¿Aún desea postergar? («AUN» I)

Lucas 14.16, 18 Anexo

Lucas 14:16-24

“Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.”

 

«“Todavía no”, dijo un niño entretenido en sus juegos. “Cuando crezca yo un poco pensaré en las cosas de Dios.” Llegó a ser un joven muy robusto. “Todavía no”, dijo el joven. “Cuando vea yo prosperar mi negocio tendré más tiempo para asuntos espirituales.” El negocio prosperó. “Todavía no”, dijo el hombre de negocios. “Mis hijos me necesitan ahora. Cuando ellos crezcan y estén bien colocados entonces tendré más oportunidad para pensar en eso.” Envejeció. “Todavía no”, siguió diciendo. “Pronto voy a retirarme de mis negocios para que tenga yo bastante tiempo para leer y reflexionar.” Así murió. Dejó para más tarde lo que debía haber hecho cuando era joven. Vivió sin Dios y a consecuencia de esto murió sin esperanza.» (Lerı́n, A. – 500 Ilustraciones)

 

¿Le suena familiar esto? Muchos hoy en día viven postergando muchas cosas importantes en sus vidas, pero sobre todo el estar a cuentas con Dios.

 

El tiempo promedio de vida de las personas puede variar entre 60 y 70 años, pero eso no garantiza que todos llegaremos a esa edad. Muchos hay que mueren muy jóvenes, otros a una edad infantil. Conversando con una persona, me contaba con tristeza que uno de sus dos hijos varones que tuvo había fallecido a la edad de tres años a causa de un descuido familiar en una piscina. ¿Quién nos puede asegurar cuantos años viviremos?

Lucas 14.16, 18 Color

Dios le está extendiendo una invitación por medio de Su Hijo Jesucristo a pasar la eternidad con Él (Jn 3:16). En el cielo habrá una gran cena, durante las Bodas del Cordero (Ap 19:9), a ella asistirán todos los que por fe aceptan el regalo de la vida eterna por medio de la obra redentora de Cristo (Ro 3:21-26). Todos están siendo invitados a pasar la eternidad en la presencia de Dios, pero muchos postergan aceptarlo ahora, pues piensan aceptarlo “después”. El problema es que nadie sabe cuándo llegará el día de su muerte, y para aquellos que lo aplazan talvez nunca lleguen a gustar de la cena (Lc 14:24). ¿Es usted uno de aquellos que sigue postergando? Diga “SI” a la invitación a la cena aceptando hoy a Cristo como su Salvador.

 

«Señor Jesucristo, yo quiero pasar la eternidad junto a Ti, acepto hoy la invitación recibiéndote como mí Salvador»

 

Apocalipsis 19:9

“Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.”

A pesar de Su grandeza

 

Isaías 66.2 Anexo

Isaías 66:1, 2

“Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

 

Un artículo escrito en el 2013 decía: «Bajo el título del edificio más grande del mundo, el «New Century Global Center», se ha convertido en uno de los elementos clave dentro de la economía china. Con 100 metros de altura y cerca de 1.7 millones de metros cuadrados, esta construcción alberga oficinas, hoteles, centros comerciales, cines, pueblos mediterráneos y un sin fin de atracciones bajo una temática marina (solo basta ver el techo de este edificio) … Su construcción inició en el 2010 y hace unos días se dio a conocer al mundo entero. La idea principal es que quien trabaje o habite en tan magna construcción encuentre todo lo necesario para vivir sin necesidad de poner un pie en el mundo real.»

 

Impresionante descripción del New Century Global Center, pero ni ello se compara con lo gigantesco que es el planeta y el cielo a su alrededor. En el tiempo del rey Salomón se construyó una de las obras más grandes de aquella época conocida, y eso tampoco fue suficiente. Nada que pueda construir el hombre podrá albergar la plena presencia de Dios. El mismo Señor nos dice que Su trono es el cielo, y que la tierra Su estrado (Is 66:1).

