Insensatez y maldad de los hombres – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XVIII)

Salmos 53.1 Anexo

Salmos 53:1-4

“Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan?”

Un día me encontraba en un diálogo con una persona que expresaba abiertamente que no existía Dios, “pues la maldad que se ve alrededor manifiesta la existencia de un caos y que no existe un Ser supremo que controle u obre en favor de la justicia, lo moral, lo bueno” – decía él. Por más que le mostraba pasajes de la Biblia no quería aceptar la existencia de Dios ni el origen y la causa del mal. La Biblia llama a esa persona: “NECIO”.

Necia es una persona insensata, perversa, ruin y villana que rechaza la verdad y se llena de razones vanas para pensar, creer y vivir de acuerdo con lo que su pensamiento expresa. Es alguien que dice “en su corazón: No hay Dios” (v. 1). Justifica todo lo que piensa o hace en cuanto a su concepto de la existencia de Dios y en base a lo que su perverso corazón lo impulsa (Pr 23:7a; Jer 17:9). Esto lo aleja de Dios porque no lo busca, y vive una vida corrompida y “abominable” (v. 1-3).

Los Salmos 14 y 53 son casi idénticos, pero con una gran diferencia. El Salmo 14 utiliza 4 veces la palabra “Jehová” (Sal 14:2, 4, 6 y 7) y 3 veces la palabra “Dios” (Sal 14:1, 2 y 5), mientras que el Salmo 53 usa solamente la palabra “Dios” en las 7 veces que es nombrado.

La palabra “Jehová” viene del hebreo “YHWH” (יְהוָה, H3068), y es utilizada para hacer referencia al Dios del Pacto con Abraham; ese fue el nombre que le dio a Moisés para identificarse como el Dios Auto-existente (“Yo Soy El Que Soy”Éx 3:14, 15); es un término de relación con su pueblo. Mientras tanto, la palabra “Dios”, usada en ambos pasajes, viene del hebreo “Elohím” (אֱלֹהִים H430), y es usada a lo largo del primer capítulo de la Biblia para referirse al Dios Creador (Gn 1). Esta diferencia es significativa, pues el Salmo 14 puede ser considerado un llamado de atención a Su pueblo, mientras que el Salmo 53 un juicio ante un ateo, como a una persona no salva también.

Dios, como Elohím, es Dios de todos los seres humanos, a quienes creó. Dios, como Yaweh o Jehová, es el Dios con una relación personal con un individuo, quien lo ha reconocido además como Elohím (Gn 4:25, 26).

Salmos 53.1 Color

Es triste ver que, tanto el ateo y el no creyente (Sal 53), como el creyente (Sal 14), según ambos pasajes, actúan como necios cuando sus vidas están conducidas por su perverso corazón. Ambos no hacen el bien (v. 1), no buscan a Dios (v. 2), se apartan desviándose tras el mal (v. 3), hacen maldad contra su prójimo y no lo invocan (v. 4). A diferencia del creyente, quién temblará ante Dios por hacer mal al justo y actuado mal en contra del necesitado (Sal 14:5,6), el no creyente temblará ante el juicio por haber pecado contra el pueblo de Dios (v. 5). Dios un día vendrá a dar paga al necio de acuerdo a su camino y restaurar a los suyos (v. 6).

¿Dónde se encuentra hoy su corazón? ¿Vive pecando como si Dios no existiera en su vida? Es el momento de parar, arrepentirse, pedir perdón a Dios, y dejar esa vida de necedad… antes que sea tarde.

«Señor, ayúdame a ver si hay necedad en mi corazón»

Jeremías 17:9

“Engañoso es el corazón… y perverso…”

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XVII)

Salmos 51.1 Anexo

Salmos 51:1-10

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.”

A nadie le gusta que le muestren su pecado, y menos saber cuan grave es ante los ojos de Dios. David había cometido adulterio, violación, intento de engaño, y homicidio (2 S 11); lo que había hecho era “desagradable ante los ojos de Jehová” (2 S 11:27); Natán lo confronta de su mal (2 S 12:1-13), por lo que humillado busca a Dios. El Salmo 51 es un canto en el que ruega perdón mostrando total arrepentimiento.

David inicia el canto pidiendo “piedad” (v. 1). La palabra hebrea janan” (חָנַן, H2603), que es traducida como “piedad”, sugiere la idea de un favor otorgado de manera inmerecida, y muchas veces inesperada.

