Departamento del Desarme | VIDA CRISTIANA

miqueas-4-3-anexo

Departamento del Desarme.

 

Miqueas 4:1-4

“Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”

 

La ONU ha calculado que la cantidad del gasto militar en todo el mundo se eleva a un billón 339 mil millones contra 19 mil millones dólares asignados a la lucha contra el hambre y la malnutrición. Por esta razón se estableció en 1998 el Departamento de Asuntos de Desarme (UNODA).

La Oficina promueve los objetivos de desarme nuclear y no proliferación, y el fortalecimiento de los regímenes de desarme con respecto a otras armas de destrucción en masa, armas químicas y biológicas. Fomenta, además, las iniciativas de desarme en el ámbito de las armas convencionales, en especial de las minas terrestres y las armas pequeñas, que son el tipo de armas preferidas en los conflictos contemporáneos. Además, fomenta la elaboración y aplicación de medidas concretas de desarme tras un conflicto, como el desarme y la desmovilización de los excombatientes y el apoyo a su reintegración en la sociedad civil.

Y aunque esta oficina ha sido una gran herramienta de colaboración en la búsqueda de la paz, por cierto, que cada vez más se levantan nuevas naciones o grupos armados que tratan siempre de obtener el poder y el control de cierta área geográfica, o de, como en muchos casos, crear caos por medio de ataques terroristas para traer desestabilización de algún pueblo o nación.

La paz mundial es una gran meta buscada por muchos, quienes hacen grandes esfuerzos por conseguirla, pero sin un logro definitivo. Para desconsuelo de muchos, esta meta parecería que nunca llegará al ritmo en que la violencia sigue incrementándose. Jesucristo mismo lo advirtió que se oirá de “guerras y rumores de guerras”, también “se levantará nación contra nación y reino contra reino” (Mateo 24:6, 7), pero esto solamente será el “principio de dolores” (Mateo 24:8).

Durante el tiempo de la tribulación que está por venir y que está claramente anticipado en la Biblia, se levantará el anticristo quien por 3 años y medio gobernará con aparente paz, engañando a muchos sobre su autoridad; pero esta paz desaparecerá por completo a la mitad de la tribulación, y entonces una gran perturbación a nivel mundial se desatará por conquistar Jerusalén, como nunca antes se haya visto.

Pero Cristo, nuestro Rey Soberano vendrá con poder y autoridad al final de ese horrendo período, vendrá con sus santos como ejército (Zacarías 14:5), destruirá a su enemigo con la espada que saldrá de su boca (Apocalipsis 19:15). Establecerá Su reino en la tierra y desde Sion saldrá la ley y Su Palabra, establecerá finalmente la paz tan anhelada y las armas será convertidas en herramientas para cultivar (Miqueas 4:1-4). Ahí si habrá verdadera paz.

Muchos anhelan ver ese día de la tan preciosa paz, pero no todos la verán. Para poder estar ahí y disfrutar de la presencia de Dios y de su paz necesitamos estar a cuentas con Él. Cristo quiere darle esa paz, ponga su fe en la obra redentora en la Cruz, pida perdón de sus pecados, pida a Jesús que lo libre de la condenación, y solamente así podrá ver al Rey gobernar en esta anhelada “paz mundial”.

 

«Jesucristo, gracias por morir en la cruz por mis pecados, eso trajo eterna paz a mi alma pecadora»

 

Romanos 5:1

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

De las más bellas bendiciones | Un rayo de SABIDURÍA

miqueas-6-9-anexo

De las más bellas bendiciones.

 

Miqueas 6:9

“La voz de Jehová clama a la ciudad; es sabio temer a tu nombre. Prestad atención al castigo, y a quien lo establece.”

 

Conversando con un hermano de la iglesia, analizábamos su vida y lo difícil que ha sido para él enfrentar las consecuencias de varios pecados que han estado presentes en su vida, y de los cuales no había hecho nada concreto para mejorar. Compartía lo duro que ha sido, ahora que enfrentaba el castigo de Dios, sufrir la mano del Señor, pero comprendía que todo era para bien.