 

Salomón, cuando terminó de construir el templo en Jerusalén, el día de la dedicación, expresó que “los cielos y los cielos de los cielos” no pueden contener Su presencia. Pero en contraste con la grandeza de Dios, la posibilidad de que el hombre sea escuchado es real (2 Cr 6:18-21).

 

Nuestro Gran Dios, aun con su grandeza, puede y quiere habitar en el corazón quebrantado y humilde del hombre que tiembla ante Su Palabra (Is 66:2). Una persona que ama Su Palabra y la obedece con temor siempre será amado por Dios, y es la promesa de Jesucristo que es con esos con quienes Él y el Padre vendrán a tener una relación íntima de amor, donde las manifestaciones de Dios serán constantes y evidentes (Jn 14:21, 23).

 

Isaías 66.2 Color

Cada uno de nosotros tenemos la increíble oportunidad de disfrutar de la presencia de Dios en nuestras vidas, lo que Él requiere es que seamos humildes y obedientes. Reconocer la grandeza de Dios nos lleva siempre a postrarnos humildes ante Él, y es esta actitud la que nos permitirá acercarnos ante Él por medio de nuestra fe en Cristo y obedecerle con agrado y reverencia.

 

¿Quiere disfrutar de la grandiosa presencia de Dios? Lo único que requiere es ser humilde y temeroso de Su Palabra.

 

«Padre, gracias te doy por querer compartir Tu presencia y amistad conmigo, indigno cuan soy»

 

Isaías 57:15

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

El gozo del padre

Proverbios 23.24 Anexo

Proverbios 23:22-25

“Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.
Compra la verdad, y no la vendas; La sabiduría, la enseñanza y la inteligencia.
Mucho se alegrará el padre del justo, Y el que engendra sabio se gozará con él.
Alégrense tu padre y tu madre, Y gócese la que te dio a luz.”

 

“David ya estaba próximo a morir, así que le dio estas instrucciones a su hijo Salomón: «Según el destino que a todos nos espera, pronto partiré de este mundo. ¡Cobra ánimo y pórtate como hombre! Cumple los mandatos del Señor tu Dios; sigue sus sendas y obedece sus decretos, mandamientos, leyes y preceptos, los cuales están escritos en la ley de Moisés. Así prosperarás en todo lo que hagas y por dondequiera que vayas, y el Señor cumplirá esta promesa que me hizo: “Si tus descendientes cuidan su conducta y me son fieles con toda el alma y de todo corazón, nunca faltará un sucesor tuyo en el trono de Israel”»” (1 R 2:1-4 NVI). Pero no solo esto expresó David a su hijo Salomón, sino que también oró al Señor intercediendo por la vida de su hijo (1 Cr 29:19).

 

La Biblia nos muestra que durante los primeros años Salomón escuchó atentamente el consejo de su padre, a tal punto que pidió con corazón sincero la ayuda de Dios para gobernar, y Él le respondió favorablemente dándole sabiduría, llegando a ser el más sabio de todos los hombres (1 R 3:6-15). Si el Rey David hubiera vivido hasta esos días, vaya que su alma se hubiera regocijado viendo a su hijo hacer el bien, pero al final de los días Salomón se apartó de Dios. Ese final hubiera traído gran tristeza al corazón de David, si él lo hubiera visto.

 

Una cosa es criar un hijo con prudencia, piedad y sabiduría; y otra muy distinta es que el hijo siga sabiamente los consejos del padre y llegue a ser hombre de bien. La responsabilidad siempre será al final individual para ambos; un hijo tampoco puede utilizar la excusa de no tener un buen padre para no hacer el bien que Dios espera que hiciera (Ez 18:4-20).

 

Cada hijo ganaríamos mucho si optáramos por una buena vida. El inicio de toda sabiduría es el temor a Dios (Pr 1:7). Poniendo en primer lugar a Dios en nuestras vidas lograremos encontrar una sabiduría que cambiará nuestra manera de vivir al cambiar nuestra manera de pensar (Ro. 12:2).