La primera vez que esta palabra hebrea aparece en la Biblia es usada para manifestar el favor “dado” por Dios a Jacob, cuando presenta sus hijos a Esaú (Gn 33:5); y también es usada cuando el mismo Jacob le explica que todo lo que Esaú veía ante sus ojos era una “merced” de Dios, hablando de los animales que había adquirido (Gn 33:11). Jacob había engañado a su hermano y a su padre para obtener la bendición de la primogenitura (Gn 25:27-34; 27:1-33), había tenido hijos fuera de matrimonio con las siervas de Lea y Raquel (Gn 29:31 – 30:24), y también había hecho tretas a Labán para hacerse de ganado (Gn 30:25-43); por eso sabía muy bien que lo que Dios le había permitido tener era un acto piadoso, misericordioso de parte del Señor en favor de él.

David apela a esa misma “piedad”. El perdón de Dios es un acto inmerecido en favor del hombre. David suplica a Dios “conforme a (SU) misericordia”, conforme a Su carácter. La palabra jesed” (חֶסֶד, H2617) o “misericordia” es usada para referirse a la bondad constante y fiel de Dios. Parafraseando esta oración David diría: «De una manera inmerecida solicito tu favor Dios, de acuerdo con tu amor constante y fiel, para que me perdones y no obres tal cual mi pecado merece».

David continúa el salmo solicitando que lo limpie del mal (v. 2), reconoce su pecado y cómo este va en contra de la santidad y justicia de Dios (v. 3, 4), acepta su condición de pecador (v. 5), agradece que el Señor le haya confrontado de su mal (v. 6), y pide que lo restaure espiritualmente (v. 7-12).

Salmos 51.1 Color

Hermoso salmo que bien puede ser usado como oración a Dios para que nos perdone por nuestra maldad, ¿no lo cree así?

No importa cuan grave sea nuestro pecado, la misericordia de Dios siempre obrará en favor nuestro para perdonarnos (1 Jn 1:9). Acérquese con confianza a buscar el perdón por medio de la obra redentora de Jesús (Hch 2:38; 10:43).

«Misericordioso Dios, muchísimas gracias por Tu piedad, bondad y fidelidad; es por ellas que Tú obras a nuestro favor ante nuestra horrenda pecaminosidad brindándonos Tu perdón»

Isaías 1:18

“Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”

Con “certificación” de Dios

1 Tesalonicenses 2.4 Anexo

1 Tesalonicenses 2:3-8

“Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.”

 

Cada vez se hace más frecuente escuchar la necesidad de la validez o la certificación que ciertas organizaciones o entidades de control otorgan a las personas, los productos, y las empresas. Esta certificación brinda respaldo a quien ha cumplido con los requisitos, y el propósito del control y la validación es dar confianza al consumidor.

 

También existe a la venta productos con garantía de fábrica que certifica que el producto cubre especificaciones de calidad del productor, y bajo esas condiciones garantizan su normal funcionamiento durante un determinado período de tiempo, en el cuál, si el producto presenta algún desperfecto, puede ser presentado para su reparación o reposición.

 

Cuando se trata de certificar o aprobar a una persona para que represente al Señor en Su obra, es Dios mismo quién otorga tal certificado (v. 4).

 

Dios conoce el corazón de la persona a quien Él mismo ha llamado para servirle (1 S 16:7; Jer 17:10), lo considera fiel y digno de confianza (1 Ti 1:12), lo prepara en su carácter y lo capacita con dones para que cumpla debidamente el llamado. Es Dios quien aprueba y llama, y la Iglesia solo cumple con reconocer la aprobación ya dada por Dios (Hch 13:1-3).

 

La aprobación viene con autoridad impartida por Dios para ser el heraldo del mensaje, el líder del pueblo, y el administrador de los bienes otorgados a la iglesia. Por tanto, los miembros de la iglesia deben aceptar con agrado su liderazgo, someterse ante tal autoridad, y escuchar atentamente el mensaje que es dado por Dios y presentado por medio de Su fiel emisario. Esta aprobación le otorga derechos y obligaciones al aprobado.

