En el museo | VIDA CRISTIANA

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En el museo.

 

Efesios 5:15-17

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”

Si alguna vez ha visitado un lugar histórico o un museo, sabe que hay ciertas condiciones que debe considerar antes de ingresar. Muchos de estos lugares tienen restricciones o normas que deben ser seguidas con cuidado. En varios de estos lugares existen puestos de ingresos con personas específicamente ubicados en la entrada que le dan instrucciones útiles para conducirse apropiadamente dentro de ese lugar.

Muchas veces estos lugares que visitamos tienen personas que están vigilando a lo largo de nuestro recorrido para evitar que las personas, a pesar de haber recibido las instrucciones, llegan a hacer lo que les pidieron que no lo hagan. Hay tanto cuidado que intimidan con las seguridades, pero todo lo hacen para preservar lo que se expone. Todos pueden contemplar lo que se encuentra en estos lugares, pero para cuidarlos todos debemos seguir las reglas. Hay que mirar bien «cómo andamos«.

Al entrar en un nuevo año siempre debemos iniciar siguiendo las instrucciones que Dios nos pone a través de Su Palabra. Estas guías nos ayudarán a cuidar de nuestras vidas durante el año entero. Seremos sabios si ponemos atención a Sus eternas instrucciones que cuidan de nosotros. No están puestas para limitarnos, sino para protegernos. A lo largo del año tal vez recibamos «algún recordatorio» de lo que debemos hacer y de lo que debemos evitar, al igual que los guardias de los lugares históricos, esos recordatorios del Señor son para preservar nuestro caminar y lo que está en frente nuestro.

El tiempo también es importante considerar. En varios lugares existen ciertas limitaciones de tiempo de visita. Los horarios y el tiempo de visita por persona son regulados para favorecer el apropiado funcionamiento. Nosotros también tenemos solamente 365 días en un año, 8.760 horas, y 525.600 minutos, usémoslos sabiamente para no desperdiciarlos y cumplir con el Plan de Dios.

Pero, sobre todo, entendamos muy bien las instrucciones de Dios y el plan que Él ha establecido para nuestra vida y así aprovechar del nuevo año presente y cumplir con «nuestro recorrido» en el «tiempo debido» aprovechando toda oportunidad y con un mínimo de errores o correcciones.

Dios tiene un plan perfecto para cada uno, este plan tiene tiempos para hacerlos, y si no lo cumplimos terminaríamos el año como si hubiéramos ido al museo y al salir de él darnos cuenta que no lo visitamos todo o que por tiempo mal usado tuvimos que recorrer ciertas áreas ligeramente. Eso siempre produce frustración, pues que esto no sea así en nuestra vida.

Miremos, pues, como vamos andar en este nuevo año sabiamente, aprovechando el tiempo y cumpliendo la voluntad de Dios.

 

«Padre, ayúdame a cumplir fielmente Tu plan para mí»

 

Romanos 12:2

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Muchas gracias por ellos | Una mirada a las MISIONES

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Muchas gracias por ellos.

 

Lucas 9:62

“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.”

 

Era la época de navidad en una iglesia del este de los Estados Unidos, sus miembros estaban dispuestos a celebrar de gran manera el nacimiento del Salvador; pero esta iglesia amorosa no quería desaprovechar la oportunidad para ser de bendición a una familia de misioneros que se encontraban en una nación de acceso restringido y que no tenían recursos para celebrar la navidad con sus hijas.

La iglesia había decidido reunir una gran cantidad de ropa para todos los integrantes de la familia, pero sobre todo unos juguetes para las hijas de esta preciosa pareja misionera. Antes de enviar la encomienda oraron para que Dios permita llegar el encargo lo más pronto posible, puesto que la fecha se aproximaba y las complicaciones de envío podían retardar la entrega en esta compleja época del año. Dios milagrosamente obró para que el envío sea por un costo sumamente inferior al normalmente pagado por un pequeño contenedor, sin olvidar que la entrega se hizo en menos de tres días en el país de residencia de los misioneros, en un continente distante.

Nadie podía imaginarse cuan significativo llegaría a ser este hermoso gesto de los hermanos, y cuan grandiosa sería la bendición para esta fiel familia que había dejado todo por servir a Dios en un lugar donde celebrar navidad era complicado por varias razones.

Para muchos misioneros y siervos del Señor, el poder celebrar navidad de una manera acostumbrada es algo que talvez ya no lo podrán hacer como antes; ya sea por complicaciones culturales, religiosas, económicas, o de separación con sus seres queridos. Estos dignos héroes de la fe pagan un costo muy alto por poder cumplir con el llamado de Dios para llevar las buenas nuevas a lugares tan distantes y complicados.

