Si deseamos tener una vida de oración, debemos velar en contra del sueño y las distracciones, y, ya en oración, debemos velar para que nuestros enemigos no nos tomen por sorpresa y nos destruyan.
Archivo del autor: Ministerio UMCD | Un Momento Con Dios
Perseverar hasta la devoción (VIDA DE ORACIÓN I)
Así como el atleta se ejercita por horas hasta que pueda dominar su actividad, nosotros debemos ejercitarnos con disciplina hasta que lleguemos a esa activa vida de intensa oración.
Con el desafío viene el crecimiento
Los más grandes enemigos de la Cruz se convierten en los más fervientes mensajeros de Jesús; y mientras estos perversos enemigos son alcanzados por el mensaje de amor del Señor, esas mismas iglesias perseguidas se fortalecen y crecen. Dios, en su Soberanía y Poder, sigue obrando en, con, y para la iglesia.
¿Por qué no le damos la bienvenida?
Debemos mirar las pruebas de una manera distinta para que ellas no nos sean negativamente adversas. ¡Aprendamos a dar la bienvenida con alegría a cada prueba que llegue a nuestras vidas!
¿Por qué no decide mas bien perder?
Si tiene algún problema es mejor entregarlo en manos de Dios que buscar justicia, al hacerlo estamos manifestando el carácter perdonador de Dios. ¡Es mejor perder lo ya perdido que ganar mayor dolor!
¿Qué legado está dejando su corazón?
¿Qué legado espiritual está dejando su corazón? No olvidemos que lo que estamos sembrando espiritualmente para nuestras vidas, no solamente impacta nuestro futuro y nuestro nombre, sino que impactará también la vida de los nuestros. ¡Es hora de honrar a Dios con todo nuestro “corazón”!
Es resultado de Fe y Oración
Nosotros ahora no debemos intimidarnos ante nuestras limitaciones, sino, al contrario, motivarnos ante las tremendas posibilidades que tenemos con Dios para hablar a otros de Cristo. ¡Apropiémonos de estas verdades!
¿Hasta cuándo vamos a seguir así?
No permitamos que nuestra rebeldía nos aleje del sometimiento a la voluntad de Dios, y oremos para que el Señor nos dé entendimiento de Su Palabra. Muchos podemos estar como Pablo, dando “coces contra el aguijón”, cuando no hacemos la voluntad del Señor y en nuestra necedad nos damos contra las consecuencias de nuestras malas decisiones.
