Principios para el Líder VII – SERVICIO

Marcos 10:35, 37, 42-45

“Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. […] Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. […] Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino queel que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

El concepto de un líder siervo no existe en el diccionario del mundo, pero es una verdad que se repite una y otra vez en las páginas de la Biblia.

El mundo considera apropiado, y en algunos casos necesario, que el líder deber tener ciertos privilegios, y entre ellos el ser servido. Estiman inapropiado que un líder o autoridad sirva, por lo que a veces casi prohíben que una persona de cierto cargo pueda y deba servir. Este pensamiento negativo ha alimentado el ego de quienes están a cargo, y motivan a quienes están abajo a conseguir esos mismos privilegios alcanzando puestos de liderazgo.

Jacobo y Juan miraban anhelaban estar en una alta posición y ser servidos (Mr 10:35-37), los otros discípulos se enojaron, no por tal petición inapropiada, sino por celos, pues ellos tal vez anhelaban lo mismo, aunque no lo habían expresado (Mr 10:41).

Es correcto considerar que un líder requiera de personas que les ayuden a desarrollar ciertas tareas, para lo cual se debe delegar funciones y responsabilidades inferiores; pero si el deseo de delegar funciones está egocéntricamente enfocado, entonces es inapropiado. El orgullo ha llevado a las personas a pensar que alguien en una posición superior debe ser servido, pero la grandeza del líder está en servir, y no en ser servido (Mr 10:42-44).

Marcos 10.43, 44 Color

Jesucristo les dijo que el “primero” debe servir, y los grandes serán servidores. La noche antes de Su muerte les dio una muestra de servicio cuando les lava los pies, función que había sido delegada en aquel tiempo a un sirviente de la casa (Jn 13:2-17). Los diáconos de la iglesia de Jerusalén servían a las mesas (Hch 6:1-4). Cuando los “nobles y oficiales” de Jerusalén estaban explotando con usura al pueblo, Nehemías los reprende, y ellos deciden devolver los intereses cobrados, ayudándoles con sus deudas, sirviendo de esta manera al prestar sin intereses (Neh 5:1-12).

El verdadero líder debe considerar su posición como una responsabilidad que tiene el privilegio de servir a otros, sobre a todo a quienes están ayudándole a desarrollar su cargo. Comience hoy buscando alguna necesidad que tengan los suyos y encuentre maneras de como cubrir esa necesidad.

«La grandeza consiste, no en reducir a otros al servicio de uno mismo, sino en reducirse uno mismo al servicio de los demás» – W. Barclay

1 Reyes 12:7

“Y ellos (los consejeros) le hablaron (al rey) diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre.” (Paréntesis añadido)

Marcos 10.43, 44 Anexo

Principios para el Líder VI – CUIDADO PASTORAL

Colosenses 1:3, 4, 9-11

Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, […] Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad.”

En una empresa de producción de alimentos de origen animal, el presidente de la compañía, e hijo del fundador de la misma, decidió basar la empresa en principios bíblicos para un debido desempeño de la misma, con el fin de seguir las buenas y provechosas ordenanzas que la Palabra de Dios tiene: Honestidad, respeto, cuidado, honrar a Dios a través del trabajo, etc. Entre esos principios, decidió hacer algo por velar por la salud emocional y espiritual de quienes trabajan ahí.

Más de 100 mil trabajadores de su empresa tienen cobertura pastoral por medio de un programa de capellanía (cerca de 100 capellanes). El fin de este programa es prestar atención emocional y espiritual a cada trabajador para ayudarles a enfrentar los problemas diarios de la vida. Los capellanes no están ahí para establecer iglesias u algo parecido, pero sí para proveer cuidado pastoral a cada trabajador. Los capellanes oran por los trabajadores, proveen consejos basados en principios bíblicos, etc. Si hay algo que se debe velar por quienes están bajo nuestro liderazgo es su vida espiritual.

