actitud que un soldado tiene para prevenir los embates del enemigo. Como creyentes debemos estar atentos a cualquier posibilidad de que el pecado, el mundo, o satanás quiera destruir la obra que Dios está haciendo en nuestra vida o en la de otros y la iglesia.

“Estad firmes en la fe” es la actitud de mantenerse fiel a las enseñanzas de la Palabra de Dios. El engaño y el error pueden socavar las creencias, y puede dar espacio a las malas enseñanzas. Cada uno de nosotros debemos cuidar el apego doctrinal de lo que recibimos y enseñamos. Un error puede ser muy costoso y hacer mucho daño.

“Portaos varonilmente” es la actitud que cada creyente debe expresar con el deseo de convertirse y mantenerse como un “adulto espiritual” con valor, dispuesto a enfrentar las dificultades sin temor y sin reacciones inapropiadas o infantiles.

“Esforzaos” es la actitud de mantenerse constante en todo comportamiento sabiendo que muchas veces aún puede demandar un gran esfuerzo, con el deseo de seguir creciendo en carácter, servicio, u obediencia mientras se mantiene firme sin desmayar, con el deseo de llegar a una meta más alta al estado presente.

Y las “cosas hechas con amor” es la actitud que motiva al creyente a hacerlo todo con un deseo profundo de agradar y bendecir a Dios y/o al prójimo. Es el motor que mantiene todo lo demás apasionadamente, con ahínco y corazón. Fue el amor el motivador de nuestra salvación, y es el amor el medio que nos lleva a obedecer y servir a Dios y a los demás.

Estos no son todas las características de crecimiento para un creyente, pero sí son unos muy valiosos si los consideramos y ponemos en práctica. La vida cristiana tiene mayor significado cuando anhelamos seguir creciendo y expresando estos atributos, y su significancia vendrá en el testimonio que dejemos en tanto que bendecimos a otros con nuestras acciones.



«Las características de un creyente maduro son marca inefable de una transformación hecha por un Dios todopoderoso en la vida de un creyente comprometido con dicho cambio»

–Ministerio UMCD–
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Interacción en el reino

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1 Corintios 16:5-12

“Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite.Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios. Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos. Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, mas de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.”

  1. Pablo estaba escribiendo sus palabras finales en esta carta y mediante ellas utiliza un espacio para dar instrucciones acerca de unas peticiones de ayuda para él y dos colaboradores suyos, Timoteo y Apolos.
  2. El misionero estaría viajando para visitar a los hermanos en Corinto y las otras iglesias, pues su deseo era llegar para alentar a los hermanos y edificarlos en la Palabra. También menciona que Timoteo y Apolos harían los mismo.
  3. En el tiempo de los apóstoles, las iglesias tenían una relación muy especial entre ellas, y entre quienes servían en ellas.
  4. Pablo deseaba que a cada siervo que llegara a visitar en la iglesia sea tratado de la misma manera que a él, pues todos son siervos del Señor y todos deben ser tratados con honra (1 Ti. 5:17).
  5. Lo que podemos leer entre líneas es el amor y la preocupación de Pablo por las iglesias y el ministerio. No veía una iglesia como un ente independiente, sino que miraba que todas ellas interactuaban en diferentes frentes en la extensión del reino y la edificación de los creyentes, y con ello, los diferentes siervos podían ser usados por Dios en la obra.


Actualmente cada iglesia local tiene su parte en el reino de Dios. Cada creyente y cada ministro tiene un papel que cumplir en los planes de Dios. Pero todos nosotros somos parte de un plan general, el del Señor. Aunque todos cumplamos funciones específicas dadas por nuestra ubicación y propósito, todos servimos a nuestro Soberano Dios.

Por otro lado, cuando las iglesias participan en la obra misionera, están siguiendo las instrucciones de estos versículos. El “encaminar” a un misionero es recibirlo, atenderlo y ayudarle en todas las formas posibles para que él continúe con su llamado en donde sea que esté sirviendo.

