¿Y dónde están? | PENSAMIENTOS

¿Y dónde están?


1 Tesalonicenses 5:18

«Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.»

Dios espera que estemos agradecidos en todo momento, sean con las buenas cosas como con las malas. Con la salud o en la enfermedad. En la pobreza o en la prosperidad. En la soledad o acompañado. Con le nacimiento de un bebé como en la muerte de un ser amado. Con o sin trabajo. Con o sin techo… Debemos dar «gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios».

Leyendo el pasaje de los diez leprosos veía una triste realidad… si solamente uno de ellos volvió agradecer a Dios por ser sanado de la lepra, Jesús hace una pregunta contundente, si diez fueron los sanados entonces los otros nueve «¿dónde están?» (Lucas 17:17).

Si de los sanados tenemos una tendencia del diez por ciento de agradecidos, me preguntaba: ¿Cuál será el porcentaje de agradecidos en enfermedad, ante la muerte, ante la falta de trabajo, etc.? Si de los sanados, solo uno dijo gracias…¿Cuál será el número de los demás?

  1. Debemos ser agradecidos siempre y en todo momento porque es la voluntad de Dios (1 Tesalonicenses 5:18).
  2. Debemos ser agradecidos en todo porque Dios siempre hace algo bueno, aun en la desgracia (Romanos 8:28).
  3. Debemos ser agradecidos en todo porque lo que Dios permita en nuestra vida siempre tiene un propósito en sus planes (Jeremías 29:11).
  4. Ser agradecidos en todo es muestra de contentamiento (Filipenses 4:11).
  5. Ser agradecidos en todo es una manifestación de una relación apropiada con Dios y un entendimiento de Su soberanía y sabiduría (Job 40:1-5).

 

Entendiendo que estar agradecido en «todo» no es fácil, pues muchas veces duele lo que pasa; el ser agradecido siempre será una manifestación de madurez, conocimiento de Dios, y de aceptar con agrado Su buena y perfecta voluntad.

¿Damos gracias a Dios en todo? ¿Somos siempre agradecidos? ¿Somos uno de los nueve que no vuelven a dar gracias? ¿O sólo damos gracias en lo bueno?

«Señor, ayúdame a recordar cada día de mi vida a ser agradecido por todas Tus bondades»


Hebreos 12:28

«Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.»

“Dar” o “Acción” | VIDA CRISTIANA

 

colosenses-2-6-7-anexo“Dar” o “Acción”

 

Colosenses 2:6-7

“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

 

El cuarto jueves del mes de noviembre se celebra en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias, o “Thanksgiving” como sería en inglés. La traducción de la palabra Thanksgiving sería: Thanks – agradecimiento, y Giving – dar, o sea Dar Gracias. Es la fecha en la que las familias se reúnen alrededor de la mesa para compartir y dar gracias a Dios por un año más de bendecida vida.

La palabra griega “eucaristia« (εὐχαριστία, G2169) se encuentra 15 veces en la Biblia, y es traducida al español con la palabra “gratitud” una vez (Hechos 24:3), unas 10 veces como “acción de gracias” (Ej: 1 Corintios 14:16), y 4 veces como “acciones de gracias” (Ej: Colosenses 2:7). Esta palabra “eucaristia” tiene su raíz en otras dos palabras griegas: La palabra eu (εὖ, G2095) que significa “bien”, y la palabra griega carizomai” (χαρίζομαι, G5483) que significa “favor” o “bondad”, es decir ser agradecido por estar bien favorecido.

En forma general la palabra “eucaristia” es usada para recordar al creyente que debemos dar gracias como un acto de reconocimiento de un favor o una bondad recibida que ha llegado a nosotros por una gracia inmerecida o carisma de parte de Dios.