Pablo no había estado nunca en Colosas (Col 2:1), al contrario, solo había escuchado de su fe (Col 1:4); pero su preocupación lo llevaba a orar por ellos “siempre” (Col 1:3). Pedía a Dios para que lleguen a ser “llenos del conocimiento” de la Palabra de Dios (“su voluntad”Col 1:9; Comp. Col 3:16), para que anden “como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.” (Col 1:10)

El fundador de la iglesia en Colosas fue Epafras (Col 1:5-7), pero Pablo pudo haber participado indirectamente de la obra, mientras ministraba por tres años en Éfeso (Hch 19). Pablo nos da una muestra de interés general de los creyentes, velando en oración, anhelando su crecimiento espiritual. Para asegurarse de que ellos sepan de esa preocupación, y para edificarlos, les escribe esta carta animándolos y alimentándolos espiritualmente.

Colosenses 1.9 Color

Tal vez no podamos trabajar directamente en la vida espiritual de quienes estén a nuestro alrededor por diferentes motivos, pero eso no nos quita la responsabilidad de orar por ellos, por su vida familiar, espiritual y laboral. Tal vez no podamos hablarles directamente de Cristo, pero es nuestro deber orar para que ellos sean salvos. ¿Qué podría hacer usted para ayudar a la vida espiritual de quienes están a su alrededor?

En casa, cada uno de nosotros tenemos una obligación ante Dios de velar por la salud espiritual de nuestra familia, esto es responsabilidad principal de líder (el padre), pero los demás debemos también participar.

«Los hombres grandes son aquellos que entienden que lo espiritual es más poderoso que cualquier fuerza material» – Anónimo

1 Samuel 12:23

“Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros…”

Colosenses 1.9 Anexo

Principios para el Líder V – SABER ESCUCHAR

1 Reyes 12:3-14

“… y hablaron a Roboam, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, mas ahora disminuye tú algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos. Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volved […] Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis… ? Y ellos le hablaron diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre. Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él. Y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros… ? Entonces los jóvenes que se habían criado con él le respondieron diciendo: Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: […] El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre. Ahora, pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones. […] Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado; y les habló conforme al consejo de los jóvenes…”

Una de las áreas más delicadas en el liderazgo es el de poder escuchar con atención las peticiones y comentarios de quienes están a nuestro alrededor, no solamente de quienes están bajo su liderato. Muchas veces el líder llega a pensar que, por ser él el líder, todo lo que ellos hacen debe ser seguido sin discusión y con completo sometimiento, sin pensar que puede estar equivocado o que pudiera encontrarse mejores maneras de desarrollar las tareas que se desean hacer.

Jetro, el suegro de Moisés, miró en su yerno un problema, la falta de delegación de tareas. Preocupado por la gran responsabilidad y por la salud de Moisés le aconseja que delegue funciones a personas capaces para que le ayuden con la tarea de juzgar asuntos de la población, a lo que Moisés considerando sabio el consejo opta por ponerlo en práctica (Éx 18:13-27).

Roboam no escuchó apropiadamente la queja del pueblo, y cuando quiso hacer algo, escuchó a quienes apoyarían su punto de vista (los jóvenes), no a quienes le dieron la opción correcta (los ancianos).

1 Reyes 12.13 Color

¿Cómo escucha usted a quienes están a su alrededor? Para poder conseguir beneficios que vayan a favorecer a todos, y lograr las mejores condiciones posibles, lo importante es recordar que cuando se decida algo hay una regla que se puede aplicar al considerar: Los métodos pueden ser negociables o modificados, pero los principios no. Habrán cosas que se pueden cambiar para conseguir los resultados posibles o convenientes para todos, siempre en pos de un fin común y adecuado; pero las cosas se deben hacer en base a principios no negociables, principios de ética y moral basados en la Biblia que nunca se deben cambiar a la hora de decidir.