Mientras charlábamos le indicaba que sé cuan beneficioso es el castigo o la disciplina de Dios. Le contaba que varios años atrás yo había cometido un pecado que me había llevado a la rebeldía, y que mi amado Padre Celestial tuvo que impartir Su disciplina para que pueda yo cambiar y alejarme de mi pecado. En el sufrimiento provocado por mi desobediencia aprendí a ver a Dios desde una perspectiva distinta, acercándome más a Él y llevándome a temerlo y amarlo más. Ese dolor trajo las más preciosas lágrimas, y que cada “retorcijón” traía gloria a mi vida. Sin duda, le dije a mi amigo, que después de la salvación, esa disciplina ha sido una de las más bellas bendiciones recibidas.

Dios estaba por traer castigo al pueblo de Israel en el tiempo del profeta Miqueas. Ellos se habían alejado de la voluntad de Dios por décadas, y Jehová estaba por traer castigo sobre Su pueblo. En su inmenso amor, Dios viene con palabras tiernas ante sus hijos y les extiende una explicación de qué es bueno, cuál sería el castigo, y Quién era la Persona que impartía tal disciplina.

Siempre será bueno temer a Dios. Nuestro Padre celestial sabe lo que es mejor, nunca se equivoca, y Su voluntad siempre es perfecta. Una persona sabia lo comprenderá muy bien.

Cualquiera que sea la forma que Dios escoja para castigarnos, siempre será justo y necesario. Justo en medida de las consecuencias de nuestros actos. Siempre estará dado con toda Su sabiduría y envuelto con todo Su amor, “como el padre al hijo a quien quiere” (Proverbios 3:12). Será otorgado con misericordia, porque sin ella, ya hubiéramos sido consumidos (Lamentaciones 3:22). Será para hacernos conocer más sobre Su santidad, alejándonos del pecado y atrayéndonos a la santidad; por lo tanto “es provechoso” (Hebreos 12:10). Razón tenía Salomón cuando dijo que no debemos menospreciar el castigo; al contrario, valorizar tan único, pero grandioso, proceso de corrección y edificación (Proverbios 3:11).

Cuando Miqueas llama la atención al pueblo de Israel, le hace un llamado a ser sabio en la manera como debía mirar al castigo y al Impartidor del mismo. Un castigo no solo nos aleja del pecado acercándonos más a Dios, sino que también nos revela más de Él.

El castigo que Dios me impartió años atrás cambió mi vida y la forma como miraba a Su voluntad, me permitió conocer más de mi amado Padre. Él me restauró, me consoló y me transformó; sin duda alguna puedo decir que ese castigo ha sido una de mis más bellas bendiciones.

 

«Padre, gracias por impartir disciplina a Tus hijos con sabiduría y amor»

 

Job 5:17

“He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga;
Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.”

Orando por nuestros líderes | VIDA CRISTIANA

1-timoteo-2-1-2-anexo

Miqueas 3:1

“Dije: Oíd ahora, príncipes de Jacob, y jefes de la casa de Israel: ¿No concierne a vosotros saber lo que es justo?

 

En un hecho sin precedentes se dio la contienda electoral en los Estados Unidos para elegir al presidente de esta nación para el período 2017-2021. Los candidatos Donald Trump y Hillary Clinton llegaron a la etapa de las elecciones como representantes de sus partidos políticos. Durante la dura campaña, los dos candidatos se enfrascaron en una serie de controversias que afectó a cada uno de ellos, pero sobre todo dejó una estela de odio, temor, malestar, desconfianza en quienes contemplábamos.

Para el día de la elección, los ojos de millones de americanos y de otros miles de millones de personas de todo el mundo esperaban con ansias los resultados de ese histórico 8 de noviembre del 2016. Para increíble sorpresa de todos, y con ojos atónitos, mirábamos los resultados que comenzaron a darse durante la noche; se estaba dando una victoria al candidato Trump, para muchos, algo difícil de creer.

La sorpresiva de la elección de Donald Trump asombró a todo el mundo. El rechazo no se hizo esperar, y el temor de muchos llenó sus vidas de ansiedad. Para una gran cantidad de personas, esa victoria no solo fue sorpresiva, sino desestabilizadora. El descontento se extendió a muchos que por múltiples motivos rechazaron la realidad de los resultados. “¿Qué se puede esperar ahora?” Me preguntaron.