Todo lo que tenemos lo hemos recibido de parte de Dios como un acto de Su gracia infinita. Nada de lo que tenemos es merecimiento propio. Iniciando con la vida, nosotros no hemos merecido nacer, pues no hicimos nada antes de nuestro nacimiento que haya merecido el favor para venir a existencia. Inmediatamente que nacemos, llegamos a vivir con una naturaleza pecaminosa que desde el inicio nos ha separado de la gloria de Dios (Romanos 3:23), y que por misericordia seguimos viviendo sin haber sido consumidos por nuestros pecados (Lamentaciones 3:22). Recibimos la salvación como una “gracia” o carisma de Dios (Efesios 2:8, 9). Cada cosa que seguimos recibiendo son actos de la “inmensa bondad” de Dios (Salmos 145:7).

La palabra “eucaristia” nos muestra en los pasajes en donde es utilizado que debemos dar gracias a Dios por medio de nuestras oraciones (Filipenses 4:6), debemos expresarlo públicamente cuando manifestamos que estamos agradecidos de las bondades de Dios (2 Corintios 9:11, 12), y que estas abundantes manifestaciones de gratitud traen gloria a Dios (2 Corintios 4:15).

Pero nuestra gratitud no solamente debería expresarse con palabras, sino también con acciones. De los diez leprosos que fueron sanados, solamente uno regresó a Jesús para expresarle su agradecimiento, y postrado en adoración daba gloria a Dios (Lucas 17:11-19). Una mujer trajo un día un frasco de alabastro lleno de perfume y lavó los pies del Señor con sus cabellos en señal de amor y agradecimiento porque le fueron perdonados sus pecados (Lucas 7:36-50). María Magdalena, en agradecimiento porque el Señor había expulsado de ella siete demonios, sin importarle que Jesucristo había muerto y queriendo preservar el cuerpo del Señor sin saber que resucitaría, compró especias para ungir el cuerpo que supuestamente yacía en la tumba, y no le importaba que ella hubiera quedado contaminada por siete días al tocar el cuerpo de un muerto (Marcos 16:1-11; Números 19:16).

Una persona realmente agradecida no solamente da gracias, sino que con actos evidentes manifiesta su agradecimiento al Señor. ¿Estamos manifestando con nuestra vida nuestro sincero agradecimiento a Dios? Que nuestra vida no sea únicamente de “dar” gracias, sino que vivamos con “acciones” que manifiesten nuestra gratitud.

 

«Dios, muchas gracias por la vida y todo lo que en ella recibimos, sobre todo por la salvación, un regalo que recibimos por gracia por medio de la fe en Jesús. Glorificamos Tu Nombre por tus bondades infinitas»

 

Apocalipsis 7:11, 12

“… se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.”

¡Motivémoslos también a crecer! | VIDA CRISTIANA

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¡Motivémoslos también a crecer!

 

Colosenses 1:28, 29 (NTV)

“Por lo tanto, hablamos a otros de Cristo, advertimos a todos y enseñamos a todos con toda la sabiduría que Dios nos ha dado. Queremos presentarlos a Dios perfectos en su relación con Cristo. Es por eso que trabajo y lucho con tanto empeño, apoyado en el gran poder de Cristo que actúa dentro de mí.”

 

La Gran Comisión, como se le conoce al mandato dado por Jesús a los discípulos para que vayan y evangelicen, no solo tiene el propósito de llevar las buenas nuevas, sino de hacer discípulos del Señor en todas las naciones “bautizándolos” y “enseñándoles que guarden todas las cosas” que el Mesías les había “mandado” (Mateo 28:19, 20). Esta tarea es entregada a cada uno de los creyentes y es parte vital para el cumplimiento cabal de la Gran Comisión.

Imagine que cada uno de los padres que llegan a tener a un hijo lo traen al mundo muy felices, pero no hacen nada por alimentarlo y criarlo.

Evangelizar es una tarea hermosa, llena de gran gozo, no solamente a quien llega a ser salvo, sino a quien presenta el evangelio. La emoción que nos otorga es sublime e inexplicable. Pero igualmente inexplicable es la emoción que se siente cuando vemos que las personas a quienes hemos visto nacer de nuevo llegar a crecer espiritualmente hasta la imagen de Cristo.