Un buen líder escuchará atentamente las peticiones y comentarios, buscará ayuda de Dios y de otros para hallar la mejor solución, y debe tratar de siempre buscar las mejores condiciones posibles para todos, dentro del marco del bien común, no de un solo lado de la balanza. Para poder escuchar con atención se requiere de sensibilidad ante las peticiones y de humildad para reconocer los errores.

«Saber escuchar es más que tener la capacidad de oír las palabras de los demás. Es, principalmente, poseer la capacidad de dejar de oír nuestras propias palabras» – David Fischman

Proverbios 5:1

“Hijo mío, está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído.”

1 Reyes 12.13 Anexo

Principios para el Líder IV – INTEGRIDAD

Génesis 39:7-12

“Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella, aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.”

«El nombre de Fabricio Lucio, célebre general romano de los tiempos primitivos de expansión de La República, ha quedado en la historia como emblema de probidad, sencillez, desinterés e integridad ciudadanas. Se dice que hallándose el famoso general en la más completa pobreza fue nombrado embajador por La República, para ir a tratar con Pirro, rey de Epiro, sobre asuntos de la mayor importancia concernientes a su patria. Pirro lo recibió en su corte con las mayores distinciones y trató de inducirlo para que secundara sus proyectos, contrarios a Roma, ofreciéndole honores elevados y grandes riquezas.

Pirro conocía las valías morales de Fabricio, con quien había luchado en acciones bélicas sin que hubiera logrado vencerlo. Conocía la entereza de carácter del noble patricio y creyó que si lograba inclinarlo a su favor habría hecho una trascendente adquisición. En efecto, Pirro, haciendo uso de su habilidad, de su talento y sus riquezas, y aprovechando la pobreza de Fabricio, le hizo insinuaciones morbosas, indignas de la elevada moral del ciudadano íntegro.

La contestación de Fabricio fue la siguiente: “Si aún me crees honrado; ¿por qué pretendes corromperme? Y si me crees capaz de dejarme sobornar, ¿de qué puedo servirte?” Tan elocuente contestación hizo retroceder a Pirro y le proporcionó una visión de un hombre cabal, digno de la más alta consideración.» — (El Embajador – 500 Ilustraciones)

Existe una palabra hebrea en el AT que es traducida al español como “íntegro” (2 S 22:26), es la palabra tamîm (תָּמִים, H8549), y puede ser traducida además como: perfecto, sin mácula, entero, completo. Esta palabra se encuentra 91 veces en el AT, y en 51 ocasiones está relacionada con las ofrendas presentadas al Señor, expresando que la víctima debe ser “sin defecto” (Lv 22:19), representando el carácter de Cristo, el “Cordero de Dios” (Jn 1:29).

Génesis 39.9 Color

José estaba siendo probado en su integridad, no solamente en su cuidado de las responsabilidades de la casa de Potifar. Muchos pudieran decir que son buenos empleados en su trabajo, pero fallar en el adulterio; podríamos pagar los impuestos cada año, pero mentir para adquirir un acenso en el trabajo; podría cuidar de su familia con amor, pero utilizar malas palabras al hablar. Íntegro es ser perfecto en todas las áreas, y eso es lo que Dios espera.

La base de la integridad de José estaba no solamente en lo que hacía ante Potifar, sino ante Dios también: ¿cómo, pues, haría yo este grande mal (CONTRA POTIFAR), y pecaría CONTRA DIOS? (Gn 39:9 – paréntesis y mayúsculas añadido). Íntegro es aquel que obra bien ante Dios y ante los demás en todo lugar, en todo momento, y en todas las áreas de la vida.

«Si aún me crees honrado; ¿por qué pretendes corromperme? Y si me crees capaz de dejarme sobornar, ¿de qué puedo servirte?» – Fabricio Lucio

Salmos 119:1

“Bienaventurados los perfectos (íntegros) de camino, los que andan en la ley de Jehová.”

Génesis 39.9 Anexo

Principios para el Líder III – MANSEDUMBRE

Mensaje predicado en la Iglesia Bautista Betel en Clarksville, AR (EEUU)

Números 12:1-9

“María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres. Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue.”