Las iglesias debemos mirar el plan general de Dios como un todo, y cada iglesia como parte de ello en forma específica y particular, y con eso, ministrar de acuerdo con la voluntad de Dios.

Para los creyentes, nos hace meditar hacia la importancia con que cada uno de nosotros debemos mirar a la obra de Dios. Todos somos parte esencial, sea que seamos ministros de la Palabra o seamos creyentes receptores de la enseñanza, los unos sirven como mayordomos en la enseñanza mientras que los otros como mayordomos en el cuidado de quienes sirven enseñando.

Pablo nos deja un ejemplo hermoso de cómo el daba importancia a la obra de Dios, y de como cada iglesia y cada obrero cumplían de una manera u otra en dicha obra. Valoricemos apropiadamente lo que hacemos por el reino, y ello impulsará mas efectivamente la obra del Señor.



«Cada creyente, sea ministro en la enseñanza o en la recepción de ella, todos tienen una responsabilidad en el reino de Dios que debe ser desempeñada con cabalidad»

–Ministerio UMCD–
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Una buena práctica

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1 Corintios 16:1-4

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo.”

  1. En este pasaje no se está haciendo referencia al diezmo, sino a la buena práctica de ayudar a los hermanos en necesidad a través de una ofrenda.
  2. La iglesia en Jerusalén estaba pasando persecución y hambre (Hch 11:28-30; Ro. 15:25, 26), y Pablo había enviado una notificación a los hermanos en Galacia para que recojan la ofrenda (Gá. 6:10), y ahora a la iglesia en Corinto.
  3. El “primer día de la semana” era el día que la iglesia se reunía para celebrar la resurrección de Cristo, y en este día se congregaban para la lectura de la Biblia y la adoración a Dios. Ya no se congregaban los sábados, sino que ahora lo hacían los domingos.
  4. La ofrenda iba a ser enviada en un tiempo futuro, así que decidieron recogerlo semanalmente para que no se tenga que recoger de una sola vez el día que llegaran los hermanos “designados” para llevar esta ayuda a Jerusalén.
  5. “Según haya prosperado” era que se debía dar en función a lo que Dios les proveía constantemente, una especie de un acto rutinario o frecuente para que se haga de una manera práctica y sistemática.
  6. El motivo de esta ayuda era apoyar a los necesitados. Esta práctica de generosidad sería una manifestación de un amor sincero y desprendido en favor de los hermanos (Comp. 2 Co. 8:1-5).


El amor verdadero se manifiesta de muchas formas, y una muy práctica es la generosidad, sobre todo cuando se mira la necesidad del prójimo. Pablo había alentado a los hermanos que se encontraban en Asía y Europa para que ayudaran con una ofrenda generosa a los necesitados en Jerusalén. Dicha dificultad era a causa de el hambre que estaba afectando a Judea, y la ayuda que se enviaría manifestaría el amor de los hermanos en favor de los necesitados hermanos.

Esta ayuda no tenía que ver con el diezmo, ya que era una dádiva de amor en favor de los hermanos.

Lo que aprendemos de este ejemplo de la ofrenda a los hermanos en Judea es el amor desinteresado y desprendido de las iglesias, y era manifestado de manera sistemática y constante. Ahora se puede ayudar de la misma forma para la extensión del reino a través de la ofrenda misionera, de una ofrenda para un proyecto específico, o una dádiva de amor al prójimo. El ofrendar es una manifestación de amor bíblico (1 Co. 13:4-8) que busca el bienestar de los demás o que permite participar para el mantenimiento de la obra.

En la Carta a los hermanos en Gálatas, Pablo les recuerda que debemos ayudarnos unos a otros, arrimando el hombro al llevar las cargas de los demás y sembrando para lo eterno. (Gá. 6:9, 10)



«El amor sincero se manifiesta de muchas formas, y una muy buena es a través de la generosidad»

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Dios lo conoce todo y aun así te ama

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Génesis 18:17-18

“Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?”