Pablo, hablando del costo de seguir a Dios nos dice que “olvidando ciertamente lo que queda atrás” sigue adelante (Filipenses 3:13). En muchos casos los misioneros tienen que dejar atrás a sus familiares y amigos, sus posesiones, y vivir vidas limitadas en muchos sentidos para poder cumplir con el plan de Dios. Y no es que literalmente llegan a olvidar lo que queda atrás, sino que no permiten que ello les sea un obstáculo para servir a Dios.

Para estos misioneros que recibieron los regalos de la iglesia de Estados Unidos tuvieron una experiencia que difícilmente será olvidada.

Debemos dar gracias al Señor que todavía hay personas que dejando lo que queda atrás, sirven fielmente para poder llevar el mensaje, que curiosamente hace referencia también a la navidad. Jesucristo nació para traer salvación al hombre, y es increíble ver que personas no podrán celebrar fácilmente aquello que ellos proclaman con pasión, puesto no les es permitido o no tiene con quién ni cómo.

 

«Señor, gracias te damos por aquellos que dejando todo atrás te sirven apasionadamente llevando el mensaje de salvación a pesar del alto costo»

 

Hebreos 11:36-38

“Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno…”

Sabiamente limitados | Un rayo de SABIDURÍA

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Sabiamente limitados.

 

Salmos 90:12

“Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.”

 

Para aprender a sumar y restar, para aprender a contar los números, para poder hacer cálculo matemático, para aprender estadística, y para el conocimiento de cualquier ciencia exacta estamos limitados de conocimiento y necesitamos aprender. El hombre no nace sabiendo, requiere aprendizaje para su conocimiento.

No todos los centros educativos tienen el mismo nivel de enseñanza, y lamentablemente la posibilidad de que todos puedan adquirir esa enseñanza está limitada por el nivel económico del individuo y la ubicación geográfica donde se encuentran las mejores escuelas. Siempre estaremos limitados ante las circunstancias para poder adquirir un determinado grado de conocimiento. Pero también estamos limitados por la capacidad mental de la persona, ya que pocos tienen un coeficiente mental sumamente elevado para mayor aprendizaje.

En cuanto a la sabiduría estaremos siempre limitados. Como seres humanos estamos limitados ante la existencia de muchas ciencias, y el conocimiento de todas ellas tampoco nos darán la capacidad de razonar sabiamente. Hay muchos científicos que dudan o niegan la existencia de Dios, y este hecho los hace necios (Romanos 1:20-22). Hay mucha gente que puede conocer mucha ciencia, pero llega a desconocer los valores morales y principios santos del comportamiento humano, lo que los ubica en un grado inferior de santidad que los lleva a la vergüenza (Romanos 1:24-28).

Unos podemos creer que sabemos todo y no sabemos nada, otros no vemos la necesidad de aprender sabiduría y nos quedamos limitados; a estos la Biblia nos llama o necios o simples respectivamente. En fin, siempre estaremos limitados.

Moisés era un hombre de más de 100 años cuando escribió este salmo, y mientras caminaba por el desierto junto al pueblo de Israel tuvo que detenerse a analizar la necesidad que tiene el hombre de sabiduría. Todos estamos limitados ante el más grande conocimiento y solamente lo podemos obtener del Único capaz de enseñarnos: Dios.

En el inicio de un nuevo año, no hay nada más valioso que el hombre puede tener que comenzar a “contar” los días para aprender de ellos. Cada día nos puede dar una nueva enseñanza, cada día es una nueva oportunidad para aprender y crecer, cada día puede ayudarnos a acumular más sabiduría. Un año nos brinda 365 oportunidades para crecer más y más en este valioso bien inmaterial.

Moisés, expone en este corto versículo una oración digna de ser apropiada, le pide a Dios a que le ayude a aprender de cada día, para que ese conocimiento se vaya acumulando diariamente y así crecer en sabiduría. Esta sencilla, pero humilde oración, nacida de un corazón dependiente de Dios, nos enseña lo limitados que somos y lo necesitados que estamos para aprender de Dios. ¿Y usted, ya está “contando” los días junto a Dios?

 

«Señor, enséñame cada día a través de Tu Palabra y a través de las experiencias de la vida»

 

Santiago 1:5

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

El gran mañana sólo con Él | VIDA CRISTIANA

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El gran mañana sólo con Él.

 

Salmos 16:1, 2

Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
Oh alma mía, dijiste a Jehová:
Tú eres mi Señor;
No hay para mí bien fuera de ti.