Dios es Quien establece las autoridades y no el hombre (Romanos 13:1). Que una persona llegue al poder es completamente soberanía de Dios. Cuando Jesucristo estaba frente a Pilato, el Señor le dijo que no estaría allí si no fuera porque Dios mismo lo había dispuesto (Juan 19:11).

Dios en Su buena y santa voluntad permite que hombres suban al poder, y cuando crea necesario los quita. Y aunque no parezca una buena opción, y aunque no sea necesariamente el deseo directo del Señor, quien llegue al poder está dentro de la permisiva providencia divina. El primer rey de Israel, Saúl, fue elegido por voluntad del pueblo, pero fue Dios quien permitió que este hombre llegara al poder (1 Samuel 8:4-22). Cuando Dios quiso cambiar el mando, llamó a David de entre las ovejas para que sea el nuevo rey, ahora escogido por el mismo Dios (1 Samuel 16:1-13).

Dios no solamente puede permitir que personas no idóneas lleguen al poder, aún con esas personas Dios puede cumplir Sus propósitos divinos a través de personas que influyan piadosamente, como lo hizo en el pasado. José en Egipto, Ester en Persia, Samuel con Saúl, Natán con David, Daniel y sus amigos en Babilonia, Nehemías, Isaías, Elías, en fin; la Biblia tiene una gran lista de personas piadosas, que, sin ser las autoridades, influyeron en la vida de quienes estaban en el poder.

Por otro lado, está el poder en la oración. Cuando Ester tuvo que enfrentar una gran persecución contra los judíos ayunó y oró con su tío y el resto del pueblo (Ester 4:16). Nehemías, al enterarse del estado de Jerusalén oró a Dios por solución (Nehemías 1:4-11).

¿Entonces, en vez de preocuparnos por quien está en el poder, porque no oramos por nuestras autoridades? Dios, sobre cualquier poder y potestad es Soberano. Dios puede inclinar el corazón del rey de acuerdo a Sus propósitos eternos y en favor de Su pueblo (Proverbios 21:1).

Si quiere orar en favor de su ciudad, su nación, el mundo, oremos para que nuestros líderes lleguen a saber lo que es justo” (Miqueas 3:1), y así el pueblo podrá vivir en paz, armonía y prosperidad. Nosotros podemos cambiar el rumbo de una nación, no cambiando de presidente, sino orando para que Dios obre en nuestro gobernante y/o ponga personas piadosas que influyan positivamente la vida de aquellos que están en poder. Al final, quien gobierna y vela por nosotros, es Dios y no el hombre.

Pablo nos exhorta a que hagamos “rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres” en forma seria, profunda y constante, y aún más, por quienes están al mando, pues “esto es bueno y agradable delante de Dios” (1 Timoteo 2:1-3). También nos exhorta a someternos a ellos, pues es para nuestro bien (Romanos 13:1-5).

 

«Padre, te pido por mi ciudad, mi país, y el mundo, gracias por quienes están en el poder, guíalos para nuestra bendición, ¡Amén!»

 

Proverbios 21:1

“Como los repartimientos de las aguas,
Así está el corazón del rey en la mano de Jehová;
A todo lo que quiere lo inclina.”

 

*Nota: Para un poco más de estudio, lea este artículo relacionado: INCOMPRENSIBLES.

Desafío de Fe | PENSAMIENTOS


DESAFÍO DE FE.

2 Corintios 5:7

«(porque por fe andamos, no por vista)»

Mientras estaba almorzando en un restaurante de comida china, reflexionaba sobre la necesidad de mirar por fe las circunstancias de la vida y no por señales tangibles. Cuando llegó el momento de comer la famosa «galleta de la suerte» me encontré con una frase de un proverbio chino que decía: «La belleza te rodeará, abre tus ojos para que veas». No es que crea en suertes, tampoco en superstición, pero si creo en la Palabra de Dios.