Dicen que la confianza es muy difícil de ganar y muy fácil de perder. Ninguno de nosotros podrá llegar a ser tan honesto y sincero como lo es Dios. seguramente hemos decepcionado a otros y también hemos sido decepcionados, la historia de amistad entre Dios y Abraham nos ayuda a entender que Dios es confiable y nuestro corazón está a salvo con Él.

  1. En esta historia de amistad hubo un momento en el que luego de que Dios se le presentara y le reafirmara su promesa de hacer de él una gran nación, Él decide confesarle sus planes con respecto a Sodoma y Gomorra, unas ciudades que iban a ser castigadas por Dios a causa de su terrible pecado.
  2. Esta revelación del plan de Dios es muy significativa, porque Dios es Dios y Él no tenía la obligación de contarle lo que iba a hacer, también porque el sobrino de Abraham vivía allí y la destrucción de ese lugar significaría su muerte.
  3. Dios quiso contarle a Abraham porque no quería que después de una relación de tanta confianza entre ambos, Abraham sintiera que Dios no había sido totalmente honesto con él y le había ocultado información muy importante.


Dios es el amigo perfecto. Esta historia se relaciona con nosotros porque Él nos ha dicho todo lo que debemos saber, no se ha quedado con nada, ni nos ha ocultado nada, y todo lo que nos ha dicho, aunque nos duela, es para nuestro bien.

¿Cómo podemos saber que Dios nos considera sus amigos? Porque Cristo, que es Dios, ya nos dijo todo lo que ha oído del Padre y eso es todo lo que debemos saber.

Juan 15:15 dice: Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero los he llamado amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído de Mi Padre.” NBLA

Dios no se ha quedado con información valiosa y no nos ha ocultado nada, el problema es que seguimos creyendo la mentira del mundo que fue la misma que utilizó Satanás con Eva cuando hizo que dudara de la Palabra de Dios y que creyera que Él les estaba ocultando algo que era mucho mejor de lo que ya tenían.

Seguimos creyendo que Dios es malo, que Él no quiere lo mejor para nosotros, que nos quiere someter y hacernos tener una vida aburrida, mojigata y triste, que en Él no hay diversión, placer, significado o propósito.

¡Pero esto no es verdad!

Dios todo lo sabe, y ya nos dijo todo lo que necesitamos saber, ha sido totalmente transparente y sincero con nosotros, en Él solo hay verdad (Sal. 119).

Tal es el conocimiento de Dios, que nos conoce por completo (Sal. 139:1-6), conoce nuestros pensamientos, las palabras que aún no han llegado a nuestra boca, y todos nuestros actos. Pero Él aun sabiéndolo todo nos sigue amando y sigue firme en su plan de conformarnos a la imagen de su hijo.

¡Que amor tan grande!, ¡Que buen amigo es Él!, ¿te gustaría tener un amigo que conozca todos tus defectos, debilidades, pecados, frustraciones, fracasos, temores, deseos y aun así te ame? ¡ese es Dios!



«¿Te gustaría tener un amigo que conozca todos tus pecados, fracasos, temores y aun así te ame?, ¡ese es Dios!»

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Dios te será fiel para siempre

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Génesis 15:17-18

“Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates.”

Una de las mejores formas de conocer a Dios es a través de las maneras que Él usa para relacionarse con nosotros, una de ellas es su amistad. Abraham, por ejemplo, llegó a ser reconocido como el amigo de Dios. (2 Cr. 20.7; Is. 41.8; Stg. 2.20-23).

Ver a Dios como un amigo nos permite personalizar e ilustrar los atributos de Dios y entender con mayor claridad “Quién es Él”.