 

Pablo nos dice que debía continuar la predicación aún en contra de la oposición (v. 2); el mensaje dado es puro en sí mismo, por lo tanto, debe ser entregado tal cual es entregado por Dios (v. 3). El trabajo del ministerio no debe ser hecho para agradar al hombre, sino a Dios, quien lo llamó (v. 4). El mensaje debe ser dado para edificación del pueblo, y no para buscar beneficio del mensajero (v. 5). El mensajero no debe buscar su propia gloria (v. 6), sino la de Dios (1 P 4:11). La persona llamada debe ser tierno al servir (v. 7, 8), y no autoritativo o prepotente (1 P 5:2). El ministro llamado debe ser ejemplo de trabajo y no vagancia (v. 9), y de buen comportamiento entre los demás creyentes (v. 10), para que ese mismo testimonio sea su respaldo cuando tenga que exhortar y confrontar el pecado de la grey (v. 11, 12; 1 Ti 4:12).

1 Tesalonicenses 2.4 Color

Sea un pastor o misionero, su aprobación ha sido dada por Dios, por eso debemos reconocer tal llamado y tenerlos en mucha estima (1 Ts 5:12, 13), honrándolos como tales. Esta misma aprobación demanda del siervo su responsabilidad de presentarse ante Quien lo llamó aprobado, velando constantemente para seguir fiel a su llamamiento y a la “certificación” hacia él otorgada (2 Ti 2:15).

 

«Gracias Señor por aquellas personas a quienes Tú has llamado y aprobado para el ministerio. Gracias por los pastores y misioneros que te sirven fielmente en Tu obra. Ayuda a cada siervo Tuyo a cumplir fielmente la obra; y ayuda a Tu Iglesia a reconocer la aprobación a ellos otorgada para que honremos su autoridad y cuidemos de ellos como debemos hacerlo»

 

2 Timoteo 2:15

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse…

Dios juzgará al mundo – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XVI)

Salmos 50.23 Anexo

Salmos 50:1-7, 22-23

“El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido. Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Selah Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo… Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre. El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.”

¿Con qué frecuencia ordena o arregla usted su cuarto? Una de las tareas más comunes del hombre es tener limpio y ordenado el cuarto; y aunque se espera que todos lo hagamos, no todos lo hacemos regularmente, y a veces es algo que no valoramos. Desafortunadamente el desorden es una regla común en la vida de muchos.

De la misma manera es nuestra vida espiritual. ¿Con que frecuencia limpiamos nuestra vida de la basura espiritual que nos contamina? y ¿con qué regularidad leemos la Biblia, oramos, obedecemos y servimos a Dios? Aunque todos sabemos que deberíamos hacerlo diariamente, no lo cumplimos; es así como tratamos a nuestro “cuarto espiritual”, no todos tendemos la cama, barremos el cuarto y sacamos la basura; muchas veces nos acostamos sobre el desarreglo y nos volvemos a dormir, dejando todo para algún “mañana” que nadie sabe cuándo llegará.

El Salmo 50 es un llamado de atención de parte de Dios a los Suyos a “[ordenar] su camino” (v. 23). La palabra hebrea “shîm” (שִׁים, H7760), de la cual se traduce “ordenare”, significa poner o ubicar alguna persona o cosa en un lugar específico o en su lugar. Dios mira cada una de nuestras vidas y conoce nuestro caminar, nuestro corazón, y nuestra sinceridad en nuestra adoración hacia Él; y quiere que cada uno de nosotros ordenemos diariamente nuestra vida.

Dios, desde Su trono santo y perfecto gobierna y ve nuestra vida (v. 1, 2). Él llama a los cielos y a la tierra como testigos de Su juicio en contra del mal proceder de Su pueblo (v. 3-7). El Señor ve nuestros vanos “sacrificios” diarios (v. 8, 9), y nos recuerda que esos sacrificios no son tanto para beneficio de Él, pues de Él es todo lo que existe (v. 10, 11), no requiere de nuestros sacrificios vacíos (v. 12, 13), si no de nuestra sincera adoración (v. 14, 15). La palabra “alabanza” (v. 15, 23) viene del hebreo “toda” (תּוֹדָה, H8426) que significa sacrificio u ofrenda de agradecimiento. Nuestro Señor quiere que vivamos diariamente agradecidos, y que nuestra vida sea un sacrificio de agradecimiento a Él, mientras cumplimos nuestro compromiso de vivir para el “Altísimo” (v. 15).

Salmos 50.23 Color

Además, el Señor nos recuerda que no debemos tomar Su Palabra en vano, ni menos vivir en rebelión en contra de Su voluntad (v. 16, 17). Nos exhorta a alejarnos de aquellos que hacen lo malo y dejar de pecar contra nuestro prójimo (v. 18-20). En Su infinito amor, Dios nos reprende de nuestro mal proceder, y nos recuerda que todo este tiempo ha mirado nuestra vida con paciencia (v. 21). Nos llama al arrepentimiento, y a vivir en agradecimiento, ordenando nuestro caminar con Él (v. 22, 23).