Pablo dice que daba gracias a Dios en sus oraciones por los creyentes, y que se gozaba por los padecimientos que sufría a causa de ellos y de la evangelización (Colosenses 1:3, 24). En otra de sus cartas también dice que estaba “puesto en estrecho” entre el estar con Cristo o estar sirviendo en la iglesia, para mencionar la gran necesidad que tenía de servir a los hermanos, lo cual consideraba “necesario” y provechoso (Filipenses 1:21-25).

La Gran Comisión no es llevada con eficiencia sin una exhortación al crecimiento del nuevo creyente. Para ser salvo solamente se necesita poner la fe en Cristo, pero para la madurez se necesita motivar a llegar a ser como Cristo. William Hendriksen dice que «el apóstol jamás predicó a un Cristo que era salvador pero no ejemplo, ni tampoco a un Cristo que era ejemplo pero no salvador.» Ambas verdades tienen que ir de la mano: Se requiere de fe para ser salvo y empeño para ser como Quién salva, esto es Cristo.

Como creyentes no solamente tenemos la presencia prometida del Señor para ayudarnos a cumplir con esta preciosa tarea (Mateo 28:20), sino que estamos capacitados con el mismo poder de Dios para hacerlo (Colosenses 1:29). Amonestemos y enseñemos a los nuevos creyentes a crecer a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Colosenses 1:28 RV1960).

Cuando salga a evangelizar vaya con gozo a compartir las buenas nuevas, pero con el propósito de hacer de esa persona no solamente un creyente, sino también un discípulo del Señor.

 

«Señor, que tenga un corazón para evangelizar y tenacidad para discipular»

 

Mateo 28:19, 20

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

¿No es acaso repugnante? | Un rayo de SABIDURÍA

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¿No es acaso repugnante?

 

Proverbios 26:11

“Como perro que vuelve a su vómito,
Así es el necio que repite su necedad.”

 

Todos estaremos de acuerdo que no hay nada más repugnante que ver a un perro volverse a su propio vómito. Para quienes hemos tenido mascotas, esta práctica no común suele suceder en algunos de nuestros amigos caninos. El apóstol Pedro, utilizando este pasaje para enseñar sobre la necedad del creyente que vuelve a pecar abierta y deliberadamente lo compara además como a una “puerca lavada” que vuelve a revolcarse en el fango (2 Pedro 2:22). Pero, ¿qué pasa cuando el necio “repite su necedad” o cuando el creyente después de haber recibido la verdad vuelve al mundo a seguir pecando, no es ello acaso espiritualmente repugnante?

Repugnante es ver a un perro que después de haber expulsado aquello que afectaba a su estómago lo vuelva a ingerir. Absurdo es ver que un cerdo limpio vuelva con gozo al cieno a cubrir su cuerpo del fango del que fue lavado. De la misma manera es inconcebible que una persona necia vuelva a caer deliberadamente en el mismo error que lo contamina, le afecta, le destruye.

Dios mira de forma abominable, nauseabunda, inmunda, y repugnante la obstinación del hombre por su pecado (Jeremías 4:1). El pecado destruye al hombre y lo lleva a la más miserable condición espiritual. Recordando lo que la Biblia nos enseña en la Segunda Carta del apóstol Pedro, muchos de los creyentes han vuelto a caer en esa nauseabunda condición que los ha llevado de regreso al fango y a su “vómito” espiritual.

Leyendo un artículo encontré esta frase anónima que explica en forma práctica la necedad: «¡La necedad es saber que algo es incorrecto y aun así hacerlo, y saber que algo es correcto y no hacerlo!»

Dios en su misericordia espera que volvamos a Él (Jeremías 4:1-2), el Señor nos quiere ayudar a tener una vida buena y alejada de aquello que nos hace tanto daño. Existen varias pautas que nos pueden ayudar a salir de nuestra necedad.