Pablo en su Segunda Carta a los Corintios nos dice que nosotros caminamos por fe en Dios, en Su Palabra y Sus promesas. Lo que no vemos alrededor nuestro no debería detenernos para caminar confiando en el Señor en obediencia. Dios es digno de confianza, Su Palabra es nuestra lámpara, y sus promesas nuestra ancla.

Si Dios le está pidiendo que haga algo significativo en su vida y usted espera mirar «señales» para confiar, entonces está caminando por vista. Como creyentes debemos caminar por Fe.

¿Qué le está pidiendo Dios que haga? Le desafío a que confíe en Él. Nuestro Dios es digno de nuestra FE. Hay «belleza» esperando por usted si «abre los ojos» a esa FE.

«Señor, quiero caminar con fe confiando en Tu poder, Palabra y promesas»

#Confianza #Fe #Caminar #Obediencia #VoluntadDeDios #PalabraDeDios #Promesas #Vista #Pensamientos #Reflexiones #ReflexionesCristianas #MinisterioUMCD

¿Es eso cierto? | VIDA CRISTIANA

 

salmos-40-8-anexo

Génesis 22:15-18

“Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”

Un día me preguntaron si lo que hacía estaba dentro de la voluntad de Dios, a lo que respondí convencido que “Sí”, que era exactamente lo que Dios esperaba de mí. Pero después de un momento reflexioné sobre aquella pregunta y me volví a preguntar a mí mismo: “¿Es esto lo que Dios espera de mí o estoy haciendo algo que Dios no desearía que haga?”. Tal cuestionamiento me llevó a evaluar mi vida y la manera cómo yo veo mi obediencia, cómo la ven otros, y cómo la ve Dios.

Nosotros podemos encontrarnos haciendo lo que no se esperaría de un creyente, y muchas de esas veces lo hacemos conscientes de nuestro comportamiento, otras no. ¿Qué pautas nos podría ayudar a evaluar nuestra vida y obediencia a Dios?

  1. COMPROMISO: Cuan comprometido estoy de realmente en hacer la voluntad de Dios. Con frecuencia escuchamos de personas que dicen obedecer a Dios, pero en realidad no es su prioridad. Cada uno hace lo que desea o piensa que está bien, pero pocas veces se pregunta si sinceramente está haciendo la voluntad de Dios. ¿Estamos conscientes de la presencia de Dios en cada cosa que hacemos y buscamos agradarle y glorificar Su Nombre?
  2. EMPEÑO: Cuantas veces batallamos entre lo que sabemos y lo que hacemos. El esfuerzo que hacemos para obedecer. Habrá momentos en que estamos conscientes de lo que Dios desea, pero no nos esforzamos por hacerlo, y nuestra frecuencia es inconstante. Si pudiéramos cuantificar nuestras acciones, deberíamos ver cuántas veces de 10 ocasiones a obedecer a Dios lo hacemos, talvez no encontraremos que estamos en un 8, 6, 4 o peor 1 o ninguna. Yo me he encontrado con situaciones en donde sé lo que debo hacer, pero me cuesta hacerlo con agrado.
  3. DEPENDENCIA: Dependencia en Dios para hacerlo. Algo que pocas veces hacemos es buscar la ayuda de Dios para obedecer. La Biblia nos dice que somos pecadores y débiles, esto es una constante en cada uno de nosotros, sin excepción. Para que podamos ser obedientes se necesita del poder del Espíritu Santo para cumplir la voluntad de Dios. ¡Solos no podemos!
  4. GOZO: El gozo que tenemos al hacer Su voluntad. Cuan feliz me siento sabiendo que hago lo correcto. Si obedecemos “arrastrando los pies”, por así decirlo, es porque nuestro problema está en el corazón rebelde que desea hacer algo distinto.
  5. CAMBIO: Los cambios que tenemos en nuestra vida y acciones comparados entre los principios bíblicos y lo que el mundo hace. ¿Vemos en nosotros un cambio que es notorio al ver como el mundo actúa? ¿Somos, por decir así, distintos a los demás, o hacemos lo que otros hacen?
  6. TRANSFORMACIÓN: En nuestra vida existe una transformación que ilumina e impacta al mundo. Ser sal y luz del mundo requiere un cambio pleno y evidente de que ya no vivimos en la corriente del mundo, sino que somos diferentes.