  1. Dios había tomado la iniciativa de amar a Abraham y lo llamó cuando él vivía en Mesopotamia (Gn. 12.1-3), en ese llamado Dios asumió el compromiso de amar Abraham y cumplir en él su plan divino.
  2. El suceso que se narra en este pasaje deja ver la seriedad con la que Dios asumió su compromiso y pacto con Abraham.
  3. Abraham estaba dudando de que Dios pudiera cumplir la promesa que le había hecho de darle un hijo y una gran descendencia. En consecuencia, Dios hizo un pacto con él, en el que solo Dios era el que se comprometía y asumía todas las obligaciones, y Abraham en cambio solo era un beneficiario y no tenía responsabilidad alguna en ese pacto.
  4. Dios confirmó su promesa a Abraham a través de la ceremonia que se usaba para ratificar los pactos en aquel tiempo: donde las personas que pactaban sacrificaban animales partiéndolos por la mitad y poniendo sus partes una frente de la otra; cada persona debía pasar por entre los animales como un símbolo de que quien incumpliera el pacto merecería morir descuartizado.


Dios cumpliría su pacto a pesar del pecado de Abraham. A lo largo de su vida vemos muchos momentos de debilidad que mostraron su temor y desconfianza en Él, pero Dios tuvo que corregirlos para cumplir su promesa de amarlo incondicionalmente. Estos son algunos de esos momentos:

  1. Abraham no obedeció como debía el mandato inicial de Dios. Él debía salir de su tierra solo, pero lo hizo con su padre, su sobrino y además se quedó en Haram en vez de llegar a Canaan. (Gn 11.31-3).
  2. En un momento de hambruna en la tierra se fue para Egipto desconfiando del cuidado de Dios y allí mintió al decir que Sara era su hermana, poniéndola en peligro porque el faraón la tomaría por mujer, y si Dios no hubiese cuidado de Sara, el plan de Dios de hacer de ellos una gran nación se habría frustrado. Lo peor fue que esto no sucedió una sola vez, sino que se repitió más adelante. (Gn. 12.10-20; Gn. 20).
  3. Luego tuvo un hijo con una de sus siervas a petición de su esposa Sara como consecuencia de su incredulidad sobre la promesa de Dios, y después de un tiempo echó al niño y a su madre al desierto por la envidia de su esposa. (Gn.16; Gn. 21.8-21).

Dios amó a Abraham y cumplió su compromiso con él, no porque Abraham mereciera su amor, sino porque Dios no cambia, Él es fiel, Él se mantiene firme en su amor y cumple sus promesas porque Dios es inmutable y no puede cambiar porque en Él no hay sombra de cambio. (Nm. 23.19; Mal. 3.6; Stg 1.17)

Así como Dios fue fiel con Abraham y cumplió su promesa de amarlo toda su vida. Dios también es fiel con nosotros, cumplirá lo que nos ha prometido, nos amará durante toda nuestra existencia, cumplirá su obra en nosotros y nos dará el gozo de conocerlo en su gloria.



«Dios no cambia, Él es fiel y cumple sus promesas»

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¿Qué es el amor?

Serie: El amor verdadero


Es triste ver como en el intento de descubrir el verdadero significado del amor hemos llegado a definirlo desde nuestra perspectiva, muchos creemos que el amor es un sentimiento, el cual podemos manejarlo como nosotros queremos. Basándonos en esta idea hay dos pensamientos acerca del amor que son muy comunes en nuestra sociedad:

  1. El amor es pasajero
  2. El amor puede ser utilizado para mi beneficio

Pero a la luz de la Palabra de Dios descubrimos que estas dos ideas son erróneas y nos dan una perspectiva contraria al verdadero significado del amor. En 1 Juan 4:8 leemos algo que nos hace pensar que el amor es algo que va mucho más allá de una simple emoción o algo pasajero, leamos:

Este verso nos ilustra una gran verdad, Dios en su esencia es amor, ¡el Creador de los cielos y la tierra es AMOR! Entonces ¿cómo se expresa ese amor?, bueno Juan mismo nos escribe acerca de esto:

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna»

Juan 3:16

La máxima expresión de un amor verdadero es Cristo dando su vida para salvarnos a cada uno de nosotros, muchos buscamos el amor verdadero en personas y cosas, y no nos damos cuenta que Dios mismo es amor y ha demostrado un amor incondicional por nosotros.