 

  1. DETÉNGASE A VER SU VIDA. Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos” (Jeremías 6:16). Aquí vemos el inicio de todo. ¿Usted también va a decir “No andaremos”?
  2. ARREPIÉNTASE DE SU OBSTINACIÓN. Dios quiere restaurar nuestras vidas y bendecirnos (Jeremías 4:1-2).
  3. ALÉJESE DE MALAS INFLUENCIAS. “El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado” (Proverbios 13:20). Las personas con quienes pasa tiempo son influencia poderosa de nuestros actos, sean buenos o malos.
  4. RECORDEMOS QUE NUESTRA NECEDAD NOS AFECTA: Ni el vómito, ni el fango, ni la necedad benefician su vida.
  5. TEMA A DIOS DE CORAZÓN. La reverencia a Dios nos acerca a una vida sabia, mientras que el necio, desprecia la instrucción, por ende, a Dios (Proverbios 1:7 LBLA)
  6. PIDAMOS AYUDA A DIOS. Dios es el Único que conoce bien nuestro corazón y que puede ver cada uno de nuestras debilidades tal cual son y nos puede ayudar a salir de los malos caminos. (Salmos 139:23, 24)
  7. LEA LA BIBLIA Y VÍVALA. La Palabra de Dios nos santifica, nos instruye, nos corrige, nos exhorta, nos lava, nos redarguye, nos edifica. Leer la Biblia lo hace sabio y lo aleja del mal.
  8. SEAMOS SENSIBLES Y OBEDIENTES A LA OBRA DE DIOS EN NOSOTROS. Por medio del Espíritu Santo podemos vivir una vida que sea para nuestra bendición (Gálatas 5:16, 17).

 

Hoy es el mejor día para iniciar una vida buena, limpia, edificante, transformadora, bendecida. Dios está dispuesto a ayudarnos a vivir esa vida. ¿Le diremos NO a esta oportunidad?

 

«Señor, ayúdame a vivir alejado de la abominable necedad»

Oración, Persecución, Fidelidad | VIDA CRISTIANA

PERSECUCIÓN, ORACIÓN, FIDELIDAD.

Hechos 6:8-15
«Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio. Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés. Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.»

Hechos 7:59-60
«Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.»

PERSECUCIÓN, ORACIÓN, FIDELIDAD.

<Esteban, uno de los primeros líderes de la iglesia primitiva, atraía la atención en Jerusalén al hacer «grandes prodigios y señales» (Hechos 6:8), y fue llevado ante las autoridades judías. Antes de describir la dureza del corazón de sus acusadores, presentó una apasionada defensa de su fe. Pero, en vez de arrepentirse, ellos «se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él» (7:54). Entonces, lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon mientras él oraba para que fueran perdonados… […] … Las historias de Esteban y de los mártires actuales nos recuerdan que el mensaje de Cristo puede ser brutalmente resistido. Si nunca nos persiguieron por nuestra fe, oremos por la iglesia perseguida en el mundo y sirvamos fielmente a Aquel que sufrió tanto más por nosotros.> #NuestroPanDiario

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Tenido por fiel | VIDA CRISTIANA

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Tenido por fiel

 

1 Timoteo 1:12-14

Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.”

 

En la segunda película de la saga “Crónicas de Narnia”, al final de la batalla entre los habitantes de Narnia y el ejército telmarino, los cuatro reyes de Narnia se encuentran frente al León Aslan (figura de Jesucristo), y se postran ante Su presencia. A un costado se encontraba el príncipe Caspian, heredero legítimo del trono, y quien batalló con los reyes narnianos para traer la paz y restaurar el orden.