¿Con qué frecuencia ordena su “cuarto espiritual”? Si Dios quisiera entrar en este momento a visitarlo en su morada, ¿cree usted que estaría complacido con lo que ve en el interior? El Señor quiere morar con cada creyente obediente y amante (Jn 14:23). Mantengamos diariamente nuestro aseo espiritual como debemos para que nuestro Buen Dios se deleite compartiendo con nuestra vida.

«Señor, reconozco que mi vida no siempre es la que debe ser ante Ti, te pido perdón, y ayúdame a tenerla digna, solo para Ti»

Salmos 50:14 (PDT)

“Así que haz una ofrenda de agradecimiento a Dios y cumple lo que le has prometido.”

Dios, el Rey de toda la tierra – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XV)

Salmos 47.6, 7 Anexo

Salmos 47:1-7

“Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbilo. Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra. El someterá a los pueblos debajo de nosotros, Y a las naciones debajo de nuestros pies. El nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó. Selah Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta. Cantad a Dios, cantad; Cantad a nuestro Rey, cantad; Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.”

El Libro de los Salmos inicialmente fue conocido en el hebreo como el Libro de las Alabanzas; fue a partir de la Septuaginta (La Versión de los LXX) en donde se le dio el título de Salmos, la palabra griega que se utiliza para traducir “zamár” (זָמַר H2167), que significa cantar, alabar, celebrar en canto y música (Jue 5:3; 1 Cr 16:9). La palabra Salmo o Alabanza tiene la idea de tañar, jalar, o rascar cuerdas; por lo que implica que estos cantos de alabanza iban acompañados de instrumentos de cuerdas para ser entonados; pero en el Salmo 150 vemos que también se utilizaban otros instrumentos dentro de la alabanza (Sal 47:5).

Maravillosamente los Salmos son Palabra de Dios inspirados por la Persona del Espíritu Santo (2 Ti 3:16), y como tal, debemos considerar que Dios mismo es el Autor de estos cantos hacia Sí. Partiendo de esta premisa, cada canto de los 150 capítulos está impregnado de la voluntad de Dios para Su propia adoración a través de la alabanza.

Dios ha deseado que le demos alabanza, que es un medio de adoración. Lamentablemente ahora se ha catalogado que una canción lenta en ritmo es una “canción de adoración” y que una melodía rápida es una “alabanza”, cuando esto no existe en el contexto de la Biblia. La adoración es la expresión de amor y honra al Señor, hecha “en espíritu y en verdad” (Jn 4:23); y esta puede ser hecha por medio de la oración, la lectura de la Biblia, la obediencia, la consagración, los sacrificios, etc., y la alabanza con música (1 Cr 6:31, 32).

Dios se goza en la alabanza de Su pueblo, por eso somos llamados en este salmo a “batid las manos” y a aclamar a “Dios con voz de júbilo” (v. 1) por quien es Él, “porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra” (v. 2).

Nuestro canto o alabanza debe ser con “inteligencia” (v. 7), lo que implica que nuestro canto debe ser de una manera didáctica o pedagógica. La palabra maskîl” (מָשְׂכִּיל, H4905) expresa la idea de un salmo didáctico. Nuestros cantos, para que lleguen a ser un medio de adoración, debe llevarnos a reflexionar en Dios, en Su Persona. Muchos de los cantos actuales no tienen un sentido bíblico en su letra, y es ahí donde la adoración ha perdido su propósito, y, por lo tanto, el canto no se convierte en una alabanza a Dios. Así como nuestra oración, nuestro canto debe ser con “entendimiento” (1 Co 14:15).

Salmos 47.6, 7 Color

Podrá haber muchas canciones muy emotivas o con aparente bonita letra, pero no toda letra es correcta para una adoración. Cantemos a Dios, cantemos a “nuestro Rey, … porque Dios es el Rey de toda la tierra” (v. 6, 7), pero cantemos alabanzas a Dios con corazón y entendimiento.

Un día todos los creyentes nos reuniremos ante Su Presencia, y en ese día cantaremos alabanzas a Dios y lo exaltaremos a una sola voz (v. 8-10), ¡Aleluya!