 

Dios nos quiere transformar, y esta trasformación comienza con una obediencia obvia en nuestra vida. Necesitamos de Dios, Quien debe cambiar nuestro corazón para hacerlo obediente; requerimos del Espíritu Santo que nos capacita a ser sumisos; precisamos de la Biblia para saber lo que Dios espera; y debemos hacer una evaluación continua para saber si ciertamente estamos obedeciendo al Señor. ¡LA SINCERA OBEDIENCIA GENERA BENDICIÓN!

«Padre, ayuda a mi corazón a ser obediente, capacítame por medio de tu Espíritu, santifícame con Tu Palabra, y corrígeme si me he salido de Tu voluntad»

Salmos 40:8

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,
Y tu ley está en medio de mi corazón.”

Merecedor, comparable, apropiado | VIDA CRISTIANA

mateo-3-8

Mateo 3:1-3, 7 y 8

“En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, Enderezad sus sendas. […] Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.”

 

Cuantos de nosotros no hemos entrado en alguna casa visitando a alguien, y nos topamos que en la mesa del comedor se halla una bandeja con frutas como decoración; muchas de estas decoraciones son tan reales que parecerían ser frutas en verdad. Las podríamos colocar al lado de una fruta natural y al compararlas parecerían ser reales, pero no lo son. De la misma manera nuestro arrepentimiento debe ser real, sincero, apropiado, merecedor de perdón; tal que podamos decir sin temor que es un arrepentimiento verdadero.

Juan el Bautista estaba cumpliendo el llamado de Dios y consumando la profecía del profeta Isaías (Isaías 40:3), estaba preparando el camino en el corazón del hombre para que puedan recibir al Salvador (Mateo 3:6, 11). Pero su mensaje traía un reto que llevaba la motivación a realizar un sincero análisis por parte del oyente, motivaba a mirar la sinceridad con que el hombre estaba manifestando su arrepentimiento.

El arrepentimiento tiene varios elementos que expresarán su autenticidad, que lo hará merecedor de ser llamado verdadero, que al compararlo se podrá decir que es cierto, y que es apropiado para recibir el perdón; es decir: “frutos dignos de arrepentimiento”.

  1. CONVICCIÓN: es reconocer que realmente hemos hecho algo malo. Es certeza de entendimiento que nuestro acto cometido es malo ante los ojos de Dios. Esta convicción la produce solamente el Espíritu Santo (Juan 16:8).
  2. CONTRICIÓN: es un sentimiento piadoso que nos lleva al arrepentimiento. Es un dolor profundo de culpabilidad producido por la convicción de que le fallamos a Dios. A diferencia del remordimiento que solo nos hace sentir culpables, este pesar nos acerca a Dios para buscar remediar el problema con Él. Como lo indica Pablo, el remordimiento lleva a muerte, mientras que el verdadero arrepentimiento nos lleva a restaurar la relación con Dios, a la salvación (2 Corintios 7:8-10).
  3. CONFESIÓN: Una vez que hemos entendido cual es nuestro pecado, nos hemos entristecidos plenamente de nuestra condición pecaminosa y nos acercamos a Dios para remediarlo, entonces podemos confesar nuestro pecado ante Él. Confesar es estar de acuerdo ante el Juez Supremo que somos culpables de nuestro mal reconociendo con certeza cognoscitiva que hemos actuado mal. Solo una verdadera confesión nos puede otorgar el perdón (1 Juan 1:9).
  4. CAMBIO: El verdadero arrepentimiento se manifestará digno cuando en nuestra vida vemos un sincero cambio de mente, de actitud, de la manera de vivir. Es decir, es un fruto “digno” de arrepentimiento (Mateo 3:8). El cambio se notará en la dirección en la que caminamos, es dar vuelta en “U” y dirigir nuestro caminar hacia Dios alejándonos más y más del pecado.