Cuando Aslan pide a los reyes y príncipes de Narnia que se postren ante Él, el joven Caspian no lo hace, pues no se considera digno de ser llamado rey. Aslan, sabía muy bien lo que estaba haciendo y puede ver en el corazón del joven Caspian humildad y prudencia. Con tono profundo, pero con ternura, Aslan le dice a Caspian que claramente sabe quién es él, y es por eso mismo que lo deseaba coronar como rey de Narnia. Ante tal declaración, Caspian se postra ante el León y es coronado rey en presencia de todo el pueblo.

¿Alguna vez se ha sentido digno de tanto amor y bendiciones del Señor? ¿Ha dudado de ser merecedor de tantas bendiciones? Creo que muchos de nosotros lo hemos hecho.

El apóstol Pablo entendía muy bien el significado de ser considerado digno de parte del Señor. En sus propias palabras nos dice: “habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; … fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.” (1 Timoteo 1:13). Lucas nos relata en la conversión del apóstol que antes de conocer al Señor, camino a Damasco, Pablo iba “respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos” (Hechos 9:1). Era claro que Pablo no se hubiera considerado digno de confianza ante Dios, pero lo que podemos ver es que Dios sabía quién era Pablo y lo que podía ser en Sus manos. Dios sabía el pasado, el presente y el futuro del antes Saulo, y después, apóstol a los gentiles (Romanos 11:13).

Dios desea usarlo, desea “coronarlo” para que cumpla con los planes que Él tiene para usted. Pablo nos da una bella enseñanza, cuando se encontró en su conversión ante Jesucristo expresó “temblando y temeroso”: “… ¿qué quieres que yo haga? (Hechos 9:6). Pablo mostró con esta expresión su entendimiento del Señorío de Cristo, pero fue una manifestación de humildad, deseo de seguirlo en obediencia, reconocimiento que necesitaba guía, e intención de cumplir con los planes de Dios. Fue este inicio lo que lo hizo digno, y con confianza expresó que Dios lo “tuvo por fiel” (1 Timoteo 1:12).

Tomemos la misma actitud y reconozcamos el Señorío de Cristo en nuestra vida, con humildad y honra postrémonos de corazón y digamos en oración: “Señor, ¿qué quieres que yo haga? Hágalo diariamente y vea como Dios lo usa con poder, con su deseo manifestará su intención de serle fiel, y esto lo hará digno de Él. Dios nos extiende Su gracia y misericordia cada día para usarnos, lo que necesita solamente es un corazón postrado ante Él.

 

«Señor, ¿qué quieres que yo haga?»

 

Salmos 101:6

Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;
El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.”

Consultando a Dios | PENSAMIENTOS

CONSULTANDO A DIOS.

¿Cuantas veces nos hemos hallamos en situaciones similares, pero con un resultado distinto, inesperado, y negativo?

David era ya un soldado de guerra experimentado. Había batallado junto a Dios varias veces. Desde que cuidaba las ovejas de su padre aprendió a depender de Dios para enfrentar osos y leones. Ya era un «veterano» de guerra.

Pero ahora se encontraba ante una nueva batalla. Los enemigos eran los mismos, los filisteos, pero las condiciones del campo pudieron ser distintas, la táctica enemiga pudo ser contraria, y el tamaño del ejército enemigo diferente a las veces anteriores. Todo eso no está descrito en el pasaje bíblico, pero si vemos a David preguntar a Dios: ¿Señor, que debo hacer?

Muchos de nosotros hubiéramos ido a atacar al enemigo de la misma manera que las veces anteriores, confiando en que una vez tuvimos la victoria ante el mismo problema, y creemos que por ser ya «experimentados» sabemos que hacer.

David nos da una lección de dependencia y confianza en el Señor, humildad ante su propio conocimiento, sometimiento y señorío ante Dios. Antes de dar un paso consultó a Jehová, Dios lo guió, y fue prosperado.

Antes de dar un paso en su batalla del día, no dejé que su autodependencia lo lleve a actuar independientemente, busque a Dios, dependa de Él, enfrente el enemigo con la guía del Señor, entonces tendrá la victoria segura. ¡Él sabe lo mejor que debemos hacer!