«Dios Altísimo, Soberano Rey, Tú eres digno de nuestra alabanza de mente y corazón»

Jueces 5:3

“Oíd, reyes; escuchad, oh príncipes; Yo cantaré a Jehová, Cantaré salmos a Jehová, el Dios de Israel.”

Salmos 43:4

“Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.”

Dios es nuestro amparo y fortaleza – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIV)

Salmos 46.1 Anexo

Salmos 46:1-11

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego. Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah”

Jerusalén había recibido a Rabsaces, enviado asirio, para escuchar la demanda del rey asirio. Lo que se exigía era la rendición total de la ciudad a más del pago de una cuota de oro y plata (2 R 18:14). Pero la soberbia asiria fue más allá que solo la demanda, ellos menospreciaron a Dios, considerándolo incapaz de proteger a Su pueblo (2 R 18:35).

Ante tal insolencia, Ezequías se presenta indignado ante Dios y clama por la liberación, y el Señor responde por medio de Isaías manifestando que no tienen porqué preocuparse, pues Él mismo los liberaría y no habría razón para temer la amenaza (2 R 19:14-34). El Señor respondería enviando a un ángel y daría muerte a 185.000 soldados asirios en esa misma noche, mientras que el rey asirio moriría después asesinado por mano de sus mismos hijos (2 R 19:35-37). Una oración a Dios es todo lo que el rey Ezequías y el profeta Isaías necesitaron para que el pueblo de Judá sea librado del ejército de Senaquerib (2 Cr 32:20).

Dios es nuestro más seguro lugar de amparo, donde encontraremos fuerza para enfrentar los problemas que se nos presentan, ya que Él es nuestro ayudador (v. 1). Aun, cuando los embates de la vida puedan ser terribles, no demos temer (v. 2, 3). Bajo Su protección es tal la paz, que dentro de “Sus muros” podemos disfrutar el gozo que Su presencia nos brinda (v. 4, 5). Emanuel, Dios “con nosotros”, destruirá a cualquier enemigo que se nos avecine (v. 6, 7). Miremos con fe las obras que en el pasado ha hecho nuestro Dios, y confiemos en que nosotros también daremos testimonio de Sus grandiosas obras en favor nuestro (v. 8, 9). Es tiempo de confiar en Dios, estar tranquilos y no desesperarnos, pues el Señor será exaltado y enaltecido en toda la tierra (v. 10).

Salmos 46.1 Color

Fue el Salmo 46 lo que motivó a Martín Lutero a escribir el gran himno “Castillo fuerte es nuestro Dios” cuando la iglesia protestante, y él mismo, eran perseguidos a causa de su fe en Jesucristo. Este salmo es un canto de confianza de la protección y liberación de Dios en favor de Su pueblo.

Así como el pueblo de Jerusalén pudo estar tranquilo dentro de la ciudad ante el ataque asirio, nuestra vida debe estar tranquila recordando también que “Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob” (v. 11).

«Señor, no existe lugar más seguro que estar bajo Tu protección»

2 Reyes 19:34

“Porque yo [dice Dios] ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo.”

Cántico de las bodas del rey – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XIII)

Salmos 45.6 Anexo

Salmos 45:1-7

“Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad. En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, Y tu diestra te enseñará cosas terribles. Tus saetas agudas, Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey. Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.”

El 29 de julio de 1981 se efectuó la boda entre Carlos de Gales y Diana Spencer. Fue la primera boda real televisada en vivo a todo el mundo por satélite y pudo ser visto en vivo por millones de personas. Recuerdo que con mucho tiempo de anticipación lo anunciaron, y tanto los preparativos de la boda como el mismo evento, fue seguido por muchos.

El Salmos 45 habla de una boda sin comparación, la boda del Rey Eterno y su novia. Para algunos estudiosos, la persona que representa la novia puede ser identificada como la Iglesia, y este salmo sería un cántico de amor dirigida hacia las bodas del Cordero (Ap 19:9, 10); mientras que, para otros, argumentando que la iglesia no es el tema de revelación en el Antiguo Testamento, indican que la referencia señala a Israel y las naciones gentiles que se presentarán ante el Rey en el Milenio (v. 12, 14). Lo bello es ver la relación de Rey con la novia, y cómo se exalta la majestad y poder del Rey en su trono.