 

Recordemos que un verdadero arrepentimiento nos otorga no solo el perdón, sino que nos ofrece la más grande oportunidad, ser salvos de la ira venidera (Mateo 3:7; 2 Corintios 7:10). Para que usted pueda estar seguro que podrá ir al cielo a la presencia de Dios el día mismo después de su muerte, lo que tiene que hacer es estar convencido de su pecado, confesarlo ante Dios, pedir perdón, reconocer que Cristo pagó por su culpa, y pedir por fe que Dios lo salve; allí encontrará salvación y Dios mismo se encargará de ayudarlo a cambiar su vida. Un verdadero arrepentimiento siempre nos lleva a una vida plena junto a Dios y a nuestro Salvador.

 

«Padre, gracias por tu Hijo Jesús, Quién murió por mí para salvarme, ahora ayúdame a vivir una vida digna de arrepentimiento»

 

Hechos 3:19

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.”

«Préstamo» a Dios | Un rayo de SABIDURÍA

proverbios-19-17

Proverbios 19:17

A Jehová presta el que da al pobre,
Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.”

¿Alguna vez se había imaginado dar o hacer un préstamo a Dios? Lo que menos nos suponemos es pensar de que Dios necesite algo de nosotros, y la verdad es que Él no necesita nada, pues Dios es Autosuficiente y Eterno (Éxodo 3:14). ¿Entonces, por qué por dice Salomón que “A Jehová presta el que da al pobre”? (Proverbios 19:17).

El Banco Mundial ha distinguido o separado dos líneas claramente cuantificables con referencia a la pobreza: La Pobreza en sí misma y la Pobreza Extrema. La Pobreza es la condición socioeconómica de una persona en la cual no tiene acceso a los servicios básicos, como: luz, agua, servicios de salud, educación, vivienda, vestimenta, etc., pero por lo menos si adquiere un sustento básico para su alimentación diaria. La Pobreza Extrema es aquella en la que la persona no tiene acceso debido a los servicios básicos y ni siquiera tiene el alcance a una canasta básica de alimentos diariamente, lo que hace que esa persona también se encuentre en malnutrición.

Se calcula que en el mundo existe cerca de 1.000 millones de personas que viven en la Pobreza Extrema. Según el Banco Mundial y la ONU alrededor de 1 de cada 5 personas en el mundo viven con menos de 1,25 dólares diarios. Se ha calculado que una persona que obtiene 1,90 dólares diarios vive o está en una Pobreza Extrema, y para que se considere que vive en Pobreza un individuo debe recibir menos de 3,10 dólares. Las posibilidades que hallemos a una persona en estas condiciones aumenta si vivimos en países en vía de desarrollo con una economía media o inferior.  Según la ONU, la gran mayoría de las personas que viven en pobreza extrema se encuentran en Asia Meridional y África Subsahariana (alrededor del Desierto del Sahara).

Dios no ha descuidado al ser humano, esta desigualdad de riqueza ha sido consecuencia del pecado. El Señor, como misericordioso Dios, siempre está velando y cuidando de ellos. Una de las vías que Dios ha establecido para proveer al pobre es por medio de personas que tienen posibilidades y recursos para hacerlo (Levítico 19:9-10; Salmos 82:3-4).

Dios nos ha provisto de dinero para poder ser de bendición a otros. El Señor desea que quienes tengamos un poco de dinero extra ayudemos a quienes lo necesitan. Cuando damos a una persona necesitada, lo que estamos haciendo es dar a Dios, este es un principio presente en la Biblia (Mateo 25:42-45). Así qué, si tenemos la oportunidad de dar a alguien, demos con gozo y generosidad.

¿Si hay alguien quien le solicita dinero prestado a causa de una necesidad, por qué no considera hacerlo como un regalo? Y de esta manera, no esperamos que lo devuelvan. Si ellos vienen y desean pagarlo, pues haga un análisis si esa persona puede requerir ese dinero o no, si lo pudiera necesitar, mejor déjelo en las manos de ellos si le es posible. Recordemos, el dinero que nos ha sido dado por Dios, ha sido dado para ser administrado en Sus propósitos. Si usted puede dar 4 dólares o más (o su equivalente) a alguien, conseguirá, por un día al menos, “sacar de la pobreza” a su prójimo. Dios no olvidará nuestros actos generosos (Salmos 41:1).