«Señor, que nunca deje de depender de Tí»

2 Samuel 5:22-25

«Y los filisteos volvieron a venir, y se extendieron en el valle de Refaim. Y consultando David a Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras. Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos. Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer.»
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¡Está por venir! | VIDA CRISTIANA

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¡Está por venir!

 

Miqueas 5:2-4

“Pero tú, Belén Éfrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel. Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.”

 

Lockward A., hablando de la profecía nos dice: «Se nos enseña en 2 Pedro 1:19: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca”. Muchos errores y problemas han surgido en la historia de la Iglesia porque siempre aparecen individuos o escuelas de pensamiento que pretenden alumbrar allí donde la Biblia dice que está oscuro. El futuro, dice Pedro, es un “lugar oscuro”. La profecía es una luz, pero no una luz total, sino “como una antorcha que alumbra en un lugar oscuro”. Cuando encendemos una antorcha dentro de una cueva llena de tinieblas, podemos ver el contorno de las cosas, pero no el detalle de ellas. Se producen sombras y reflejos, perfiles y contrastes. Pero aunque no veamos los detalles, el alumbrarnos con la antorcha nos permite dirigir sabiamente nuestros pasos. Ese es el propósito de la profecía.» (NUEVO DICCIONARIO DE LA BIBLIA).

El Profeta Miqueas nos presenta en este corto pasaje varias profecías, unas ya cumplidas y otras por cumplirse, referente a Jesucristo, a más de una breve descripción del Señor:

SU NACIMIENTO (“Belén Éfrata… de ti me saldrá”): Belén, una ciudad pequeña entre la tribu de Efraín sería el lugar del nacimiento de Jesús, mismo lugar de donde nació su padre David.

SU SEÑORÍO (“el que será Señor en Israel”): Habla del Rey por ser hijo de David, pero también por ser el mismo Dios.

SU EXISTENCIA (“sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.”): Jesucristo es el Dios Eterno. La expresión nos habla de la encarnación de Dios en la Persona del Hijo (Apocalipsis 1:8).

SU RECHAZO Y MUERTE (“Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz”): Jesús sería rechazado por sus hermanos, y a causa de ellos los dejaría, no por voluntad propia, sino por Su muerte, a causa del rechazo del pueblo judío (Isaías 53).

SU PASTORADO (“y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel.”): La promesa de la restauración de Israel no se dio en la Primera Venida, pero si lo hará cuando vuelva por Segunda vez.

SU REINO MILENIAL (“Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra”): En la Segunda Venida, Cristo establecerá su Reino prometido. Al inicio del mismo vendrá con poder a defender a su pueblo de Israel, destruirá a sus enemigos, e instalará la paz. Al final, se levantará un pequeño grupo de hombres que incitados nuevamente por Satanás querrán derrotarlo, pero no podrán. Se dará el Juicio del Gran Trono Blanco, y de ahí enviará a Satanás y a todos lo que no han creído en Él al infierno. Entonces se dará “un nuevo cielo y una nueva tierra” (Apocalipsis 19:11 – 21:1).

Jesucristo puede venir en cualquier momento, y aunque no tenemos información detallada de esa fecha, los pasajes del Nuevo Testamento apuntan a que es inminente. Glorioso será el momento de verlo venir con Sus santos. Primero vendrá a llevarse a Su Iglesia a Su presencia en el arrebatamiento, de ahí la terrible Tribulación, luego el Milenio.

¿Estamos preparados esperando con ansias al Señor? El apóstol Pedro nos recuerda que “para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:8-9). Jesucristo está dando tiempo al hombre para que se arrepienta, es el propósito de Su demora, pero no tarda, Su promesa así lo dice: “Ciertamente vengo en breve” (Apocalipsis 22:20). ¡ESTÁ POR VENIR!

 

Apocalipsis 1:8

“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”