El salmista se llena de gran emoción al cantarle al Rey (v. 1), Quien es hermoso en esplendor y lleno de gracia (v. 2). Este canto exalta el poder y la autoridad del rey, pues vendrá a reinar con verdad, humildad y justicia; y dará pago a quienes se rebelaron contra Él (v. 3-5). Este pasaje claramente habla de la deidad de Cristo, quien es Dios eterno, y tanto Él, como su soberanía, son eternos, y su reinado justo (v. 6, 7).

A la novia se le exhorta a dejar atrás cualquier atadura con su vida y a comprometerse totalmente al Rey, Quien ahora es su Señor (v. 10). La novia no es gloriosa en sí por su propia perfección, sino por la perfección y la belleza que le otorga el Rey, ante quien ahora se presenta con vestidos bordados de oro (v. 12-15).

Salmos 45.6 Color

Este hermoso canto de bodas termina exaltando nuevamente al Rey, Quien será perpetuamente exaltado y reconocido como tal (Comp. Fil 2:9-11), y hacia el Cual todos los pueblos lo alabarán “eternamente y para siempre (v. 16, 17).

Este hermoso canto nos invita a todos los creyentes a adorar al Rey de reyes, nuestro Señor. Todos los creyentes gentiles estaremos con Israel ante Jesús en su Reino Milenial. Nuestro compromiso debe ser solamente con Él, dejando todo lo demás a un lado; y nuestra alabanza constante debe estar llena de gozo hacia el Señor, Quien ahora nos ha revestido de Su justicia por nuestra fe en Él (Ro 3:22).

«Gracias infinita Jesucristo, nuestro Rey Eterno; Tú eres nuestra justicia, y por eso te alabaremos eternamente»

Salmos 45:17

“Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.”

Mi alma tiene sed de Dios – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XII)

Salmos 42.2 Anexo

Salmos 42:1-5

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”

¿Cuándo fue la última vez que tuvo sed, y que hizo para saciar su necesidad? De seguro que esa respuesta no tiene demasiada “ciencia” y es obvia. Cuando tenemos sed, no esperamos a estar completamente necesitados para buscar agua y solucionar nuestro requerimiento, es tan simple, solo nos levantamos y tomamos un vaso, lo llenamos de agua, y ya estuvo.

¿Pero qué pasa cuando usted está en el desierto? Esa simplicidad realmente se convierte en un momento complejo y desesperante, ¿verdad?

David se hallaba en un momento difícil, y aunque el evento específico a este Salmo es desconocido, podemos ver la realidad en la que se encontraba el salmista, tenía sed de Dios (v. 2).

El salmista se hace una pregunta retrógrada a sí mismo: “¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (v. 2); y aunque esa respuesta es sencilla, parecería que en su mente esa posibilidad no estaba tan cercana. Muchos caminamos con esa necesidad de la vida, pero pocos son los que realmente se acercan a Dios. Todos sabemos que necesitamos del Señor, pero pocos lo buscamos diariamente por medio de nuestra comunión devocional. Algunos esperan solo llegar los fines de semana a la iglesia, mientras que otros dejan pasar más de quince días para hacerlo, prolongando la sequía en su alma.

David nos muestra que se encontraba angustiado a causa de sus enemigos, y sus lagrimas eran su alimento diario (v. 3). Recordaba que antes había estado junto al pueblo alabando a Dios (v. 4) y esa idea parecería que lo afligía, pues esos buenos tiempos ya no estaban ahí; pero al mismo tiempo se alentaba en medio de la desesperación mirando con confianza que esos días volverían (v. 5, 11).

A pesar de ser un canto de desesperación en ese instante, está lleno de confianza en un mañana glorioso junto a Dios (v. 6-8). Su clamor a Dios es una manifestación de lo difícil del momento (v. 9, 10), y su recordatorio vuelve a traerle esperanza a su abatida y turbada alma, exclamando que no hay nada mejor que esperar y confiar en Dios, a Quien volverá a alabar (v. 11).

Salmos 42.2 Color

Así como el ciervo busca agua para calmar su sed (v. 1), nuestra mejor decisión en medio de esos desiertos de la vida será buscar a Dios, quien, como en la Peña de Horeb (Éx 17:1-7), puede sacar agua de la roca para bendecirnos, y refrescar nuestro abatido corazón.

Dios está tan distante, como distante está la oración de su boca, o como distante está la Biblia de sus ojos; búsquelo, y seguro que lo encontrará.

«Señor, Tú siempre serás nuestra única fuente de agua que puede refrescar nuestra sedienta alma»

Salmos 42:8

“Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida.”