 

Cada año nuevo llega con nuevos retos, nuevas oportunidades, nuevos inciertos, un nuevo futuro. Siempre tendremos la oportunidad de iniciar otra vez, si es que el año que termina no fue tan bueno como esperábamos. Puede ser que el año fue bueno y lleno de bendiciones y deseamos que continúe igual, o si es posible, mejor. Como sea, el “mañana” que trae el nuevo año, dado al cambio del calendario occidental, nos otorga siempre un nuevo inicio.

Como siempre deseamos lo mejor para nosotros apelamos a muchas costumbres o ritos para conseguir el tan anhelado “gran mañana”, mismo que si es posible conseguirlo, pero tal “gran mañana” solamente se lo encuentra junto a Dios.

David, el gran salmista de Dios, nos trae por medio de su canto un cuadro hermoso de cómo podría ser nuestro nuevo año si estamos junto a Dios.

Protección general de nuestras vidas: Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. […] Porque está a mi diestra, no seré conmovido” (v. 1 y 8). David sabía que no existía mejor lugar donde refugiarse que en la misma presencia del Todopoderoso Protector, es por ello que ahí ponía su confianza.

Bienestar general de nuestras vidas: “No hay para mí bien fuera de ti” (v. 2). Todo bien, todo don perfecto, todo gran regalo, solamente proviene y es dado por Dios. Nada hay que no haya llegado a nuestras vidas, sino es otorgado por nuestro bondadoso Padre Celestial. Sobre todo, una vida buena siempre estará presente ante Su presencia.

Prosperidad general de nuestras vidas: “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; […] Y es hermosa la heredad que me ha tocado” (v. 5 y 6). Dios siempre estará dispuesto a proveer para nuestras necesidades y darnos más allá de lo esperado.

Guía general de nuestras vidas: “Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia” (v. 7). El Señor siempre está dispuesto a guiarnos a tomar las mejores decisiones en nuestras vidas. Su guía siempre será el resultado de Su sabiduría, amor, santidad y soberanía; todo lo que Dios nos muestre será para llevarnos a un mejor futuro, nunca para peor.

Futuro maravilloso de nuestras vidas, terrenal y eterno: “Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre” (v. 9-11). David sabía que toda su vida, presente y eterna depende de Dios. No hay nada que el hombre pueda hacer sin el Señor, especialmente cuando se trata del alma del hombre. Solamente Dios puede bendecir nuestra vida terrenal de grandes cosas, y solamente Dios nos puede otorgar la vida eterna, y ésta última, por medio de la fe en Su Hijo Jesucristo.

En todo sentido hay una “gran mañana” junto a Dios. ¿Está dispuesto a enfrentar este nuevo inicio junto al Señor? Busquémoslo de todo corazón, verá que no hay nada de lo que se pueda lamentar.

 

«Guárdame en éste nuevo inicio Señor, “porque en ti he confiado. No hay para mí bien fuera de ti.”»

Recibiendo lo inesperado | VIDA CRISTIANA

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Recibiendo lo inesperado.

 

2 Samuel 9:1-7

“Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. […] El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. […] Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. […] Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?”

 

Una mañana, mientras iba de viaje a mi trabajo, reflexionaba sobre la misericordia y la bondad, y la importancia de ellas en la vida cristiana. Dialogando con el Señor en oración le pedía que me ayudara a comprender de manera más práctica las diferentes formas en cómo puedo actuar bajo la influencia de estas dos preciosas características.

En ese trayecto del viaje me detuve a comprar una taza de café en un local de comida rápida; mientras estaba en la línea del autoservicio. Cuando llegué a la ventanilla para pagar por mi taza de café, la persona que me atendió me informó que el cliente que estaba adelante había pagado mi orden también de forma generosa. Al darme cuenta, comprendí el mensaje, Dios había utilizado a esa persona para mostrarme de manera práctica el cómo actuar con misericordia, haciendo algo por otra persona que no esperaba recibirlo.

Mefi-boset, hijo de Jonatán, estaba recibiendo una bondad que no se esperaba recibir. Su familia había estado en constante enemistad con David a causa del celo dañino del rey Saúl. Este joven descendiente de Saúl había huido hacia Lodebar después de la toma del poder de David. Todos esperaban que David destruyera a toda la casa de su enemigo para evitar algún conflicto posterior, pero en lugar de ello, y siguiendo un pacto hecho con su gran amigo Jonatán (1 Samuel 20:15-17), decidió extender la misericordia y dar algo inesperado a quién esperaba lo peor.