¿Cómo reacciona usted ante la oposición o las falsas acusaciones? Moisés se encontraba ante un problema de celos de parte de sus hermanos que los llevó a juzgar la sola autoridad del siervo de Dios. Rechazaban la idea que solamente Moisés tenga tal privilegio (Nm 12:2).

Jesucristo se encontraba en el huerto de Getsemaní cuando vivieron apresarlo, llegaban a detenerlo como si Él fuera “ladrón”, pero eso no lo llevó actuar con ira para detener lo sucedido, se entregó sin resistencia, aunque hubiera llamado a un ejército de ángeles si hubiera querido (Mt 26:52-55). Cuando se encontraba frente a sus acusadores recibió injurias, falsas acusaciones, maltrato, azotes, burlas y más; antes calló y dejó que los otros lo acusen injustamente.

Manso es una persona que, teniendo poder o capacidad para actuar, obra ecuánime ante los problemas, y con humildad acepta la afrenta o el rechazo, reaccionando con cabalidad.

W. E. Vine nos dice que la mansedumbre está estrechamente relacionada con la humildad, y es una directa consecuencia de ella (Ef 4:2; Col 3:12). Es parte del carácter de Cristo y por lo tanto es algo que debemos anhelar (Mt 11:29; 1 Ti 6:11). La mansedumbre es fruto del Espíritu Santo, por ende, es resultado de una buena relación con Dios (Gá 5:22, 23). Es necesaria para enseñar apropiadamente cuando demanden “razón de la esperanza” que hay nosotros (1 P 3:15), aun cuando queremos corregir aquellos “que se oponen” (2 Ti 2:25); pero también requerida para poder aceptar las enseñanzas que vienen de la Palabra de Dios (Stg 1:21).

Números 12.3 Color

Tanto Jesucristo como Moisés sabían que estaban ante un acto injusto en sus vidas, pero entendían que todo estaba la Soberanía de Dios y Su providencia, y si esto era algo que debían enfrentar, lo harían como Dios quería que actuaran, y dejarían todo lo demás en las manos del mismo Dios.

Pablo nos recuerda que es deber, no solo de los líderes, sino de todo creyente, el ser mansos y amables, y no pendencieros (Tit 3:2).

«Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» – Jesucristo

Colosenses 3:12

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.”

Números 12.3 Anexo

Principios para el Líder II – CONTROL BAJO PRESIÓN

Mensaje predicado en la Iglesia Bautista Betel en Clarksville, AR

1 Samuel 13:8-13

Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto. Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.”

¿Ha tratado de desarrollar las mismas tareas cuando ha estado bajo presión y ha obtenido los mismos resultados que lograría sin aquella presión? Muchos podemos decir que la presión es nuestro peor enemigo. El tiempo, los plazos, las metas, las limitaciones, las incapacidades, las dificultades, etc.; todos estos factores afectan nuestro desempeño y logros.

Saúl estaba bajo un eminente ataque de los filisteos, era tal el ejército enemigo que los suyos se escondían en las cuevas, cruzaban al otro lado del Río Jordán huyendo, y los pocos que estaban con Saúl temblaban del miedo (1 S 13:5-7). ¿Cómo defenderse si todo aparentemente estaba en su contra? La desesperación lo absorbía y el tiempo se acortaba. Estaba esperando a Samuel, pero el profeta tardaba. ¡Qué angustia! (1 S 13:8) Samuel le había pedido que esperara los siete días (1 S 10:8), y no esperó, “locamente” actuó ofreciendo el sacrificio sin esperar al profeta y desechando a Dios, Quién recientemente lo había elegido.