Proverbios 23.24 Color

Nuestra inteligencia y conocimiento para enfrentar la vida laboral se incrementará a medida que vayamos avanzando en nuestros estudios académicos. Sabio sería también reconocer las virtudes de nuestros padres y adoptarlas. Correcto es escuchar las enseñanzas que nuestros padres nos dan, pues ellos con experiencia, han acumulado conocimiento que difícilmente podría ser aprendido de otra manera, y lo que nos dicen siempre vendrá envuelto con su amor y deseo de una buena vida para nosotros.

 

Una gran manera de honrar a los padres es teniendo una vida buena ante Dios y los hombres, de esta manera ellos siempre se regocijarán al ver la buena vida de un gran hijo (Pr 23:24). Y honrando a nuestros padres terrenales, honramos también a nuestro Padre celestial.

 

«Padre, gracias por siempre hacer lo mejor para mi vida, quiero honrarte con todo lo que soy»

 

Proverbios 15:20

El hijo sabio alegra al padre; Mas el hombre necio menosprecia a su madre.”

Nada realmente es oculto

Lucas 12.2 Anexo

Lucas 12:1-3

“En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.”

 

La hipocresía puede ser definido como la falta de sinceridad en virtud de pretender tener cualidades o creencias que uno realmente no tiene. En otras palabras, es vivir una vida falsa, como la de un actor que representa un papel en el escenario pero que es otra persona detrás del telón.

 

Jesucristo utilizó generalmente este término para referirse a los fariseos y saduceos, quienes, siendo aparentemente personas religiosas, vivían una vida falsa detrás de su religiosidad, pues manifestaban piedad con actos pequeños y externos como lavarse las manos varias veces, diezmar el comino, el orar en público, etc.; pero en su interior eran faltos de misericordia, habían transformado la relación con Dios en una religión hacia Él, y no tenían un sincero amor a Dios y el prójimo.

 

Su mayor expresión de hipocresía hacia Jesucristo era que siendo líderes religiosos criticaban sin fundamento y sin misericordia las obras de amor que el Maestro hacía con las personas. Siempre se acercaban a Jesús queriendo hallar una razón para culparlo de alguna falla. Ellos vivían una vida de aparente piedad, pero detrás de la máscara de la actuación eran unas personas malas.

 

La hipocresía puede afectar nuestras vidas cuando “actuamos” o cambiamos nuestro comportamiento hacia ciertas personas en su presencia. Generalmente una persona hipócrita puede saludar con supuesto afecto a alguien, pero cuando esa persona no se halla se expresa con maldad de ellos. Otras veces la hipocresía hará que usted tenga una doble vida, frente algunas personas usted hace o dice ciertas cosas, pero en presencia de otras es diferente, y no necesariamente porque tiene un mal sentimiento hacia ellos, sino que no quiere manifestar la verdadera vida que tiene ante todos.

 

Jesucristo nos recuerda que “nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse” (Lc 12:2). Se podrá vivir una vida distinta “detrás del telón” de cierta sociedad, pero el primer Espectador de lo que se hace o dice, o sea Dios, sabe muy bien quién es y cómo vive. Además, tarde o temprano la vida falsa será revelada hacia quienes se trata de ocultar. Muchos podemos ser piadosos asistentes de domingo, teniendo una máscara que usamos en la iglesia, pero fuera de ella nuestra vida no representa lo que realmente es.

Lucas 12.2 Color

Para erradicar la hipocresía de nuestra vida tenemos que desarrollar un sincero amor a Dios; al Señor nada se le puede ocultar, e inclusive nuestro real amor hacia Él. Por otro lado, la hipocresía hacia los demás está basada en dos cosas principalmente, la falta de amor hacia el prójimo y el deseo de vivir una doble vida. La falta de sincero amor a Dios siempre afectará la manera cómo vivimos con Él y los demás. Si usted sufre de hipocresía, lo primero que debe cambiar es su corazón hacia Dios, y verá como ese cambio transformará su vida para siempre.