Dios ha hecho lo mismo con nosotros, mereciendo nosotros la condenación nos otorga perdón y salvación por medio de la fe en Jesús. Dios, en un acto de misericordia envía a su Hijo Jesucristo a morir por el pecado del hombre.

Expresar misericordia es actuar con bondad en favor de alguien y así reflejar el amor de Cristo.

¡Busquemos alguien que no espera nuestra misericordia y demostremos nuestra bondad!

 

«Gracias Señor por tus infinitas misericordias, ayúdanos a ser como Tú»

 

Romanos 5:8

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Tiempo de dejarlo atrás | VIDA CRISTIANA

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Tiempo de dejarlo atrás.

 

Marcos 10:17-22

“Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.  Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él (el joven), afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.” – (Paréntesis añadido)


Había un joven que deseaba llegar al cielo, pero no estaba dispuesto a cambiar su vida. Había logrado un gran futuro económico, estaba viviendo una vida aparentemente buena dentro de la ley, pero sabía que existía algo que no lo había obtenido y que estaba limitando su vida a una no plena. Mirando al Señor le pregunta: “¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Marcos 10:17). Para este joven la vida estaba llena de muchas cosas buenas, pero sabía que le faltaba algo superior, algo que no había logrado aún, la vida eterna.

Jesucristo miró con amor a un joven que se veía interesado en alcanzar lo mejor, pero sabía que en su corazón faltaba algo que lo detenía, al pedirle que venda sus posesiones y lo dé todo lo que había conseguido a los demás y que decida seguirle con todo su ser, fue donde este joven se enfrentó con algo que lo apartaría de la vida eterna y de una vida de obediencia a Cristo.

El mensaje en la Biblia nunca ha cambiado, la salvación o la vida eterna no se obtiene por la obediencia perfecta de la ley, puesto que todos ya somos transgresores de ella, solamente se la obtiene por medio de la fe en Jesús (Gálatas 2:16). Lo que Jesucristo hizo fue revelarle al joven su verdadero corazón, que no era perfecto ante Dios, y por consiguiente no le permitiría seguir a Jesús. En vez de tratar de solucionar el problema el joven se aleja del Señor triste, afligido.

Si usted no está seguro aún de poder llegar al cielo después de su muerte, lo único que tiene y debe hacer es poner su fe en Jesucristo, recíbalo como su Salvador y pida que le cambie su vida. Cristo nos ofrece una vida maravillosa a quienes lo recibimos como Salvador. Para esto debe dejar atrás lo que talvez no quiera y que le está apartando de una eternidad junto a Él, a esto se le llama arrepentimiento. No haga como el joven, volviéndose triste porque no quiso dejar lo que más valoraba y que le impidió obtener lo que buscaba.

Tal vez usted ya es salvo, pero no ha seguido a Cristo como debería ser, ¿qué es aquello que le está impidiendo? ¿Qué es lo que sabe que debe dejar, pero le cuesta hacerlo? ¿Va a seguir su vida triste, viviendo a medias una vida que podría ser plena? Es tiempo de dejarlo todo atrás y seguir al Señor.

 

«Señor, Tú eres digno para dejarlo todo atrás y seguirte»

 

Lucas 14:33

“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”

Sigamos creciendo | Un rayo de SABIDURÍA

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Sigamos creciendo.

 

Lucas 2:39, 40, 51 y 52

“Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. […] Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.

 

La humanidad de Jesucristo es sorprendente, aunque era el mismo Eterno Dios creador de todo lo que estaba a Su alrededor, era un Hombre, que desde su niñez mostraba características dignas de ser imitadas. Como Dios, Jesucristo sabía todo, pero como Hombre, estaba limitado de conocimiento y requería crecer intelectualmente. De la misma manera como iba creciendo físicamente y en forma normal, como todo niño y adolecente, Jesucristo iba adquiriendo conocimiento, que debía ser utilizado sabiamente.

«¿Qué se quiere decir por sabiduría? Es claro que incluye conocimiento. Pero sobrepasa por mucho el simple conocimiento. Comprende la capacidad y el deseo de usar este conocimiento con el mejor provecho o ventaja. El hombre que es verdaderamente sabio procura las metas más elevadas y usa los medios más efectivos para lograrlas»William Hendriksen.

Juan el Bautista, el primo del Señor Jesucristo, también fue un niño que crecía “y se fortalecía en espíritu” (Lucas 1:80). Dando a entender que el conocimiento no se daba únicamente en el aprendizaje secular, sino espiritual.