Nehemías, por el contrario, nos da un ejemplo de cómo actuar, aún bajo presión. Cuando supo que Jerusalén estaba en malas condiciones no se fue de inmediato a pesar de su angustia, decidió orar primero, pidió ayuda a Dios y esperó 4 meses hasta que el Señor respondiera (Neh 1:1, 4; 2:1). Al llegar a Jerusalén consideró las circunstancias con calma y alentó al trabajo del muro a pesar del desánimo de quienes estaban en Jerusalén (Neh 2:11-18). Cuando sus enemigos trataron de detener la obra, él oró a Dios nuevamente, consideró las limitaciones de guardia y reestructuró el trabajo y la protección de la ciudad (Neh 4). Sus adversarios, al ver que no lograban nada, buscaron tenderle una trampa, pero Nehemías sabiamente analizó el problema, dejó a un lado esas distracciones y siguió trabajando como antes a pesar de la persistencia de ellos, y como la insistencia crecía, nuevamente buscó a Dios por sabiduría (Neh 6).

1 Samuel 13.13 Color

El autocontrol ayuda al enfoque apropiado, le dará la oportunidad de actuar de la misma forma a pesar de la presión y le permitirá tomar decisiones apropiadas cuando se tenga que hacer cambios, pero nada que le lleve al fracaso o pérdidas.

Nunca olvidemos que las presiones sí llegarán, la dependencia en Dios para que nos dé sabiduría y paz mientras seguimos enfocados en el trabajo nos dará los resultados deseados.

«El gobierno más difícil es el de uno mismo» – Lucio A. Séneca

Salmos 25:15

“Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red.”

1 Samuel 13.13 Anexo

Principios para el Líder I – RESPONSABILIDAD

Mensaje predicado en la Iglesia Bautista Betel en Clarksville, AR (EEUU)

Génesis 3:8-13

“Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.”

Para aquellos que nos encontramos en algún cargo o nos haya sido otorgada una responsabilidad, debemos aprender a ser responsables de nuestros actos cuando estos son el resultado de nuestra falta de atención apropiada o de nuestras malas decisiones; aún de aquellos que pueden estar bajo nuestro liderazgo o cargo.

Las decisiones que hagamos o haga alguien de mi equipo es responsabilidad mía. Si yo los lidero, ellos están bajo mi supervisión, más aún, si yo los he elegido para esos cargos. Por otro lado, está de mi parte supervisar sus decisiones y analizarlas para ver cuanto pueden beneficiar o perjudicar. A más de esto, la dirección general de mi área, de mi departamento, de mi oficina, de mi familia, de mi iglesia y más, está bajo mi responsabilidad; si yo fallo en dar instrucción correcta de la dirección, o si no controlo la dirección que se está tomando, soy yo quien se responsabiliza.

Eso es lo que le pasó a Adán, y desafortunadamente no vimos en él la toma de sus responsabilidades. Dios mandó llamar primero a Adán antes que a Eva, aunque fue ella quien comió primero y tentó a su esposo. El Señor había hablado con Adán, fue a él a quien le dio instrucciones claras (Gn 2:16, 17). Adán falló ante su responsabilidad, pues dijo que Dios fue quien le había dado esa “compañera” y que ella había sido quien le dio el fruto (Gn 3:12). Eva, siguiendo el ejemplo de su líder aprovechó la presencia de la serpiente para incriminarla a ella, fallando también en su responsabilidad (Gn 3:13).

Génesis 3.12 Color

Saúl había recibido instrucciones claras de eliminar todo ser viviente de la tribu de Amalec, incluyendo “vacas, ovejas, camellos y asnos” (1 S 15:1-3). “Saúl y el pueblo”, motivados por la codicia y el orgullo, perdonaron la vida del rey Agag para llevarlo como trofeo y tomaron lo mejor de todos los “animales engordados” (1 S 15:9). Samuel viene a confrontar el problema de desobediencia (1 S 15:10-12), a lo que Saúl lo niega inicialmente, pero después culpó al pueblo de haberlo hecho (1 S 15:13-15). Nuevamente hubo falta de responsabilidad.

Todos somos responsables de nuestros actos, sean por influencia de otros o no, somos nosotros quienes responderemos ante el Altísimo, será mejor que comencemos a tomar con responsabilidad cada uno de nuestros actos.