 

«Dios, ayúdame a tener siempre un sincero amor hacia Ti y los demás”

 

Mateo 22:37-39

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Preciosa fe

2 Pedro 1.1 Anexo

2 Pedro 1:1-4

“Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra: Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.”

 

Cuando nos acercamos a una entidad financiera para abrir una nueva cuenta o al entrar en algún contrato legal de cualquier índole, lo que nos ponen al frente es una gran cantidad de hojas llenas de mucha información, de lo cual nos piden que leamos “detenidamente” antes de firmar. Y todos sabemos que rara vez leemos completamente toda esa información, pero en ella se nos describe no solamente nuestras obligaciones, sino también nuestros derechos y beneficios.

 

De alguna manera, el momento en el que recibimos a Cristo como nuestro Salvador personal, nos ha sido explicado la parte medular y más importante para nuestra salvación, pero no todo lo que debemos saber, eso vamos aprendiendo a medida que vamos conociendo más de la Palabra de Dios y somos discipulados.

 

Es por eso que el Apóstol Pedro, de una manera sencilla, pero más amplia, nos recuerda que nuestra Fe, misma que la de ellos (2 P 1:1), nos otorga hermosos beneficios de los cuales tenemos que estar agradecidos y sumamente gozosos.

 

Para Dios ha sido justo que por medio de nuestra fe nosotros podamos ser salvos (v. 1); esta salvación nos brinda la oportunidad de recibir en abundancia la Gracia y la Paz que vienen del Señor; esta gracia y paz serán más grandes con el conocimiento más amplio de Dios y de Cristo (v. 2).

2 Pedro 1.1 Color

Ahora se nos ha capacitado, por medio del poder de Dios, de todas las herramientas necesarias para vivir una vida piadosa o santa (v. 3a). Esta misma fe tiene como propósito el que Dios sea glorificado (v. 3b). Además, la fe viene acompañada de maravillosas promesas para esta vida y la venidera, que no solamente nos ayudarán a vivir para Dios, sino que nos irán preparando para adquirir la misma naturaleza perfecta de Dios, al ser como Cristo. Estas promesas nos ayudarán alejarnos del pecado que hay en el mundo y con ello acercarnos a esa nueva semejanza divina (v. 4).

 

En estos cuatro primeros versículos Pedro nos recuerda grandes beneficios que vienen con la fe, aunque no los únicos. No en vano el Apóstol la llama PRECIOSA a la fe. Vivamos agradecidos con Dios por todo lo que nos brinda por medio de la fe en Cristo haciendo uso de estos beneficios para vivir cumpliendo Su voluntad, pues para estos se nos han otorgado estas herramientas y promesas.

 

«Gracias Señor por todos los beneficios que vienen con nuestra Fe»

 

Romanos 5:1-2

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.”

Tiene que morir

Juan 12.24 Anexo

Juan 12:23-26

“Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.”

 

Jesucristo nos dice que la única manera de que una persona lleve fruto sería muriendo a todo lo que tiene en su vida para seguirlo (Jn 12:24-26), y aunque las palabras figurativas utilizadas por el maestro parecerían drásticas, la verdad es que no lo son, son necesarias para una vida de frutos eternos.

 

La semilla tiene que ser enterrada, y luego que ha sido puesto bajo tierra comienza su transformación de germinación, lo que la lleva de un grano seco y sin vida a una nueva planta lista para crecer, y en un futuro espigar. Por otro lado, nos dice que, si no aborrecemos la vida que tenemos ahora, lo que tanto apreciamos, se perderá tarde o temprano.

 

Dwight Moody fue un evangelista que predicó durante los últimos 25 años del siglo XIX. Su vida y ministerio fueron de gran impacto en ese siglo, y lo siguen siendo hasta ahora. Pero todo esto no se hubiera logrado si él no hubiera decidido dejar su carrera de negocios y se dedicara a servir a Dios.