 

«Señor, gracias por las constantes provisiones en mi vida, ayúdame a ser canal de provisión a quien lo necesita»

 

Salmos 41:1

Bienaventurado el que piensa en el pobre;
En el día malo lo librará Jehová.”

Con la guardia en alto | VIDA CRISTIANA

efesios-6-17

Apocalipsis 12:9

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.”

 

Juan Knox fue un escocés que sirvió al Señor en el siglo XVI y es considerado uno de los líderes de la Reforma y padre de la Iglesia Presbiteriana en Escocia. Durante su gran ministerio batalló contra la persecución que sufrió en Escocia, Inglaterra y Francia, pero a pesar de la oposición se mantuvo firme hasta el fin de sus días. Antes de morir, con una voz afectada por la salud dijo: <<“Durante mi frágil vida sostuve muchos altercados y luchas con Satanás; pero ahora ese león rugiente me ha atacado de una manera furiosa y ha usado toda su habilidad para devorarme. Antes, con frecuencia, él había puesto mis pecados ante mis ojos tentándome a desesperar y a ofuscarme con las fascinaciones del mundo; pero con la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios, no pudo prevalecer. Ahora me ha atacado de otra manera: esta serpiente astuta se ha esforzado para convencerme de que no merezco el cielo ni las bendiciones eternas por el fiel desempeño de mi ministerio. Pero doy gracias a Dios porque Dios mismo me ha capacitado para vencer y ahuyentar a este enemigo tan fiero.”>>—McCrie. (Lerı́n, A.500 ilustraciones)

Satanás, nuestro enemigo más fiero que tenemos siempre estará al acecho de nuestras vidas para hacernos daño. Muchas veces querrá alejarnos de Dios por medio de tentaciones (Génesis 3:1-6), en otras lo hará por medio de pruebas (Job 1:6-22), y en otras ocasiones utilizará la mentira o el engaño para alejarnos de Dios y de Su verdad.

Jesucristo dijo que Satanás es el “padre de mentira” (Juan 8:44), su manera de atacar será siempre con gran “astucia” (Génesis 3:1), y su deseo siempre será engañar “al mundo entero” (Apocalipsis 12:9).

Su trabajo del engaño lo hará negando la bondad de Dios (Génesis 3:1, 4 y 5), y ofreciendo de sí mismo poder a quienes lo sigan (Mateo 4:8-10). Es tan astuto que tuerce a su favor la misma Palabra de Dios para convencer a quienes quiere tentar (Mateo 4:5-7), e introduce su mentira en la cabeza de las personas para utilizar esos pensamientos a su favor y alejarlos de la única verdad, la de Dios (1 Timoteo 4:1). Utilizará a personas a nuestro alrededor para convencernos de ideas aparentemente buenas (Mateo 16:23). Sobre todo, utilizará el engaño para envolver al hombre en toda clase de creencia que lo aleje de Cristo y de la posibilidad del cielo a quienes crean en Él.

La mejor manera de defendernos de sus engaños será conociendo debidamente la “verdad” de la Palabra de Dios (Juan 17:17), utilicémosla constantemente, pues es nuestra “espada del Espíritu” (Efesios 6:17); vistámonos de la “armadura de Dios (Efesios 6:10-17); aprendamos a aceptar solo la verdad de Dios y llevemos “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5); y oremos constantemente para estar velando ante algún engaño pidiendo a Dios que nos ayude a alejarnos del mal, entre ello, las mentiras de Satanás (Lucas 11:4). No demos “lugar al diablo” (Efesios 4:27), menos para que nos engañe.

Para vivir alejados de tal engañador y de sus artimañas leamos la Biblia todos los días, alimentémonos de esas verdades eternas, y pidamos a Dios que nos ayude a aprender de su hermosa Palabra, Ella nos mantendrá alejada del engaño y transformará nuestra vida. Enseñemos Su Palabra a quienes están a nuestro alrededor, sobre todo a quienes no han aceptado a Cristo, pues ellos aún siguen engañados por las mentiras de Satanás y alejados de Dios, de Su reino y de Su verdad.

 

«Señor, gracias por Tu Palabra y la verdad en Ella, ayúdame a llenarme de esas verdades que transforman»

 

Efesios 6:17b

“Y tomad… la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.”