Cuando Jesucristo visitó el Templo de Jerusalén a los doce años, sus padres lo hallaron sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas” (Lucas 2:46, 47). Era evidente que este adolecente Salvador había ya aprendido mucho de la Palabra de Dios, pero tenía interés por conocer más. Digno ejemplo de ser tomado por nosotros.

El conocimiento de la ciencia y de lo intelectual no necesariamente son contrarias a lo espiritual. La Biblia misma nos dice que debemos “examinadlo todo; retened lo bueno” porque es necesario siempre estar “preparados para presentar defensa” de nuestra fe (1 Tesalonicenses 5:21; 1 Pedro 3:15). Siempre será beneficioso aprender y conocer de todo ciencia y conocimiento para poder de esta manera dialogar con propiedad sobre las verdades de la Biblia y compararlas con el vasto conocimiento del mundo secular. Solamente debemos tener cuidado de abstenernos “de toda especie de mal”, ya que no todo conocimiento del hombre será edificante (1 Tesalonicenses 5:22).

Conocí de una persona adulta que ingresó a un instituto bíblico siendo iletrada, pero mientras asistía a clases bíblicas con la ayuda de alguien quien le asistía con las anotaciones de clases y a estudiar para los exámenes, esta persona asistía también a una escuela para adultos para aprender a leer y escribir. Al finalizar su educación en el instituto esa persona ya sabía leer y escribir por sí misma.

Todos podemos seguir aprendiendo y conociendo más, tanto en conocimiento intelectual como bíblico, eso nos ayudará siempre a seguir creciendo en sabiduría.

 

«Gracias Señor por la capacidad que nos has dado para aprender, ayúdanos a crecer más en todo lo que puede edificar nuestra sabiduría»

 

Job 28:18

“… La sabiduría es mejor que las piedras preciosas.”

¿Habrá lugar? | VIDA CRISTIANA

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¿Habrá lugar?

 

Lucas 2:4-7

“Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”

 

Llegaba el momento de recibir al bebé, pero no había lugar para los padres, quienes habían viajado para ser empadronados en Belén. A causa de ese acontecimiento que produjo una gran movilización de las personas, se requería de lugares para hospedarse. Estaban tan ocupados que nadie pudo darles cabida a los padres viajeros. Jesucristo tuvo que nacer fuera del mesón “porque no había lugar para ellos”.

En la actualidad muchas personas se encuentran tan ocupadas con sus vidas que no tienen lugar para nadie. La Navidad se ha transformado en una actividad comercial que produce grandes ganancias a los comerciantes y que conduce a las personas a enfocar sus mentes en los regalos que deben adquirir para dar a sus seres queridos. Los niños viven imaginándose en lo que sus padres les darán de regalos. Lo que vemos en la televisión se relaciona con comerciales y lo que se puede adquirir con aparentes buenas promociones dando énfasis a un ser que no existe y no lo que realmente es importante.

Cuando nos reunimos, muchos nos hemos olvidado que la reunión de Noche Buena o la mañana de la misma de Navidad tiene un significado que va más allá que una comida o regalos. Todos le hemos dado espacio a todo menos a Jesús.

Más allá, las personas ya no tienen tiempo para Dios. Todos han ocupado sus vidas en su trabajo, sus diversiones, sus amigos, sus hobbies, etc. Pocos son los que asisten a una iglesia, un pequeño grupo de personas leen la Biblia, y casi nadie quiere hablar de Jesús con sus amigos para no ser rechazados. Ya no tenemos lugar para Jesús en nuestras vidas. Y en su vida, ¿Si hay lugar para el Señor?

Hagamos de esta Navidad una que realmente traiga gloria a Dios:

– Demos lugar a Jesús en nuestras vidas, permitamos que Él sea nuestro epicentro de todo para que muchos más puedan disfrutar de la presencia de Jesús en sus vidas.

– Quiere dar un gran regalo, hable a los suyos de Jesús.

– Desea pasar una Navidad especial, puede regalar presentes y tener una gran cena, pero recuerde a los suyos que la celebración gira en torno al nacimiento de nuestro Salvador.

– Quiere tener una Navidad diferente, démosle lugar a Jesús en nuestra reunión y demos gracias a Quien, siendo Dios se hizo Hombre para redimir al hombre. De un tiempo a la lectura de un pasaje sobre el nacimiento de Jesús, oren juntos y den gracias al Señor.

– Entreguen sus vidas a Dios como regalo de un compromiso serio al Único que debe ser el centro de la Navidad y de nuestras vidas.

 

«Jesucristo, Tú eres el Único digno de tener primer lugar en mi vida»

 

Lucas 1:46, 47 y 49

“… Engrandece mi alma al Señor;
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre.”