Dios, el Rey de toda la tierra – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XV)

Podrá haber muchas canciones muy emotivas o con aparente bonita letra, pero no toda letra es correcta para una adoración. Cantemos a Dios, cantemos a “nuestro Rey, … porque Dios es el Rey de toda la tierra” (v. 6, 7), pero cantemos alabanzas a Dios con corazón y entendimiento.

Dios es nuestro amparo y fortaleza – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIV)

Así como el pueblo de Jerusalén pudo estar tranquilo dentro de la ciudad ante el ataque asirio, nuestra vida debe estar tranquila recordando también que “Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob” (v. 11).

Cántico de las bodas del rey – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIII)

Este hermoso canto nos invita a todos los creyentes a adorar al Rey de reyes, nuestro Señor. Todos los creyentes gentiles estaremos con Israel ante Jesús en su Reino Milenial. Nuestro compromiso debe ser solamente con Él, dejando todo lo demás a un lado; y nuestra alabanza constante debe estar llena de gozo hacia el Señor, Quien ahora nos ha revestido de Su justicia por nuestra fe en Él (Ro 3:22).

Mi alma tiene sed de Dios – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XII)

Así como el ciervo busca agua para calmar su sed (v. 1), nuestra mejor decisión en medio de esos desiertos de la vida será buscar a Dios, quien, como en la Peña de Horeb (Éx 17:1-7), puede sacar agua de la roca para bendecirnos, y refrescar nuestro abatido corazón.

Alabanza por la liberación divina – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XI)

Todos con seguridad nos hemos enfrentado momentos donde la esperanza no está, dónde la oscuridad de la angustia cubre nuestra vida y la luz de la confianza desaparece. Ahí, en ese instante oscuro, el dolor y/o la aflicción nos consume, y aparentemente la salvación no vendrá a tiempo. Sí, todos podemos recordar al menos una ocasión donde ya creímos haberlo perdido todo, aún hasta nuestra vida, aunque sea por un instante; y yo, más de una.

El camino de los malos – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (X)

No siempre la vida parecerá justa, y aparentará ser más injusta cuando los buenos sufren y los malos gozan. Es ahí donde nuestra mente puede traicionarnos y mirar con envidia el perverso caminar de los injustos, o contemplar con reproche la falta de nuestro bienestar.

La dicha del perdón – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (IX)

Si hay alguien quien conozca bien la oscuridad del pecado, la bajeza de nuestra depravación, la depresión que ejerce el sentimiento de culpa, la humillación de la corrección, la necesidad del perdón, la gracia del Señor, la inmensidad de Su misericordia, y la fidelidad de Dios a través de la restauración, ese podría ser David.

Jehová es mi luz y mi salvación – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (VIII)

Cuando nos encontramos en medio de problemas o ante crueles enemigos tres elementos pueden ser nuestros aliados para enfrentar apropiadamente: Luz, salvación y fortaleza.