Te invito a leer 1 Corintios 13:4-8:

«El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser […]»

1 Corintios 13:4-8

Estos 16 aspectos que encontramos en estos versículos nos muestran que el amor de Dios expresado a través de Cristo es real, porque Cristo mismo mostro un amor sacrificial por cada uno de nosotros.

¿Has experimentado ese amor verdadero que Dios te ofrece?

Es momento de que puedas conocer a Dios para que así puedas ofrecer a los demás un amor verdadero.


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Incorruptible e inmortal es la victoria

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1 Corintios 15:53-58

“Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

  1. Pablo concluye todo este grandioso capítulo 15 que habla de la resurrección indicando que al final los creyentes recibiremos un cuerpo que no será más corrompido por el pecado, y por tanto nunca será afectado por la muerte, sea que lleguen a ser resucitados después de la muerte o que sean milagrosamente transformados. (v. 53, 54)
  2. Al ser “sorbida” o destruida “la muerte” hallamos la “victoria” de Dios en favor de los creyentes (v. 54b; Comp. Is. 25:8). La muerte ya no existirá más porque será el último enemigo destruido por el Señor (v. 26).
  3. Por tanto, Pablo pregunta a la “muerte” y al “sepulcro” dónde está su soberbia de creerse incontenibles, ya que la muerte hallaba el poder en el pecado, quien por obrar poderosamente sobre el hombre le lleva a desobedecer a Dios, y así, caer en el castigo de la muerte (Ro. 6:23; Stg. 1:15), y el pecado toma poder en la ley del Dios, ya que el hombre en pecado quiere por naturaleza desobedecer a Dios, y al leer la Ley halla propósito de desobedecer (v. 56).
  4. La victoria es dada por Dios por medio de nuestra fe en Jesús, por eso no hay enemigo que nos atormente ni nos desaliente, por eso debemos mantenernos firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor”porque lo que hacemos tiene recompensa eterna, “no es en vano”. (v. 58)


La enseñanza de la resurrección nos alienta a mirar hacia lo eterno. ¿Podría imaginarse una vida finita, sin esperanza de una eternidad? Que terrible sería. Lo cierto es que sí hay resurrección y sí hay eternidad, y esto nos motiva a mirar hacia lo que está por venir.

Con la resurrección se elimina todo pecado, toda corrupción, toda malicia, todo mal. Se derrota a la muerte y se da paso a una nueva vida, con nuevas condiciones de existencia, libres de mal, dolor, deterioro y muerte.

Todo lo que está por venir nos da motivos para vivir sirviendo al Señor. Todo lo que hagamos tendrá impacto eterno cuando lo hacemos bajo la voluntad de Dios, y por ello es importante vivir en función del futuro, y no solo de este presente, del cual nada llevaremos, ¡literalmente nada!

Bien lo dice J. MacArthur en su comentario: La esperanza de la resurrección hace que todos los esfuerzos y sacrificios en la obra del Señor valgan la pena. Ninguna obra hecha en su nombre es desperdiciada a la luz de la gloria y la recompensa eterna” – (Biblia de Estudio MacArthur). Así que le animamos a meditar en lo que puede hacer para impactar la eternidad.

En primer lugar, vivamos predicando el Evangelio, sobre la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Defendamos con valor la resurrección de Cristo y alentemos a que otros busquen el perdón para que no vayan a la condenación. Vivamos santamente, reflejando lo que creemos en cuanto a Dios y a la vida eterna; y con esa mentalidad, sirvamos al Señor que es digno de nuestra adoración, mientras impactamos eternamente la vida de otros con nuestro amor, servicio y testimonio.



«La resurrección de Cristo trajo la derrota sobre la muerte, brindándonos eterna victoria»

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