Así como el pueblo de Jerusalén pudo estar tranquilo dentro de la ciudad ante el ataque asirio, nuestra vida debe estar tranquila recordando también que “Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob” (v. 11).
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Mi alma tiene sed de Dios – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XII)
Así como el ciervo busca agua para calmar su sed (v. 1), nuestra mejor decisión en medio de esos desiertos de la vida será buscar a Dios, quien, como en la Peña de Horeb (Éx 17:1-7), puede sacar agua de la roca para bendecirnos, y refrescar nuestro abatido corazón.
Alabanza por la liberación divina – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (XI)
Todos con seguridad nos hemos enfrentado momentos donde la esperanza no está, dónde la oscuridad de la angustia cubre nuestra vida y la luz de la confianza desaparece. Ahí, en ese instante oscuro, el dolor y/o la aflicción nos consume, y aparentemente la salvación no vendrá a tiempo. Sí, todos podemos recordar al menos una ocasión donde ya creímos haberlo perdido todo, aún hasta nuestra vida, aunque sea por un instante; y yo, más de una.
Jehová es mi luz y mi salvación – “TAÑENDO CUERDAS” AL SEÑOR (VIII)
Cuando nos encontramos en medio de problemas o ante crueles enemigos tres elementos pueden ser nuestros aliados para enfrentar apropiadamente: Luz, salvación y fortaleza.
Humildes, sobrios y firmes en fe
Recordemos que el diablo no tiene potestad sobre nosotros, pues le pertenecemos a Dios, y Él nos guarda hasta el día de nuestra redención (1 Jn 5:18). Si somos probados, quiere decir es que somos hijos de Dios, y esa confianza alimenta mi esperanza de redención, entonces, fortalece mi fe (1 P 1:8, 9). El diablo ya fue derrotado, Dios es mayor que cualquiera, y nuestra fe en Cristo nos da la victoria en esta vida, y nos otorga la vida eterna (Ro 8:31-39). Esta confianza es la que me ayudará a mantenerme firme detrás de mi escudo, mi fe, resistiendo los embates del maligno.
Sin cuidado… perdemos (VIDA DE ORACIÓN II)
Si deseamos tener una vida de oración, debemos velar en contra del sueño y las distracciones, y, ya en oración, debemos velar para que nuestros enemigos no nos tomen por sorpresa y nos destruyan.
Con el desafío viene el crecimiento
Los más grandes enemigos de la Cruz se convierten en los más fervientes mensajeros de Jesús; y mientras estos perversos enemigos son alcanzados por el mensaje de amor del Señor, esas mismas iglesias perseguidas se fortalecen y crecen. Dios, en su Soberanía y Poder, sigue obrando en, con, y para la iglesia.
Batalla de Maratón
Pablo, alentando a su hijo en la fe, le recuerda que la vida del creyente es una vida de batallas espirituales y de una carrera, la de madurar en la fe y serle fiel al Señor considerando Su Gracia.