 

«Poco después que Moody dejó el comercio para dedicarse del todo a la obra evangélica, escribió a su madre como sigue: “Desde hace ocho meses he ido todas las noches a una reunión de oración, menos en dos ocasiones… El Señor está bendiciendo mis esfuerzos y creo que tú me darías tu bendición de madre también… La semana pasada estuve en una convención de escuelas dominicales. Tengo que volver esta semana y la que viene. Siempre tengo auditorios numerosos. La semana pasada la iglesia estaba llena y había gente en la vereda, así que tuvieron que habilitar otra iglesia y prediqué en los dos lugares. El Señor me bendijo mucho. ¡Oh, mamá, si tú pudieras verme, nunca sentirías que hubiera dejado los negocios…!”.» (Moody, Dwight. Doscientas anécdotas e ilustraciones)

 

Talvez usted no sea llamado a dejar su carrera, trabajo o lo que está haciendo en su vida para llegar a ser un pastor o misionero, pero eso no quiere decir que no debe estar dispuesto hacerlo si Dios lo requiere.

Juan 12.24 Color

El estar dispuestos a renunciar a lo que somos o poseemos si es de alguna manera morir, y este proceso de muerte puede traer consigo dolor y pérdida. La renuncia a esta vida es necesaria porque a lo que nos atamos no es lo mejor y algún día lo perderemos de todas maneras.

 

Lo beneficioso de la renuncia es que nos ayuda a seguir creciendo espiritualmente, nos ayudará a llevar más fruto, y eso permitirá que Dios sea glorificado. Lo que hace especial de esta renuncia o muerte es que con este paso nos asemeja más a Cristo y nos acerca a una relación más profunda con Dios, permitiéndonos caminar bajo Sus bendiciones.

 

«Padre, prefiero morir a lo que tengo y soy, a que aferrarme a lo que me aparta de Ti y de Tu voluntad»

 

Lucas 14:33

“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”

En la perseverancia hay fruto

Lucas 8.15 Anexo

Lucas 8:11-15

“Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.”

 

La del ‘Sembrador’ es una de las parábolas más conocidas, la misma que se encuentra en los tres evangelios sinópticos (Mt 13.1-9, 18-23; Mr 4.1-20; Lc 8:4-15). La similitud de ellas es completa, pero en el pasaje de Lucas, el Autor Divino inspiró al historiador a utilizar una palabra que no se encuentra en los otros dos pasajes paralelos, la palabra jupomone” (ὑπομονή, G5281).

 

“Jupomone” es traducido como “perseverancia” (Lc 8:15). A diferencia de los pasajes de Mateo y Marcos, en donde se habla que la persona que escucha con agrado el evangelio y da frutos, en el pasaje de Lucas se habla de la constancia de dar frutos, mientras que en los otros dos, se habla de la cantidad de fruto: “dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno” (Mr 4:20). Los pasajes se complementan en ambos sentidos. Los frutos están presentes, lo que difiere es la regularidad y la cantidad.

 

La palabra “jupomone” también es traducida al español con las palabras CONSTANCIA, PACIENCIA y SUFRIR. Aparentemente distintas, pero relacionadas también.

 

Un creyente no siempre lleva fruto constante. Las pruebas, los pecados, la falta de crecimiento, la falta de compromiso, entre otras razones, pueden afectar la frecuencia con la que seguimos, obedecemos y servimos al Señor, y por lo tanto los frutos que se generan.

 

Las tres palabras que también se usan en la Biblia en español se relacionan también con servir, seguir y obedecer. La Biblia nos dice que la PACIENCIA ayudó a la Iglesia de Éfeso y Tiatira a enfrentar las dificultades y seguir sirviendo, por lo que el Señor lo resaltó (Ap 2:2, 3 y 19). El SUFRIMIENTO que experimentamos en las pruebas nos capacita para ayudar a otros cuando ellos se encuentren atribulados (2 Co 1:6). Y es la CONSTANCIA la que nos ayuda a seguir con paciencia, mientras esperanzados anhelamos la venida de Jesucristo, lo que nos permite seguir sirviendo y llevando fruto (1 Ts 1:3).

Lucas 8.15 Color

Dios quiere que llevemos fruto, pero perseverantemente; o sea, constantemente, haciendo uso de la paciencia aún a pesar de los sufrimientos.