«Asume la responsabilidad por tus acciones, nadie más que tú tiene la culpa de sus consecuencias»Anónimo

Romanos 14:12

“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.”

Génesis 3.12 Anexo

Tiene que ser traducida

Romanos 10.17 Anexo

Romanos 10:13-17

Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! […] Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

 

“Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Ro 10:13); cuán hermoso versículo y cuanta verdad absoluta y eterna resumida en estas once palabras. Pero las preguntas que Pablo hace en los versículos 14 y 15 retumban en lo profundo del corazón misionero: ¿Y si no fueren enviados? ¿Y si no hay quién les predique? ¿Y si no lo pueden oír o entender? Entonces, ¿Cómo invocarán? A estas preguntas podríamos añadir una que se levanta a gritos de lo profundo del silencio lingüístico: ¿Y cómo van a creer si no hay una Biblia traducida en todos los idiomas y dialectos que habla el hombre?

 

La primera traducción que se hizo de un idioma a otro se la conoce como la Septuaginta o la Biblia de los LXX (70). Este nombre proviene del número de escribas judíos que tradujeron el Antiguo Testamento del hebreo al griego, y que fue concluida en el año 150 a.C. Esta primera traducción fue vital en el primer siglo de la iglesia, ya que ayudó a Pablo y los demás Apóstoles a llevar el evangelio a todo el mundo conocido de entonces, en donde la gran mayoría de la población hablaba y leía en griego por una helenización que llegó con el imperio griego. ¿Se puede imaginar lo poco que se hubiera podido hacer en esos días sin ella?

 

Entre las siguientes traducciones realizadas, y ya ahora del texto completo de las Escrituras, resalta la Vulgata Latina (Biblia en latín), traducida en el siglo IV d.C. por Jerónimo, misma que llegó a ser la versión oficial de la iglesia romana. De valor para quienes hablaban latín, pero no para todos.

 

Cuando Martín Lutero se levantaba con la Reforma y los cambios necesarios para la enseñanza bíblica de la Gracia Salvadora, entendió también que era necesario que el pueblo popular, que poco hablaba o entendía latín, pudiera tener una copia de las Escrituras en su propio idioma (alemán para el pueblo germano), por lo que comenzó afanosamente en conseguir una copia entendible para quienes la leerían. Desde ese momento hasta ahora, la Biblia ha dejado de ser limitada por el idioma y está siendo traducida a muchos más idiomas, pero aún falta.

 

En el año 2016, traductores de la Biblia de todo el mundo se reunieron para establecer una meta: Llegar a traducir por lo menos el Nuevo Testamento para toda la población humana y todos sus idiomas para el 2033. Y sí, leyó bien, para el 2033. ¿Cuántas personas más seguirán esperando una pequeña porción de la Biblia en su propio idioma? ¿Cuándo llegarán a leer por sus propios ojos que si invocan el Nombre de Jesús podrán ser salvos? ¿Cuántos morirán sin llegar a leerlo jamás?

Romanos 10.17 Color

Los misioneros tienen una inmensa tarea que llevar, pero es nuestro deber ayudarles, no solamente con apoyo económico y oración para sus ministerios, sino, y sobre todo, del recurso más importante para poder evangelizar: Una Biblia traducida en el idioma en donde ellos están ministrando.

 

Oremos para que aquellos que están trabajando arduamente puedan conseguir lo más pronto posible una traducción del NT en los idiomas que faltan. Apoyemos a organizaciones que están trabajando en capacitar a misioneros multiculturales para que sigan enseñando la Palabra de Dios mientras aprenden esos idiomas. Oremos, para que pronto cada persona pueda escuchar de Cristo y puedan así ser salvos, porque “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Ro 10:17)

 

«Señor, ayuda a Tu iglesia a ser diligente y competente mensajera de Tu esperanza»

 

Hechos 8:30, 31

“Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? …”