 

Es interesante que aquellos que no llevaron frutos en la parábola fueron afectados por la falta de constancia, por los problemas y por los pecados, pero sobre todo por la falta de fe y un corazón dispuesto a dejar que la semilla del evangelio germine en sus corazones. Si esa semilla ya germinó en su corazón, entonces llevemos fruto, que sea abundante y constante.

 

«Padre, ayúdame a llevar constante fruto que glorifique Tu Santo Nombre»

 

Juan 15:8

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”

Si no está en la Biblia, deséchelo

1 Tesalonicenses 5.21 Anexo

Lucas 8:1-3

“Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.”

 

Mientras leía este pasaje en el libro de Lucas (Lc 8:1-3), vino a mi mente la torcida historia y las múltiples falsas acusaciones que se realizaron años atrás cuando salió al público el libro “El Código Da Vinci”, escrito por Dan Brown en el 2003. El relato ficticio y destructivo que trajo gran controversia en contra de la vida del Señor Jesús y María Magdalena, que ni si quieran son dignos de ser mencionados nuevamente, llegaron a convencer a miles de personas que lo que se sabía hasta entonces del Señor y de M. Magdalena había sido falso, y que este libro traía “luz” a ciertas verdades ocultas.

 

Pero el problema no solamente se dio en quienes no disponían de una Biblia para compararlo y ver si estos relatos eran ciertos, sino que inclusive trajo una tela de gran duda en el mismo círculo cristiano en cuanto a la verdad de la vida de María Magdalena y su relación con el Señor Jesucristo.

 

Para muchos, María Magdalena es la mujer que fue encontrada en adulterio, y a la cual el Señor Jesucristo le perdona y evita que sea apedreada por una multitud (Jn 8:1-11), pero la Biblia nos enseña claramente en el pasaje de Lucas, que María Magdalena fue una mujer que había sido poseída por siete demonios, y la cual fue liberada de esa posesión por el Señor Jesucristo (Lc 8:2). ¡Gran diferencia!

1 Tesalonicenses 5.21 Color

¿Cuando usted escucha alguna falsa información de Dios o de la Biblia, qué es lo que hace? Sabe que muchos hemos aceptado por años ciertas enseñanzas que, sin ser ciertas, siguen marcando nuestra vida y que han creado un dogma falso de teología. Frases como: «Dios dice: ayúdate que te ayudaré» o «Dios es bueno y no va a condenar a nadie», entre otras más, son falsos dogmas que las personas han aceptado, y que, convencidos, se aferran a ellos. ¿Dónde está eso en la Biblia?

 

Otras enseñanzas como el «evolucionismo», «todas las religiones llevan a Dios», o «La Biblia tiene errores» son tan firmes en muchas personas que las están apartando de la verdad de Dios y de lo que Él ha registrado en Su Palabra.

 

Como creyentes tenemos la responsabilidad de conocer para defender nuestra fe de lo que la gente dice en cuanto a Dios y la Biblia. La Biblia nos exhorta a CONOCER TODA la Palabra de Dios, pues ha sido inspirada por Él para instruirnos (2 Ti 3:16); Nos anima a ESTAR siempre PREPARADOS para presentar defensa sobre lo que creemos (1 P 3:15); Nos recuerda que DEBEMOS aprender a COMPROBAR si lo que escuchamos es lo que la Biblia realmente dice en Ella (Hch 17:10, 11); y que CONTENDAMOS ardientemente, si es necesario, contra la falsa enseñanza que sigue apartando al mundo de Dios, y que además confunden a algunos creyentes por su falta de conocimiento, dejándose convencer de fábulas maliciosas (Jud 1:3-23). ¿Qué tan bien sabe usted sobre la verdad de Dios y de Su Palabra?

 

«Dios, ayúdame a conocer la sola verdad que está en Tu Palabra eterna»

 

1 Tesalonicenses 5:21

“Examinadlo todo; retened lo bueno.”